Para quienes transitan a diario la zona del Acceso Norte de Paraná es moneda corriente manejar de noche en la oscuridad total de la ruta.
Es riesgoso el tránsito por la noche en el Acceso Norte
Pero no se trata de una ruta despoblada, sino que hay calles que conducen a barrios residenciales, estaciones de servicio e instituciones deportivas. Entonces el tránsito es incesante y la señalización muy precaria.
A la luz del día uno puede conducir tranquilo mirando la cartelería que indica el retorno y visualizando la distancia en la que se encuentra, respetando separaciones entre automóviles o a la gente que ocasionalmente camina por la banquina. Pero de noche, todo el mundo sabe que la situación cambia y no muy tarde sino que a partir de las 19.30 ya no se ve nada, ni siquiera con la luz obligatoria que indica la ley.
No se trata de prometer luminarias para mejorar la situación, sino de al menos indicar con pintura refractaria varios metros antes dónde se encuentra, por ejemplo, el primer retorno. O los propios costados de las rutas, fundamentalmente en las pronunciadas curvas que aparecen en el trazado.
Porque para quienes conocen, la conducción es de memoria, pero para quienes la transitan por un motivo especial, de paseo, o para los turistas que pasan hacia otros destinos, no es así, ya que no saben si se encontrarán con una rotonda con entrada por la derecha y desde allí girar a la izquierda o si se debe manejar por la mano izquierda y luego virar hacia la otra mano.
A eso hay que sumarle tramos sin guardarrail y cunetas pronunciadas que de noche se pueden confundir y provocar un accidente. Y de eso se trata, de prevenir.
Con algunas indicaciones (no solo cartelería) refractarias marcadas en la ruta, luminarias y mantenimiento, la conducción podría ser más segura, a veces no solo depende de quien maneja un vehículo, sino de quienes manejan los presupuestos.
La obra de la doble vía demandó una inversión por encima de los 135 millones de pesos. En su pliego original, se fijó la ejecución de ese ensanche a lo largo de nueve kilómetros entre avenida Circunvalación y la ruta nacional 12, e incluía puentes e iluminación. Su habilitación fue paulatina, por tramos y desde entonces, los reclamos de los vecinos por las falencias no cesaron, tanto ante la Municipalidad de Paraná como al gobierno provincial. Incluso, a raíz de algunas quejas y accidentes que se produjeron, hubo un compromiso de iluminar ese amplio sector, que finalmente no se concretó. El anuncio contempló la labor conjunta entre el municipio para la elaboración del proyecto, y Vialidad para su financiamiento.












