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Cada vez más cuesta arriba

Jueves 27 de Diciembre de 2018

Los constantes vaivenes económicos y el feroz ajuste del gobierno nacional, marcaron a fuego un año que ha sido de los más difíciles para la clase trabajadora. A esta altura no quedan dudas de que la inflación se instaló como una de las principales preocupaciones de los argentinos, porque inició un proceso de aumento descontrolado de los precios y ello se tradujo en un inmediato derrumbe a nivel salarial.
No hubo sector que no haya perdido frente a esta variable, y solo algunos gremios pudieron recuperar el poder adquisitivo con paritarias por encima del parámetro de negociación que había fijado la Casa Rosada. La maldita inflación, que el Presidente presentó como uno de sus principales desafíos, se llevó todo por delante, tanto que obligó a los ciudadanos a pensar en estrategias para que el sueldo pueda llegar a fin de mes. Fue un dilema complejo de resolver que se agravó a medida que transcurría el año. El comportamiento de consumo fue mutando de tal forma que se tuvieron que resignar los productos de primeras marcas para pasar a otros de menor calidad, haciendo que el bolsillo soporte esta nueva "tormenta". La canasta básica alimentaria se hizo inalcanzable para algunos y no descubro nada diciendo que las familias más vulnerables debieron optar entre el almuerzo y la cena. Esta situación también repercutió en forma negativa en los pequeños y medianos comercios.
Macri y su equipo económico nunca pudieron combatir este problema, y lo peor de todo es que se le mintió a la gente garantizando metas que después no se cumplieron. Basta con chequear los números finales del año para darse cuenta que el índice inflacionario acumulado terminará en el 47%, muy por encima de las estimaciones del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El segundo gran fracaso de este proyecto político liderado por empresarios, con el aval de la Unión Cívica Radical, fue no haber podido reducir los índices de pobreza. Pobreza cero es el slogan que se cansó de repetir el Presidente, hasta que se dio cuenta que su modelo económico estaba excluyendo a millones de argentinos. Según el informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el índice de pobreza se disparó al 33,6% en todo el país durante el tercer trimestre de este año y constituyó así un aumento del 19% respecto de las cifras difundidas un año atrás.
Esto quiere decir que son 13,2 millones de personas que sufren la pobreza en la Argentina, en un país que produce alimentos para abastecer a casi 440 millones de personas (10 veces su población. Una verdadera paradoja, o mejor dicho, una injusticia social. Argentina es el tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní, según señala un informe de la BBC.
Entonces, ¿por qué cada vez es mayor la brecha de desigualdad? ¿Para dónde va toda esa comida? Es una respuesta que deberán dar los actuales gobernantes, pero también los anteriores, es una responsabilidad de todos.
El costado más doloroso de la crisis fueron los despidos en reparticiones del gobierno nacional y, sobre todo, en el sector privado. En nuestra provincia se quedaron sin trabajo 20 empleados de la Secretaría de Agricultura Familiar, por mencionar un caso testigo, pero también fueron víctimas del ajuste obreros de empresas tradicionales del Parque Industrial de Paraná y de establecimientos fabriles de diferentes puntos de la provincia. También el recorte llegó a delegaciones locales del Senasa con cesantías de agentes con diferente nivel de antigüedad.
Para cerrar este balance se debe recordar que continuaron los aumentos de las tarifas de los servicios básicos, gas, luz, agua y transporte, sumado al permanente incremento en el precio de la nafta, un combo nefasto que terminó por devastar el bolsillo de los laburantes y le puso fecha de vencimiento a muchas pequeñas y medianas empresas. Todo parece indicar que los incrementos seguirán con miras al primer trimestre de 2019, cuando el consumo de energía eléctrica se incrementará por las altas temperaturas y habrá que tomar los recaudos necesarios para evitar sorpresas cuando llegue la factura a los hogares.

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