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Teatro del Pueblo cumple 90 años, a la espera de poder reabrir sus salas

En 1930 Leónidas Barletta fundó el espacio artístico. Hoy se cumple el aniversario de la creación del Teatro del Pueblo y sus directores aguardan para reabrirlo

Domingo 29 de Noviembre de 2020

Los dramaturgos Roberto Tito Cossa y Adriana Tursi son los dos extremos generacionales que sostienen la Fundación Carlos Somigliana (SOMI), a cargo de la dirección de Teatro del Pueblo, primer emprendimiento de teatro independiente en la Argentina y América latina, de cuya fundación se cumplen 90 años hoy.

Cossa, el mayor autor teatral argentino de la segunda mitad del siglo XX, se reunió en 1990 junto a un grupo de colegas para rescatar las instalaciones de Teatro del Pueblo, que vegetaban desde la muerte de su fundador, Leónidas Barletta, en 1975, en Diagonal Norte 943, y Tursi forma parte de la sangre nueva de SOMI, junto a otros creadores.

Egresó de la carrera de Régie en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón en 1983, estudió actuación, escenografía y dirección y tuvo maestros como Ricardo Monti y Mauricio Kartun.

Desde su apertura, Teatro del Pueblo peregrinó por diversas sedes, desde lo que había sido una lechería en Corrientes muy cerca del Bajo, hasta un teatro en esa arteria al 1500 –de donde fue desalojado por razones políticas- y finalmente ese subsuelo cercano al Obelisco que fue tan familiar para el público porteño durante décadas.

Finalmente logró, no sin sacrificios, la construcción de una sala mayor, una menor y otros espacios con posibilidades de montar obras en Lavalle 3636, y la inauguró durante febrero con una programación voluminosa que anunciaba una temporada 2020 a todo vapor.

Pero la pandemia del coronavirus determinó su cierre un mes después, y ese Fénix obsecado que es Teatro del Pueblo espera su reapertura en un futuro cercano.

“El cierre de los teatros por la pandemia nos sorprendió muy mal –apuntó Cossa en diálogo a distancia con Télam-; arrancamos con mucho entusiasmo y de un día para el otro nos quedamos sin nada. Por fortuna somos dueños del edificio y con eso los gastos no son tan grandes.”

–¿Evalúan la posibilidad de abrir una matrícula de socios o aportantes permanentes?

–RC: No por ahora. Teatro del Pueblo recibe subsidios del Estado nacional y además contamos con reservas propias y algunos ingresos por las clases virtuales que se vienen programando.

–¿Cómo fue el ingreso de Adriana a la conducción de SOMI?

–AT: Yo venía trabajando con algunos compañeros de SOMI en Argentores: Tito Cossa era presidente y Bernardo Carey vicepresidente de la entidad y me hice cargo de la delegación cultural en Mar del Plata. Ese trabajo fue muy fructífero; creo que el conocernos trabajando fue lo que los hizo pensar en convocarme. Y quien me invitó en nombre de SOMI fue Roberto Perinelli, a quien yo conocía, había sido alumna suya en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, conversaba con él y le pedía consejos en el momento que me tocó estar al frente de la Carrera de Arte dramático de la Universidad del Salvador.

– Más allá de la sede definitiva y propia de Teatro del Pueblo, la programación vista hasta aquel momento dio la sensación de un giro más “vanguardista” (“El alemán que habita en mí”, “Papá Bianco…”). ¿Es así o solo me parece?

–RC: Desde su comienzo, SOMI no puso condicionamientos temáticos ni generacionales, tampoco de estilo ni de temas. Si es cierto lo que usted dice se debe a la llegada de nuevos autores jóvenes.

–¿Cómo se están preparando para la salida de la pandemia?

–RC: Estamos observando las experiencias del teatro comercial, que anticipan los protocolos del futuro.

–Ante la aparición de espectáculos on line, ¿ven un futuro de convivencia entre el teatro en vivo y el ofrecido en las redes?

–AT: Yo creo que sí. Por un lado para que quede grabado y sea de fácil acceso una cantidad de teatro que de otro modo lo perderíamos, como lo veníamos perdiendo. Y además la gente que está alejada, de pronto tiene la oportunidad, a un precio accesible, de ver una cantidad de obras que de otro modo no podrían conocer.

–¿Hay dificultades para los dramaturgos noveles para integrarse al circuito teatral?

–AT: Vivimos en un país donde se hace teatro en todas partes, en los bares, en las casas, en la calle. El teatro independiente da muestras de esa actividad; antes de esta pandemia teníamos más de 400 obras por fin de semana, solo en la Ciudad de Buenos Aires. Por otro lado, hoy la mayoría de los nuevos dramaturgos y dramaturgas dirigen sus obras y esto les facilita mucho las cosas. Y aquellos que no lo hacen encuentran a quien motivar con su material.

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El Teatro del Pueblo cumple 90 años, a la espera de poder reabrir sus salas 

El Teatro del Pueblo cumple 90 años, a la espera de poder reabrir sus salas

Ser pionero e independiente: reconocimiento en la Ley N° 3.475

Por Ley Nº 3.475 del 1º de julio de 2010, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha instituido el 30 de noviembre de cada año como Día del Teatro Independiente, en conmemoración a la fecha de la fundación del Teatro del Pueblo.

La entidad fue la primera organización teatral no profesional independiente en Argentina. Desde 1931 tiene su espacio propio, un sitio y una forma de creación de productos culturales diferentes y que se salen de la norma comercial.

Actualmente se trata de un espacio que por la pandemia debió reinventarse en cierto punto, y mantuvo diferentes propuestas como ciclos de charlas virtuales por la plataforma Zoom; talleres de teatro para niñas y niños , clases magistrales con dramaturgos; y talleres intensivos de vinculación con la literatura dramática, dictados por distintos docentes.

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