Hoy por hoy
Domingo 17 de Diciembre de 2017

Definime "ruidos molestos"

El martes por la mañana inspectores municipales intentaron desalojar de la Peatonal a un artista callejero de 26 años que cantaba canciones con un micrófono y un pequeño parlante, en el tramo Urquiza-Andrés Pazos.
En medio de la enojosa situación, mientras la inspectora aducía que los comerciantes se habían quejado por "ruidos molestos", los peatones que pasaban por el lugar salieron en defensa del artista, incluso cantaron con él y lo acompañaron con palmas, tapando la voz de la autoridad municipal.
Para remover a Cristian, la funcionaria municipal invocó la Ordenanza municipal N° 5.614 y dijo que era la que regulaba "los ruidos molestos". Primer error, ya que esa normativa prevé un régimen de penalidades por infracciones e imposición de multas y es la 7.601/87 y su decreto reglamentario Nº 2.795/87, la que define y dispone medidas sobre los ruidos molestos.
Pero el caso de Cristian no es nuevo, ya en 2014 el artista había tenido problemas con la anterior gestión municipal. En esa ocasión los inspectores le dijeron que, para desarrollar su arte en el espacio público, debía tener un permiso municipal. El artista rosarino llegó hasta la Secretaría de Cultura y tramitó un permiso firmado por el entonces titular del área Rubén Clavenzani y volvió a la Peatonal. Pero lo volvieron a sacar so pretexto de que el papel no era válido.
El despliegue de fuerza en aquella ocasión fue desproporcionado, ya que Cristian estaba sentado solo con su equipo y un sombrero. De pronto quedó rodeado de inspectores y, al menos, 10 policías. En esa oportunidad los transeúntes también le brindaron su apoyo e impidieron que se lo llevaran preso. Eso debería ser una señal para las autoridades municipales.
En las notas periodísticas contando el caso, subidas a las redes sociales, los usuarios opinaron que la Municipalidad deja circular a las motos con escape libre, hace caso omiso de las obras en construcción que trabajan jornadas prolongadísimas que abarcan feriados, no controla fiestas privadas ni bares que torturan a los vecinos con música a todo volumen en vísperas de días laborables, pero se molesta en perseguir a un artista callejero que se ubica en un espacio público no residencial, en horario de comercio, donde no molesta a nadie.
El Sistema de Atención al Vecino SAV, sería una herramienta de denuncias muy poderosa si fuese eficiente. El número de teléfono gratuito 147 empezó atendiendo las 24 horas, pero ahora solo lo hace de 7 a 22 y no resuelven los reclamos por ruidos molestos porque no hay inspectores que salgan a la calle a controlar, y menos en los horarios en los que los ruidos se vuelven molestos,
que son las horas de descanso. Las denuncias son derivadas a la Policía. "Señora, tiene que llamar al 911, no tenemos inspectores para controlar ruidos molestos", fue la última respuesta que obtuvo esta servidora cuando llamó al 147 para quejarse por un show con karaoke en un bar ubicado en avenida Ramírez y Toscanini que se prolongó desde las 23 de un jueves hasta las 4 de un viernes. El llamado se concretó al otro día porque a la hora del problema nadie respondió.
De los autos tuneados con parlantes cimbradores y de las motos con escape libre (Ordenanza Nº 5.604) ni hablar.
Los decibeles permitidos según las cilindradas van desde los 75 a los 90 pero esos valores son superados ampliamente sin que a ningún inspector se le vuele la peluca. En un momento se gestionó la compra de decibelímetros, pero nunca llegaron a las calles. Las ordenanzas regulatorias existen, pero su cumplimiento es nulo y eso las transforma en un montón de palabras amontonadas en un Digesto Municipal que solo sirve para que los concejales hagan un balance de gestión, y que sin control de las "autoridades de aplicación" son letra muerta que no le mejoran en nada la calidad de vida a los ciudadanos paranaenses.
Entonces... Cristian cantando en la Peatonal ¿es un problema de "ruidos molestos"?

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