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Redes Sociales

Disentir, pero con respeto

Viernes 14 de Diciembre de 2018

Desde hace 18 años UNO da la posibilidad a los lectores de expresarse por distintas vías de comunicación cuando se está descontento con una opinión o una nota. En un primer momento era solo a través de una visita a la Redacción, llamando al 4233355 o enviando una carta de lectores. Con el paso del tiempo y el avance de la tecnología los lectores comenzaron a tener otras posibilidades de expresarse: Instagram, Twitter, Facebook, WhatsApp y correo electrónico. Hay muchas variantes para que el ciudadano se pueda expresar y generar una interacción que, lamentablemente, a veces se ve interrumpida porque hay una tendencia al trato agresivo con una frecuencia e intensidad inusitadas.
Hay medios de comunicación como La Nación que ya comenzaron a prohibir los comentarios en algunas notas para evitar que lectores agredan al periodista o a la persona que aparece en la entrevista. Muchas veces se nota que se realiza el comentario sin ni siquiera leer la nota. Cataratas de insultos y agravios gratuitos de personas que muchas veces ni siquiera tienen el coraje de dar la cara. También están aquellos, los denominados trolls, que a cambio de dinero atacan una opinión buscando desacreditar al periodista y así provocar temor para el próximo escrito.
Las relaciones humanas que se pueden generar producto del intercambio se construyen, entre otras cosas, con respeto, comprensión, afecto y reconocimiento, aspectos que en este tipo de comunicación muchas veces quedan reducidos y velados. En las redes sociales el otro se vuelve virtual, razón por la cual las personas con frecuencia se desprenden de la carga emocional que conlleva agredir a otro ser humano.
"Según este tipo: M. Medina, un boludo importante, la gente que muere a manos de la delincuencia, por una moto o por un celular, es mentira, se mueren del susto, mierda !!!!! como es que estos boludos pueden andar escribiendo en los diarios...", posteó Carlos Zelaznog en el Facebook de UNO solo porque yo estoy en contra de la mano dura. ¿Eso me convierte en un boludo? Yo no estoy pidiendo que piense igual que yo, solo desde mi lugar manifiesto mi opinión. Sin embargo, opinar distinto te convierte en enemigo y enseguida aparecen cataratas de insultos, que es lo de menos, y en otras imputaciones graves.
A un colega de UNO, que realiza investigaciones y estudios que en muchos casos luego son tema de debate en distintos ámbitos académicos, un lector llegó al punto de endilgarle un delito y agredirlo gratuitamente.

Pero así como hay personas agresivas hay otras que utilizan de modo saludable los canales de comunicación. Por ejemplo, Eduardo Altman nos envía cartas escritas de su puño y letra a cada uno de los periodistas después de un #Miradas. En algunos casos para felicitar o disentir, pero siempre en el marco del respeto. Otro que hace lo mismo es Carlos Basso o Jorge González. Como lectores manifiestan su desacuerdo, pero fundamentan. UNO jamás los censura. Es más, sus escritos suelen ser más largos que el del resto de los lectores. Pero hay muchas personas que pierden la posibilidad de expresarse y recurren al insulto perdiendo la posibilidad de expresarse con argumentos.

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