Miradas
Jueves 13 de Septiembre de 2018

Garantizar los proyectos de Dante

El domingo no fue su día de descanso. Por eso, y como cada día, su jornada inició bien temprano. El colegio no fue lo que motivó su temprana salida de su casa. Su amor por el fútbol lo llevó, como sucede durante cada fin de semana que tiene actividad con el club de barrio, a abandonar el hogar. Desayunó un café con leche y emprendió al encuentro con sus compañeros de equipo. Lo hizo con una sonrisa. Siempre está presente en su rostro. Las necesidades que faltan en su familia no son argumentos para borrar su mejor semblante. Tiene muchos sueños por cumplir. Sus anhelos no están orientados solamente en el ámbito deportivo. Trata de cristalizarlo día a día.
Dante ingresó feliz al campo de juego. Integró el ataque de su equipo desde el inicio del partido. Actuó hasta que el árbitro decretó el final de la historia.
El encuentro no finalizó como deseaba. No obstante sabía que les tocaba bailar con la más fea. Asimismo la ilusión por dar la sorpresa y obtener un resultado positivo siempre está latente en la piel de aquellos que defienden los colores de un equipo humilde. Esa vez no se dio el desenlace esperado. Tendrá que esperar hasta el próximo cruce para tomarse desquite. El potencial del cómodo líder que tiene el campeonato marcó diferencias. No obstante entiende que el fútbol, como cualquier disciplina deportiva, es un juego. Es una actividad que le permite crecer no solo como atleta, sino también como ser humano. Es un espacio donde encuentra felicidad. Una pasión que comparte con sus amigos. Un lugar donde adquiere valores que son adquiridos para trasladarlos a distintos terrenos. Por eso no solamente el score es lo que determina si un equipo gana o pierde.
El sol ilumina la ciudad. Su día recién arrancaba. Tenía mucho camino por recorrer aún. A pesar de sus jóvenes 16 años sentía la necesidad de juntar unos mangos y colaborar con la economía de su familia. Por eso no abrió las puertas para un tercer tiempo después del encuentro de fútbol. Rápidamente tomó sus pertenencias y se retiró de la cancha para trasladarse al comedor que sus tíos tienen en uno de los lugares más pintoresco de la ciudad.
Estaba en la puerta del parador ubicado en Puerto Sánchez. De pocas palabras, pero siempre con la sonrisa. Su amabilidad era la herramienta que llevó a los comensales a optar por el comedor en un sector donde hay variadas alternativas. Quienes ingresaron se retiraron satisfechos por las delicias que degustaron, pero sobre todas las cosas por la amabilidad y buena atención. Prometieron regresar en reiteradas ocasiones.
La misión de Dante no era estar ubicado en la puerta del comedor. También daba una mano atendiendo las mesas y llevando sus pedidos. Dialogaba con los clientes. Les contaba su vida y sus proyectos.
Uno de los comensales observó el cansancio en su rostro. "Comencé el día muy temprano. Tuve partido", explicó. "Perdimos por goleada. Pero enfrentamos al último campeón. Ese equipo lidera con tranquilidad y siempre gana", explicó. En ningún momento evidenció fastidio por el marcador adverso. Transmitió tranquilidad y felicidad por haber gozado de un domingo en una cancha. "Juego desde chico al fútbol. Siempre lo hice en el club de barrio. Es una de mis grandes pasiones", mencionó.
Minutos después contó sus otros sueños. Sus proyectos de vida fuera del ámbito deportivo. "Me quedan dos años para finalizar el Secundario", confesó. "Somos pocos alumnos en el colegio. En algunas divisiones son cuatro alumnos. Yo igual estoy contento. Voy a graduarme de maestro mayor de obras", subrayó. Con esa formación, Dante encontraba una salida laboral. Pero su sueño no se detenía ahí. Tenía otro anhelo en el camino. Encontraba una motivación que originaba la felicidad de cursar en la educación media.
"Cuando termine el Secundario voy a estudiar Arquitectura", contó, entusiasmado. "Con mi hermano mayor vamos a viajar todos los días a Santa Fe para cursar en la UNL. Mi hermano termina este año la escuela", añadió.
La educación pública es un derecho que el Estado deberá garantizar. Defenderla también permitirá sostener el proyecto de Dante, como el de muchos jóvenes que aspiran con un futuro mejor.

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