Mujeres

Mujeres, juventud, y política

La política es uno de los campos más difíciles de sortear para las mujeres, no sólo en la Argentina, sino también en países que son vistos como ejemplo. 

Martes 23 de Agosto de 2022

La lucha de las mujeres por ocupar espacios de poder y decisión sigue encontrando escollos en casi todos los ámbitos. Y si se es una mujer joven, aún más. La política es uno de los campos minados más difíciles de sortear, no sólo en la Argentina, sino también en muchos lugares del mundo donde el progresismo y los modelos de inclusión muchas veces son tomados como ejemplo.

Sanna Marín, primera ministra de Finlandia, es una mujer de 37 años que fue elegida en 2019 para ocupar el máximo cargo político de uno de los países más nombrados como modelo de inclusión y igualdad.

Lo cierto, es que Sanna Marín atraviesa por estas horas uno de los momentos más difíciles de su carrera política, por el solo hecho de vivir su vida privada como cualquier mujer de su edad. Un medio finlandés publicó un video donde se la puede ver bailando en una fiesta privada, rodeada de amigos y disfrutando del momento.

Como era de esperarse la publicación se viralizó, y el hecho pasó a caratularse como “fiesta salvaje” con la primera ministra como protagonista.

Tal es el escrutinio público sobre la joven política, que hasta tuvo que hacerse un estudio sobre consumo de drogas, que dio negativo, para despejar otro de los tantos cuestionamientos que surgieron a raíz del video.

Marín fue electa para el cargo cuando tenía 34 años, convirtiéndose así en la mandataria más joven del mundo. Previamente había sido elegida como vicepresidenta del Partido Socialdemócrata Finlandés; en 2012 dirigía el consejo municipal de Tampere; en 2015 llegó al Parlamento de Finlandia, y en junio de 2019 fue designada ministra de Transporte y Comunicaciones.

Su idoneidad siempre ha sido puesta en duda debido a su juventud, pero por más finlandeses que sean los disconformes, el hecho de que sea mujer le agrega un aditamento más a los cuestionamientos. No solo eso. Una de las primeras medidas adoptadas por Marin fue la conformación de un gabinete integrado con mayoría femenina, 12 mujeres y 7 hombres, y muchas de sus principales ministras eran menores de 35 años.

Lo disruptivo de su carrera, y su visión de la política, le ha cosechado rechazos internos, como los surgidos por sus anuncios que buscan dar siete meses de postnatal, tanto para padres como para madres, y la reducción de la jornada laboral, actualmente de 40 horas semanales.

Sanna fue criada por dos mujeres, su madre y la pareja de ésta, luego de que sus padres se separaran cuando ella era una niña. Trabajó para pagarse los estudios, y fue elegida como primera ministra de su país gracias a una coalición entre partidos que vieron en ella el poder de una mujer dedicada a la política para cambiar lo que no está bien. Claramente no le está resultando sencillo.

Intentar entender lo que pasa en Finlandia desde la acción política argentina resulta, por lo menos, complejo. Imaginarse a una mujer de 34 años al frente de este país en particular, es un ejercicio que choca con una historia de machismos políticos que busca doblegarse a fuerza de leyes, como la Paridad de Género, y apertura en algunos espacios partidarios que comienzan a vislumbrar cambios.

La evolución de la participación de las mujeres en los gabinetes nacionales marca el estado de situación de la Argentina en cada momento. Según señala un informe de Chequeado.com, Alfonsín tuvo solo una ministra, Menem ninguna en su primer mandato, y una sola ministra en el segundo. De la Rúa tuvo dos, Duhalde tres, Néstor Kirchner tres, Cristina Kirchner nueve en sus dos mandatos, Macri tres, y Fernández seis.

Ser protagonista en la política argentina ha sido siempre difícil para las mujeres. Doblemente problemático si además se es una mujer joven. Pero los tiempos y las luchas por la igualdad de género están doblegando las mentalidades arcaicas de quienes supieron manejar los hilos de los partidos tradicionales.

No es una cuestión sencilla de romper en ningún lugar del mundo, pero se está en camino.

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