El silencio se define habitualmente como la ausencia de ruido. Hay silencios vinculados a la naturaleza: el de la noche, el del río o el del monte; y también los relacionados a establecimientos: silencio de cuartel o de Templo. Hacer silencio es también una actitud ante una determinada situación. Se hace silencio para encontrar cierta paz interior. En los peores casos, también se acude al mutismo para no decir todo lo que se sabe sobre un delito. Esta conducta, en muchos casos, es reveladora. "Las mentiras más crueles son dichas en silencio", decía el escritor Robert Louis Stevenson. Y tenía razón.
El silencio en el Salón del Reino
Por Gonzalo Núñez
Los Testigos de Jehová de Entre Ríos siguen en silencio sobre las condenas por abusos a dos de sus exintegrantes en Santa Elena.
Las autoridades de los Testigos de Jehová de Santa Elena, en el departamento La Paz, decidieron hacer silencio ante los hechos de abusos sexual denunciados por dos jóvenes. Se trató de una conducta similar a la que tuvo -y tiene- la Iglesia Católica en resonantes casos de abusos a menores en todo el país (con dos curas condenados en Entre Ríos). A pesar de esa postura, en marzo de 2021, los jueces María Carolina Castagno, Gustavo Pimentel y Elvio Garzón consideraron probados los relatos de las víctimas y condenaron a Pedro Matías Vargas, ex Siervo Ministerial, y a su cuñado Vito Luciano Panza. El primero fue detenido en Villa Mercedes, San Luis, y debe ser trasladado a la provincia para empezar a cumplir su pena de 12 años de prisión. El segundo tiene que esperar un trámite más ya que tenía 16 años al momento de los hechos -era menor punible-.
LEER MÁS: Arrestaron al Testigo de Jehová condenado a 12 años de cárcel por abusos
En aquel proceso, al ser citados como testigos, los Ancianos -así se denominan las autoridades de los TJ- apelaron al artículo N° 289 del Código Procesal Penal de Entre Ríos, que permite el silencio a ciertas figuras o sectores de la sociedad. "Deberán abstenerse de declarar sobre los hechos secretos que hubieren llegado a su conocimiento en razón del propio estado, oficio o profesión, bajo sanción de nulidad, los ministros de un culto admitido, los abogados, procuradores y escribanos; los médicos, farmacéuticos, parteras y demás auxiliares del arte de curar; los militares y funcionarios públicos sobre secretos de Estado", dice el mentado artículo. Ya en 2017, cuando la investigación penal recién comenzaba, Christian Hernán Stinson, apoderado legal de la Asociación a nivel nacional envió una nota a la justicia de La Paz en la que, amablemente, se negaba a dar información sobre los, por entonces, imputados. Se escudaba en la Ley 25.362, de Protección de Datos Personales.
Sin embargo, ese silencio religioso fue atravesado por el contundente relato de las víctimas. Uno de ellos fue el de Belén Sánchez, la joven que salió del anonimato para que la escuchen los TJ de su ciudad, parte de la sociedad que dudaba de los hechos y la Justicia.
LEER MÁS: Abusos: dos Testigos de Jehová cerca de prisión y la historia de una víctima
En el juicio de 2021, entre lágrimas, la joven contó lo padecido cuando era niña: "Me acuerdo de haber sido una niña y de haber sido abusada en muchas ocasiones. Recuerdo, por ejemplo, en el fondo de mi casa, en la pileta, en diferentes partes de mi casa. Lo recuerdo, pero no sé cuál fue el primero, porque recuerdo muchos. Calculo que habría tenido entre ocho o de nueve a los once años. Me acuerdo y me veo. Lo veo hasta venir que es grande y me veo a mí que era chiquita, que era una nenita, que andaba en bombachita, que andaba despeinada, que andaba libre en casa, eso es lo que yo me acuerdo. Recuerdo, por ejemplo, que en el fondo de mi casa teníamos un garaje y a veces ahí no teníamos luz; me acuerdo que él me llamaba y me decía 'vení Belén, vamos para atrás, vamos a hablar, vamos a jugar'. Y yo iba porque tenía confianza en él".
Lucas Matías Pedernera, Aldo Exequiel Córdoba y Pablo Gabriel Paunero, tres Ancianos de la congregación; y José Oscar Gularte, Superintendente de Circuito de la congregación, declararon en el juicio. A pesar de sus limitados relatos, los jueces entendieron que aquellos silencios legalmente permitidos decían mucho más: "Si bien éstos al deponer en el juicio no dieron cuenta de los motivos de la expulsión de (Matías) Vargas al ser una información de carácter confidencial conforme los principios bíblicos, todos coinciden en señalar que fue posterior a la denuncia y muy cercana a la misma”.
El viernes 13 Vargas fue arrestado en la localidad de Villa Mercedes, provincia de San Luis y ya debe empezar a cumplir su pena. Al igual que en los hechos ocurridos en la Iglesia Católica, se esperaba una expresión pública o un pedido de disculpas hacía las víctimas por parte de la congregación de los Testigos de Jehová. Sin embargo, el Salón del Reino sigue en silencio.













