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El entrerriano que dio inicio a la radiofonía argentina

Enrique Susini, nacido en Gualeguay, fue quien condujo el proyecto que llevó a la primera transmisión de radiodifusión. Este lunes se cumplieron 92 años de aquel hito.

Lunes 27 de Agosto de 2012

Enrique Telémaco Susini, nacido en Gualeguay el 31 de enero de 1891, guió el proyecto que llevó a la primera transmisión de radiodifusión en Argentina, hace 92 años. Susini, uno de los cuatro “Locos de la azotea”, murió en Buenos Aires el 4 de julio de 1972, a los 81 años.

Este gualeyo fue médico, artista pleno y un pionero de la radiodifusión mundial. En 1920, condujo el proyecto que llevó a la primera transmisión de radiodifusión en Argentina, el 27 de agosto, y en consecuencia una de las primeras estaciones de radiodifusión con programación regular en el mundo. Durante las décadas de 1920 y 1930, se convirtió en un exitoso empresario de las nacientes industrias de la radio y el cine. Siguiendo su carrera en los medios, también fue fundador de los estudios de cine Lumiton, y fue el Director General de la primera transmisión de televisión en Argentina realizada por Canal 7.

El arte, la ciencia y la innovación fueron las grandes pasiones de este hombre tan singular y multifacético. Además de médico brillante fue músico y compositor, el primer cineasta argentino premiado en un festival de cine, precursor, inventor, investigador científico, empresario, réggiseur y promotor cultural.

En 1925 conoció a Albert Einstein. El padre de la Teoría de la Relatividad no dudó en calificarlo como "una de las primeras inteligencias de la Argentina".

Su actividad cinematográfica dejó una profunda huella en el cine argentino, siendo director de cine, guionista y fundador de la productora Lumiton. También compuso la música para su película Embrujo de 1941.

Su juventud
Enrique Telémaco Susini nació en Gualeguay, hijo del doctor Telémaco Susini, profesor de anatomía patológica en la Universidad de Buenos Aires y el primer otorrinolaringólogo del país. En 1906, su padre asumió la posición de cónsul argentino en la capital Viena del Imperio austrohúngaro. Esto permitió al joven Susini, quien había recibido su diploma de escuela secundaria un año antes a la edad de 14 años, asistir al conservatorio de Viena, donde recibió formación profesional en canto y violín.

Luego de estudiar brevemente física y química en Berlín y París , retornó a Buenos Aires en 1909 para iniciar sus estudios de medicina en la Facultad donde su padre había enseñado. En 1913, a la edad de 22 años, recibió su diploma de doctor en Medicina, luego de escribir una galardonada tesis.

Luego de su graduación, trabajó brevemente como periodista, ayudando a fundar la Asociación de la Crítica en 1915. Un año más tarde, lo contrató la Armada Argentina, donde realizó investigaciones sobre la influencia de los estímulos eléctricos y acústicos en el cuerpo humano, e instaló un laboratorio para la investigación de vacunas veterinarias.

Pionero
En 1910, Guglielmo Marconi, ganador del Premio Nobel de Física de 1909, viajó a la Argentina para participar de los eventos por el Centenario de la Revolución de Mayo. Aprovechó su estadía para instalar una estación radiotelegráfica en la localidad de Bernal, desde donde se comunicó exitosamente con Canadá e Irlanda. La publicidad generada por la visita de Marconi, ayudó a la creación de un grupo de jóvenes entusiastas de la radio, entre ellos Susini y sus amigos de la escuela de Medicina.

En 1915, la comunidad de la radio se había convertido en un grupo lo bastante grande y notorio como para figurar en la nota de un diario mencionando que los aficionados "forman una especie de fraternidad, intercambiando noticias, hablando unos con otros a través de grandes distancias e incluso transmitiendo pequeños conciertos de piano y violín a través de sus conexiones".

Susini, junto con su sobrino Miguel Mugica y sus amigos César Guerrico y Luis Romero Carranza formaban parte de esta comunidad y pronto adquirieron el apodo de Locos de la Azotea debido a que su hobby involucraba maniobras casi acrobáticas para poder colocar las antenas de hilo largo que se utilizaban por aquellos días en las terrazas de altos edificios. Durante este tiempo, el grupo jugaba con la idea de utilizar la radio como medio de difusión cultural, algo a lo que Susini luego definiría como su pasión, compartida con el teatro y la música.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en Europa, las comunicaciones por radio se convirtieron en una tecnología de gran importancia militar, y su desarrollo se aceleró considerablemente en los años siguientes, si bien la mayoría de estos desarrollos se mantuvieron en secreto y el flujo de información escrita y materiales desde Europa y Estados Unidos hacia Argentina, rápidamente cesó.

En esta situación, a Susini se le presentó una gran oportunidad como resultado de su experiencia militar: luego del final de la guerra hacia finales de 1918, fue enviado a Francia a estudiar los efectos de la guerra química en el sistema respiratorio y mientras realizaba sus investigaciones, pudo adquirir equipos de radio militares excedentes de la guerra, que luego llevó a Argentina.


Los Locos de la Azotea

Luego de volver a Argentina en 1919, Susini comenzó a trabajar en la conversión de un viejo lugar de espectáculos cirquenses al Teatro Coliseo. Junto con sus amigos, comenzó a planear la realización de una transmisión de difusión general desde allí, algo que fue incentivado por los dos dueños italianos del teatro Faustino da Rossa y Walter Mocchi.

Durante 1920, mientras el grupo estaba trabajando en el proyecto, llegaron noticias que decían que Marconi había realizado exitosamente la transmisión experimental de un concierto de la soprano Nellie Melba en Chelmsford, Inglaterra, el 15 de junio. Aunque esto pudo haber sido una desilusión por no haber sido su transmisión la primera del mundo, los preparativos continuaron a paso rápido.

El 27 de agosto, finalmente estaban listos. El teatro presentaría la ópera Parsifal de Richard Wagner. Susini y sus colaboradores habían instalado un transmisor de 5 W en el techo, con una antena conectada a la cúpula de un edificio cercano. Para tomar el sonido del teatro colocaron un micrófono diseñado originalmente para equipos de ayuda a hipoacúsicos.

Aproximadamente a las 20.30, el mismo Susini tomó el micrófono e inauguró la radiodifusión argentina con las palabras: “Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri...”.

La transmisión continuó por aproximadamente tres horas y fue recibida tan lejos como Santos en Brasil, donde fue escuchado por el operador de radio de un barco. El número de oyentes estimado en medio centenar, fue muy limitado porque las radios a galena de la época eran escasas y difíciles de operar, requiriendo el tedioso ajuste de un pequeño cristal de plomo y la instalación de una antena de varios metros de largo. Sin embargo, el diario La Razón publicó una nota muy alentadora, e incluso el presidente Hipólito Yrigoyen felicitó a Susini y su grupo por sus logros.

Durante los siguientes 19 días, el grupo continuó transmitiendo desde el teatro, principalmente operas italianas como Aída y Rigoletto de Verdi. Luego que la temporada del Teatro Coliseo terminara, comenzaron a realizar producciones propias, ahora conocidos oficialmente como "Radio Argentina", que continuará transmitiendo hasta su cierre por problema económicos el 31 de diciembre de 1997.

Al comienzo, era manejada por los cuatro amigos. El políglota Susini cantaba él mismo canciones en español, francés, alemán, italiano y ruso, asumiendo cada vez personajes con nombres diferentes para que sus oyentes no lo notaran.

Fuente: Wikipedia

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