Este mes la periodista y comunicadora paranaense, Ana Cornejo, publicó ‘Cocún’ (Ana Editorial, 2023) para contar a través de diversos géneros literarios la vivencia de su transición desde la sinceridad, firme en posicionarse lejos de cualquier tabú y mostrando todos los aspectos que conllevaron salir al mundo como verdaderamente es, en un contexto donde “los textos disidentes son lugares urgentes” pues si bien aumentó la visibilización de las personas travestis, trans y queers así como sus derechos, los comentarios homofóbicos, transodiantes e incluso los asesinatos de estas comunidades continúan vigentes.
Lecturas que ya no podemos ignorar
Foto: Gentileza/Sergio Otero
Esta obra, declarada de Interés por la Cámara de Diputados de Entre Ríos, recalca que “La comunidad trans, latente en cada espacio de la sociedad, debe refugiarse del rechazo que constantemente sufre y de los prejuicios que ordenan y definen los cuerpos. Ser trans es vivir bajo un manto de invisibilidad”. La anterior frase parece abarcar un largo periodo temporal ya que hace casi diez años Fundación Huésped informó que, a pesar de la Ley de Identidad de Género, la población trans se encontraba en una situación vulnerable debido al estigma y la discriminación: seis de cada diez habían vivido alguna situación de discriminación social, revelando que los cambios sociales en la sensibilización de la comunidad para con las diversidades son más lentos.
En 2022, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) determinó, a partir de un estudio a 12 sentencias condenatorias por transfemicidios, travesticidios y ‘crímenes por prejuicio’ cometidos entre 2016 y 2019, que la comunidad trans en Argentina sufre un “esquema estructural” de discriminación que impacta directa y sistemáticamente contra esta población. Parafraseando a Ana, como sociedad estamos en deuda con la comunidad disidente y, efectivamente, falta camino por recorrer.
Cual mariposa, Ana se abre para contar de forma cruda y bella a la vez el inicio de su transición y toma a la escritura como lugar seguro en plena cuarentena por Covid-19. Describe cómo formó su crisálida para salir del capullo y se encontró en su familia y seres queridos. De este modo, en el aislamiento físico, pudo tener “la posibilidad de pintarme de manera remota, contarle por teléfono a algunas personas lo que me sucede, darle forma a mi identidad con los medios que hay a mi alcance”. Sin embargo, en el transcurso de este periodo, la autora reconoce que “Ser de un género no binario es angustiante. No te sentís parte de nada. Hagas lo que hagas, sabés que no se dirigen hacia vos”.
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Ana es pionera en derechos a nivel provincial y deja un antecedente importante para que, en un futuro, una persona pueda reconocer su identidad de género sin prejuicios ajenos, discriminación ni soledad por parte del Estado ni la sociedad en general. Pero ella remarca la importancia de ver a las personas trans y no binarias más allá de su identidad de género: “Que no nos limiten con una etiqueta (...) Que seamos personas reales, tanto como cualquier otra que nos rodea. No pedimos mucho, sucede que nos deben demasiado nos lo dan en migajas”.
‘Cocún’ es necesario para entender los privilegios que vivimos en una sociedad hetero-cis-centrista. Que, cuando vemos un titular con el término ‘transfemicidio’ dejemos de cuestionar si la palabra está en el Código Penal y veamos el problema real. ‘Cocún’ es una narrativa importante y no podemos ignorar más a quienes están al lado y tienen los mismos derechos que usted y yo. No piden privilegios, no piden más ni mejor. Piden igualdad de la verdadera: acceso a la justicia, trabajo, educación y salud, aspectos que las personas cis y hétero damos por sentado durante toda nuestra vida y que son valiosos en una sociedad civilizada.
Al leer a Ana Cornejo deje sus prejuicios en la puerta, abra la mente y el corazón. Apague sus pensamientos y escuche atentamente lo que ella tiene para decir, para cuestionar lo establecido. Entienda que, como sociedad, nos hace falta dejar de hablar por un momento para escuchar a quienes verdaderamente tienen algo que decirnos y que estamos en una sociedad donde es ridículo privilegiar a un grupo sólo por su género y/o elección sexual. “Lo que germina odio es el miedo”, escribe Ana. Abandone eso también porque no hay nada que temer, son personas.











