En Paraná se está dando un interesante proceso de poner en crisis, temas que antes no formaban parte de la agenda periodística o bien de la propia comunidad. En las últimas horas, no llamó la atención el interés de la comunidad en lo que fue la denominada matanza de lechuzas, como también los daños que se produjeron en plazas recientemente inauguradas.
La culpa de las lechuzas y las plazas
Por Javier Aragón
Crédito: PHM
Lo que popularmente quedó titulado como la causa ‘Lechuzas’, seguirá su curso en los tribunales, donde acertadamente los directivos del Club Atlético Estudiantes (CAE), se presentaron espontáneamente a pedir la intervención e investigación de la Justicia.
Si bien el descargo del club pudo haber gustado o no, lo cierto es que esto obligó a que la empresa de control de plagas, también hiciera su aclaración. Quedó expuesto un conocido abogado, que habría sido el que les molestó las lechuzas que fueron finalmente sacrificadas a tiros.
Se podrá coincidir que en Paraná, hay otros problemas, reales que molestan a la gran mayoría, como es el pésimo servicio de colectivos, y que cada dos por tres distintas partes de la ciudad se queda si agua potable.
Lo bueno de las próximas elecciones, es que los candidatos deberán prepararse para dar sus explicaciones y someterse al soberano.
Pero la matanza de estos animales protegidos, no debe quedar en una simple anécdota justificada en el ‘aparente’ ataque que hicieron las lechuzas a los ejecutores. Es ahí donde se debe rescatar la nueva visión que existe en la legislación, en las entidades y en la propia población. Hoy ver castigar un caballo, un perro, o cualquier tipo de animal es sancionado y es repudiado.
No hablamos de animales peligrosos, o que era algo gracioso hacer todo tipo de aberraciones y “salvajadas”. Ya que se hacían por el solo hecho de costumbres.
Con el mismo criterio, durante miles de años a las mujeres se las violentó desde todo punto de vista, y hubo culturas que no podían caminar a la par de los hombres. Hoy, esto cambió, tal vez tarde, dejando en el camino femicidios y todo tipo de brutalidades consentidas con el paso del tiempo.
No es menor la reacción popular para defender -como decían algunos- a dos lechuzas. Dando a entender que se hizo semejante escándalo, simplemente por la supuesta envidia de algunos sectores de la comunidad hacia una institución deportiva.
Aseguran que la muerte de las lechuzas fue "un caso de fuerza mayor"
Me paro más bien, en la concientización que lentamente va ganando en la sociedad, que rechaza de plano cualquier tipo de violencia hacia los animales.
Y el otro aspecto que provocó reacciones y expresiones de rechazo fue el ataque en la plaza Eva Perón del barrio San Agustín de Paraná. Recientemente inaugurada por el intendente Adán Bahl, ese espacio como otros quedaron para ser disfrutados por la población, y bienvenido que esto se de como una política de Estado, que deberá continuar por el próximo presidente municipal.
En otras plazas ocurrió lo mismo, daños, roturas y la más clara expresión de afectar las urbanizaciones. ¿Por qué?, algunos dijeron que era por cuestiones políticas, para perjudicar a la imagen del intendente. Otros, que les molestaba la mejora, iluminación y urbanización porque iba en contra de sus intereses ligados con el mundo delictivo. Y también se conoció que este tipo de vandalismo, como el incendio de los recolectores de residuos, lo impulsaba un grupo de personas sin educación y trabajo que les daba lo mismo tener o no la mejora en la zona.
Más allá de la razón que sea, este proceso no es nuevo, el anterior intendente Sergio Varisco se quejó de los mismos problemas en los parques, que eran agredidos.
Es buena la oportunidad, para que esa comunidad que se ve en la imposibilidad de disfrutar una plaza, también se transforme en la fiel custodia de esa urbanización.
El mirar para el costado deberá ser una acción del pasado, y así como surgió la concientización de la defensa de los animales, se logró superar la minimización de semejantes hechos criminales, habría que trabajar en la sociedad civil en cuidar los espacios habilitados para hacer actividades físicas, recreativas y de descanso, como se merecen los vecinos de cualquier parte de la ciudad.
En Paraná, hay problemas más severos que angustian, por lo que el tema de las lechuzas y las plazas, sirva al menos para concientizar el proceso de defensa de la ciudad, y dejar de lado la comodidad de no solo criticar, sino también tomar una posición más activa como vecinos.











