Si bien desde hace un año la atención está puesta principalmente en la pandemia del Covid-19, el cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte en la Argentina. En Entre Ríos, el 20% de los fallecimientos son a causa de esta enfermedad. A nivel país se ubica como la segunda provincia con mayor deceso de hombres por este flagelo, después de La Pampa, con 140 casos cada 100.000 habitantes, según indican el Instituto Nacional del Cáncer (INC) y el Ministerio de Salud de la Nación.
Día Mundial Contra el Cáncer: importancia de los controles
Por Vanesa Erbes
Estela Leguizamón, una paranaense: hace ocho años le diagnosticaron cáncer de mama
En cuanto a los hombres, los tipos de cáncer que más decesos generan en el territorio entrerriano son el de próstata, seguido por el cáncer de pulmón y el de colon. Y en el caso de las mujeres, los que presentan mayor índice de mortalidad en la provincia son el de mama, de cuello de útero y también de colon.
En el Día Mundial Contra el Cáncer -que se conmemora hoy y es una fecha promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) con el objetivo de aumentar la concientización y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad, Claudia Enrique, directora del Instituto Provincial del Cáncer (IPC), señaló a UNO que la pandemia ha incidido tremendamente en los controles, y explicó: “Al principio se planteó, de acuerdo a las recomendaciones del INC y de nosotros mismos, posponer los controles, pensando que la pandemia iba a durar tres meses; al extenderse comenzamos a trabajar para que la gente volviera a controlarse, pero mucha gente no quería ir por temor a contagiarse de Covid”.
La especialista compartió su preocupación ante la caída de los chequeos, y como ejemplo mencionó: “En 2020 se redujo a la mitad la cantidad de papanicolau (PAP) hechos, en relación a 2019. Es una disminución importante, por eso este año vamos a trabajar fuertemente, haciendo lo que corresponde a 2021 y tratando de recuperar lo que quedó pendiente el año pasado”.
Enrique sostuvo que, tras la extensión de la pandemia, desde el IPC incrementaron las acciones, no solo en lo que refiere a la prevención, sino también comunicándose con pacientes que estaban en mitad de un tratamiento y lo dejaron por el miedo a ir al hospital y contagiarse de coronavirus. “El Covid tuvo una impronta muy importante. Pero hay que destacar que los servicios de oncología se adaptaron, con mayores cuidados, ya que son pacientes de riesgo”, aclaró.
Acto seguido, aconsejó: “A todas las personas que tengan tratamientos pendientes les recomendamos que vayan a su oncólogo de cabecera y lo continúen. Los hospitales y los sanatorios tienen hoy todos los cuidados para que ese paciente no se contagie de Covid. También los instamos a que consulten con su médico sobre la necesidad de vacunarse, para cuando se extienda la vacunación para pacientes de riesgo. Otra recomendación es que se hagan los controles de mama, el PAP y el test de sangre oculta para detectar tempranamente el cáncer de colon. Detectado a tiempo, el cáncer se puede tratar”.
Por otra parte, recordó: “En general, para prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles como pueden ser la diabetes, la hipertensión o la enfermedad cardiovascular, hay que considerar algunos hábitos de vida: tener un peso adecuado, ya que la obesidad es un factor de riesgo hasta para el cáncer, hacer ejercicio físico; llevar una alimentación que incluya buena cantidad de frutas y verduras, y no comer tantos procesados ni enlatados ni fritos; no tomar excesivamente sol en horarios pico; vacunar a los 11 años a los niños y las niñas contra el virus del papiloma humano (HPV), porque es el responsable de muchos cánceres; y contra la hepatitis B. Y hacerse los controles de los cáncer de colon, mama y cuello de útero”.
En cuanto a otras acciones de prevención, Enrique destacó que desde el IPC lograron terminar de armar en el hospital San Martín un laboratorio para detectar el HPV, y si bien en algunos departamentos ya comenzaron en octubre a realizar el test -junto con el PAP- en lugares con pocos casos de coronavirus como Federal y Feliciano el proyecto este año es extenderlo a toda la provincia. “Esto va a generar un cambio fundamental en la prevención del cáncer de cuello de útero”, resaltó.
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Esperanza de vida
Si bien asusta recibir un diagnóstico de cáncer, hay que considerar que es una enfermedad que, detectada a tiempo, puede tratarse y hasta curarse.
En este marco Estela Leguizamón, una paranaense a quien hace ocho años le diagnosticaron cáncer de mama, compartió su testimonio: “En ese momento me pregunté cómo seguir con esto y cómo afrontar esta situación. Pero me planteé seguir adelante con las múltiples actividades que tengo, en cuanto a vida deportiva, social y cultural”, dijo, y explicó a UNO: “Hablé con el oncólogo para saber cómo me iba a afectar, y junto con mi psicóloga hicimos un plan de trabajo para abordar lo que me estaba pasando, ya que se venían una serie de operaciones y un gran desafío”.
Estela aseguró que le hizo bien empezar a escribir sobre sus emociones, y continuar haciendo los deportes que la motivan. “Empecé a practicar newcom, y tuve la suerte de ir a los Juegos Evita y salir campeona representando a Entre Ríos, estando recién operada. Participé en los Juegos Panamericanos y Argentinos de Básquet. Fueron cosas que me marcaron, así como también formar parte del Club de Leones, del cual fui socia fundadora, ayudando a otras personas”, dijo en torno a los desafíos que la llevan a mirar hacia adelante aun cuando todavía está realizando su tratamiento.
Por otra parte, destacó el apoyo de sus amigas y amigos para poder progresar y convivir con la enfermedad. “Además tengo tres nietos que son mi alegría: Paulina, Gianella y Bautista, que los quiero y deseo que en la vida sean felices, que estudien y hagan deportes”, indicó, y subrayó: “Hay que hacer bien los deberes. Siempre el mensaje es que se puede afrontar esto, que hay herramientas para poder estar bien, y para curarse. Y no hay que olvidarse de Dios, hay que rezar mucho”.
En esto coincidió Soledad Robles, mamá de Fermín, de 9 años y oriundo de Ubajay, a quien hace ocho meses le dieron el alta en el hospital San Roque, de Paraná, tras batallar contra la leucemia desde los 10 meses de vida. A la buena noticia la recibieron a través de videollamada, y Soledad, junto a su otra hija, Abril de 14 años, contaron con entusiasmo que hoy Fermín está muy bien.
“Hay que tener fe, aferrarse a Dios o a lo que cada uno crea y hacer al pie de la letra todo lo que los médicos digan para llegar a la cura”, concluyó la joven mamá, destacando que “se puede”.
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