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Viola Davis en la piel de una cantante explosiva y rebelde

La actriz Viola Davis se pone en la piel de la vocalista Ma Rainey, una pionera de los años 20, en la película que se acaba de estrenar en Netflix.

Lunes 04 de Enero de 2021

La madre del blues, que acaba de estrenarse en Netflix, es una película con grandes chances para la llamada “temporada de premios”. Está protagonizada por la talentosa Viola Davis -ganadora de un Oscar, un Globo de Oro y cinco premios del Sindicato de Actores-, y su coestrella es Chadwick Boseman, el actor de Pantera negra que falleció en 2020 a los 43 años. Esta es justamente la última actuación de Boseman, quien se despidió prematuramente, cuando aún era una promesa. La película además está producida por Denzel Washington, y está basada en la obra Ma Rainey’s Black Bottom, del genial dramaturgo August Wilson.

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Esta vez Viola Davis se pone en la piel de un personaje real: la cantante Ma Rainey. El filme transcurre en Chicago, en 1927. En un caluroso día de verano, una banda de afroamericanos se reúne en un estudio de grabación propiedad de blancos para grabar un nuevo disco con Ma Rainey, la pionera del blues y una mujer sin reservas liberada del sur. Rainey era abiertamente bisexual y orgullosamente rebelde pese a la segregación racial de la época.

“Yo, en mi vida, tiendo a ser más tímida, más vergonzosa, probablemente más ansiosa”, dijo Davis a The Associated Press. “Ella es todo lo que yo no soy. No es alguien que sienta que deba prostituirse para trabajar. Sabe lo que vale. Sabe exactamente por qué vale. No tiene arrepentimientos sobre su sexualidad. Así que cuando asumí el papel, sentí que mis caderas se agitaban más. Hasta sentí que caminaba mejor en tacones como Ma Rainey que como Viola”, comentó.

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Pese al título, el personaje principal de la película es el de Levee (Chadwick Boseman), un ambicioso trompetista con una visión más moderna para la música de Rainey y grandes sueños de hacerse un nombre por sí mismo. Boseman lo encarna como una figura dolorosamente trágica, un hombre asediado por los traumas de la esclavitud que intenta trazarse un mejor futuro. En ese sentido, representa las luchas de hace 100 años y también las de hoy.

Como a muchos de los involucrados en la realización de La madre del blues, a Viola Davis le cuesta encontrar las palabras para resumir lo que el dramaturgo August Wilson significa para ella. “Todo”, dice. El primer papel de Davis en el teatro fue en Joe Turner’s Come and Gone, de Wilson. Luego de interpretar a Rose en Broadway en una puesta de Fences de Wilson, repitió el papel en la película homónima de Denzel Washington de 2016 y fue galardonada con un Oscar. Más que nada, como estudiante de actuación, halló una nueva luz en Wilson, considerado uno de los grandes dramaturgos junto a Arthur Miller, Eugene O’Neill y Shakespeare.

“Una siempre trata de encajar en estos papeles, de hacer que alguien más te vea en estos papeles, transformándote -en tu cabeza- en una mujer blanca”, dijo la actriz. “Con August no tenía que hacer eso. Estos papeles son una parte muy importante de mi vida. No es tratar de hacer que un cuadrado encaje en un hoyo circular; es algo que absolutamente me habla, que no tengo que luchar para encarnar. Sigue conllevando un enorme trabajo y destreza, pero no siento que tengo que cambiar el lienzo de quién soy. Él es nuestro dramaturgo. Nos pertenece”, afirmó.

La madre del blues, dirigida por George C. Wolfe, es la segunda adaptación cinematográfica de una obra de Wilson en un proyecto ambicioso liderado por Denzel Washington.

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