"El reto de la natalidad es una cuestión de esperanza. Pero cuidado, la esperanza no es, como a menudo se piensa, optimismo, no es un vago sentimiento positivo sobre el futuro. No es una ilusión ni una emoción; es una virtud concreta. Y tiene que ver con opciones concretas”, dijo el Papa Francisco en su discurso a los participantes en la tercera edición de los “Estados Generales de la Natalidad”, reunidos este 12 de mayo, en el Auditorio Conciliación de Roma, con el fin de analizar el estado de salud demográfico de Italia.
El Papa Francisco y la anécdota del perrito para hablar de natalidad
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Natalidad. El Papa Francisco dijo que existe una cultura un poco amistosa de la familia.
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El Papa Francisco pidió políticas "con visión de futuro" a los gobiernos para aumentar la tasa de natalidad en Europa, ya que este "es el principal indicador para medir la esperanza de un pueblo", tal y como señaló en el discurso para "Los Estados Generales de la Natalidad", celebrado en Italia.
"Y usted está con el perrito"
El Papa señaló que "el tema de la natalidad es central para todos, especialmente para el futuro de Italia y Europa". Para ilustrarlo, Francisco contó dos anécdotas recientes con mujeres que trataban a sus perros como a sus hijos y que, en una ocasión durante la Audiencia General, cuando una le pidió que bendijera "a su niño", que era un perro él "perdió la paciencia" y le dijo: "Señora, tantos niños tienen hambre y usted está con el perrito".
Al dirigirse a las autoridades y representantes de la Sociedad Civil de Italia, el Santo Padre les agradeció por su compromiso en la lucha contra el “invierno demográfico”; de modo especial, agradeció a Gigi De Palo, Presidente de la Fundación para la Natalidad, promotor de este evento que afronta la problemática de la natalidad como un tema central para todos, especialmente para el futuro de Italia y de Europa y mostró dos fotografías que sucedieron recientemente.
“Hace quince días, mi secretario paseaba por la Plaza y vino una madre con un cochecito de bebé. Él, un sacerdote de corazón tierno, se acercó a bendecir al niño, y era un perrito... Hace quince días, en la Audiencia de los miércoles: yo iba a saludar, y pasé por delante de una señora, de cincuenta años más o menos -¡como yo más o menos! – saludé a la señora, y ella abrió una bolsa y dijo: 'bendice a mi bebé'... Un perrito... Ahí no tuve paciencia y regañé a la señora: 'Señora, ¡tantos niños con hambre, y usted con el perrito! Hermanos y hermanas, éstas son escenas del presente, pero si las cosas siguen así, ésta será la costumbre del futuro... tengamos cuidado”.
En este sentido, el Papa Francisco dijo que, el nacimiento de los hijos es el principal indicador para medir la esperanza de un pueblo. Si nacen pocos niños significa que hay poca esperanza. Y al recordar que el año pasado Italia alcanzó el mínimo histórico de nacimientos, dijo que esto no sólo tiene repercusiones desde el punto de vista económico y social, sino que mina la confianza en el futuro.
“Hoy en día, traer hijos al mundo se percibe como una tarea a cargo de las familias. Y esto, desgraciadamente, condiciona la mentalidad de las jóvenes generaciones, que crecen en la incertidumbre, cuando no en la desilusión y el miedo. Viven en un clima social en el que fundar una familia se está convirtiendo en un esfuerzo titánico, en lugar de ser un valor compartido que todos reconocen y apoyan. Sentirse solo y obligado a confiar únicamente en las propias fuerzas es peligroso: significa erosionar poco a poco la vida en común y resignarse a existencias solitarias, en las que cada uno tiene que arreglárselas por su cuenta. Con la consecuencia de que sólo los más ricos pueden permitirse, gracias a sus recursos, más libertad a la hora de elegir qué forma dar a sus vidas. Y esto es injusto, además de humillante”.
Y narrando una anécdota de algunos años atrás, de algunas personas que buscaban trabajo, el Papa Francisco dijo que existe una cultura un poco amistosa de la familia, incluso se podría decir que es enemiga de la familia, centrada en las necesidades del individuo, donde se reivindican constantemente los derechos individuales y no se habla de los derechos de la familia.
“En particular, existen limitaciones casi insuperables para las mujeres. Las más perjudicadas son precisamente ellas, mujeres jóvenes a menudo obligadas a la encrucijada entre carrera y maternidad, o aplastadas por el peso del cuidado de la familia, sobre todo en presencia de ancianos frágiles y personas dependientes. En este momento, las mujeres son esclavas de esta regla del trabajo selectivo, que les impide también la maternidad”.
Después de haber compartido las preocupaciones que llevaba en el corazón, el Papa pronunció una palabra que le es muy querida: esperanza.
"Reactivar la natalidad es reparar las formas de exclusión social que afectan a los jóvenes y a su futuro. Y es un servicio para todos: los hijos no son bienes individuales, sino son personas que contribuyen al crecimiento de todos, aportando riqueza humana y generacional. También aportando creatividad al corazón de los padres. A ustedes, que están aquí para encontrar buenas soluciones, fruto de su profesionalidad y competencia, quiero decirles: siéntanse llamados a la gran tarea de regenerar la esperanza, de poner en marcha procesos que den impulso y vida a Italia, a Europa, al mundo. Que nos traigan muchos niños”.




















