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Por el peligro en la torre la Toma Vieja quedó en el centro de la escena

Llamó la atención de la sociedad paranaense que volvió a mirar hacia un sector de la ciudad que parece abandonado. Por Blas Parera cientos de personas caminan, corren y andan en bicicleta entre los autos que circulan a gran velocidad.

Lunes 21 de Enero de 2019

La torre por donde pasan las líneas de alta tensión que está al borde de la barranca en la Toma Vieja encendió todas las alarmas. Uno de los puntos más positivos en esta situación, que puede ser una tragedia, es que la sociedad paranaense miró hacia una zona de la ciudad que parece abandonada.

A la estructura de 70 metros se accede por avenida Blas Parera, en el norte de Paraná. Es interesante recorrer el sector caminando para advertir el abandono. Después del último puente desaparecieron las veredas por lo que el peatón tiene que bajar a la calle y quedar a disposición de los vehículos que pasan a fondo. Todos van rápido, autos particulares, camionetas con cajas repletas de personas que van a las piletas de La Toma, motos y colectivos, cuando pasan.

El sábado a la tarde, mientras la barranca todavía se movía, una familia numerosa esperaba el transporte público. Niñas y niños, muy pequeños, aguardaban sentados en la curva, entre el asfalto y la tierra, porque no hay una garita de colectivos a la salida de uno de los complejos de verano más populares de la ciudad.

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Para ingresar al Parque de Recreación y Turismo Toma Vieja, los mayores de 12 años pagan 30 pesos (menores no pagan), empleados municipales 15 pesos, los autos, 40 pesos y motos 20 pesos. Mientras que los que quieren acampar tienen que abonar: las carpas hasta 2 personas, 40 pesos; 3 o 4 personas, 70 pesos, y las de más de cuatro personas, 100 pesos.

Por ahora no cortarán el tránsito sobre Blas Parera salvo que cuando lleguen los especialistas de Transener aconsejen tomar medidas extremas.

Entre la torre y el ingreso al Complejo, el acceso a la majestuosa vista del río Paraná fue clausurado por el cerco que colocó el dueño del terreno que pretende abrir un boliche. Ademas levantaron una estructura de chapa que comparte el predio con dos trailers grandes que deben ejercer cierto peso sobre la barranca.

Entonces, para hacer un repaso, hay una antena que se lleva la atención de gran parte de la opinión pública en un sector de la ciudad que está en decadencia.

Lo llamativo es que a unos 400 metros se levantan algunas de las casas más modernas y lindas que se construyeron sobre terrenos carísimos. La llegada de nuevas familias con cierto poder adquisitivo no fue suficiente para lograr una urbanización adelantada en donde las calles puedan ser para las personas.

Al igual de lo que sucede en el resto de la ciudad, el vehículo motorizado es el dueño de todo, hasta pareciera que de las vidas de las personas.

Quizás este problemón con la torre sirva para bajar la velocidad en la avenida y que los que caminan, corren y andan en bicicleta puedan estar más seguros.

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Hace cuatro días Dirk Janssen, el Embajador del Reino de los Países Bajos en Panamá, tuiteó las estadísticas de las "Víctimas mortales en el tráfico por millón de habitantes en Países Bajos". El diplomático señaló que en 1972 murieron 246 personas con 2,8 millones de autos. Mientras que en 2017 fallecieron 43 personas con 8,2 millones de vehículos.

El holandés, un especialista en políticas de Movilidad se preguntó ¿Qué pasó para que bajaran las muertes, señalando que creció el parque automotor?

Bueno, "entre otras medidas para calmar el tráfico lograron que en el 75% de las calles de las áreas urbanizadas la velocidad máxima sea de 30 km/h", explicó en su activa cuenta de Twitter.

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Si bien en Paraná nunca se encararon políticas serias para la movilidad, cada ciclista que sale a laburar o pasear, mantiene viva la esperanza.

Mientras tanto las barrancas se siguen moviendo y quizás en algún momento hasta por obligación tengan que tomar la medida de bajar la velocidad de circulación.

Hace siete años se habló de intentar reducir el tránsito por la Costanera de Paraná, quizás el lugar de la ciudad más ocupado por las personas, pero la medida nunca prosperó.

Lo que sabemos es que desde arriba tardan en llegar las propuestas. Ahora bien, la gran pregunta es: ¿Se formará alguna vez un movimiento social que imagine las ciudades para las personas?

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