El trueque, el permutar una propiedad por otra, siempre estuvo presente en el negocio inmobiliario. Sin embargo ocurre que ante la falta de liquidez y los controles al dólar ha ganado espacios en los últimos tiempos y su utilización, aún sin ser mayoritaria, se ha vuelto más frecuente de lo que se conoce en general.
Crece la tendencia al trueque en operaciones de inmuebles
El trueque tiene sus inicios hace 10.000 años, pero tuvo una lamentable historia reciente en los sectores más humildes, sobre todo durante 2001. Se dieron en numerosos barrios de Paraná los clubes del trueque o ferias similares que ayudaron a intercambiar pequeñas producciones, más que nada de alimentos, para superar la crisis. Con las dificultades existentes hoy para concretar operaciones inmobiliarias la tendencia a trocar se volvió una posibilidad válida en ese sector.
Hay investigaciones específicas que afirman que esa será la tendencia en 2013 para mejorar los números de 2012. El rubro tuvo una baja marcada en las unidades vendidas del 22,3% menos a nivel nacional comparado con 2011.
En provincias como Buenos Aires, los ejemplos abundan. En Paraná los hay, aunque todavía en menor medida. Con revisar los principales clasificados de la región es posible encontrar, por ejemplo: “Terreno 6, 75 x 30 metros. Todos los servicios. Cambio por metro cuadrado. Consultar precio”. También se ofrecen casas y departamentos de la misma manera. De todos modos lo más común es encontrar ofrecimientos de terrenos como forma de pago.
Lo menos usual es el intercambio de un tipo de propiedad por otro totalmente diferente, aunque también existe. Por ejemplo, hace tiempo atrás alguien que quiso vender dos terrenos publicó: “Ubicados en calle Villa Tabossi entre Villa Seguí y Villa Hernandarias de la ciudad de Paraná. Recibo auto,camión,utilitario u otros y financio hasta 60 meses. El precio es 90.000 (de contado) cada uno”.
Marcelo Sánchez, asesor comercial de una importante inmobiliaria local, dijo a UNO: “La gente hoy entrega su inmueble para hacer el salto. Trata de que se le tomen como parte de pago. Siempre se intentó hacerlo, pero antes no tenía tanta aceptación. Nos encontramos con un vendedor y un comprador mucho más abierto a recibir este tipo de propiedades”.
También señaló que lo más común es entregar terrenos para alcanzar a cubrir el precio de una casa o departamento. “Se han dado incluso entregas de autos como parte del pago”, indicó.
De todos modos, tanto Sánchez como los demás consultados señalaron que no es así en todos los casos. “Este tipo de operaciones son las menos, pero ahora se dan con más frecuencia”, agregó. Se trata, en definitiva, de una alternativa ante la coyuntura.
Tres figuras
Alejandro Caramagna sintetizó tres posibles formas o figuras en las que se puede dar esta nueva situación.
Por un lado se usa el permutar y se da cuando se truecan o se intercambian propiedades. Sostiene que no es lo más común y no es tan fácil de resolver.
Otra posibilidad es, al vender, aceptar una propiedad de mayor valor y el resto pagarlo en dinero. Esta posibilidad se ve menos y tampoco es tan simple.
Por último se da al revés y sí es más común y posible de ver. Es cuando se acepta una propiedad de menor valor, sobre todo terrenos, como forma de pago. La mayoría de las transacciones en este sentido se dan cuando el grueso de la operación es en dinero.
Se vuelve una propuesta posible que entusiasma al comprador
Para Alejandro Caramagna, dueño de una conocida inmobiliaria local, la figura del ‘permuto’ se vio siempre en el sector inmobiliario y si bien afirma que el grueso de la actividad no pasa por esta forma de intercambio, señaló: “A la hora de armar una estrategia de salir a promocionar, es un buen recurso comercial que el propietario acceda a una permuta, a tomar algo de menor valor; es un recurso”.
En la mayoría de los ejemplos encontrados en los clasificados hay terrenos de por medio. Caramagna especificó en su explicación que eso se da porque son una especie de ‘comodín’.
Sostiene que no se concretan numerosas operaciones de esta forma, aunque se dan, y que si bien no nota en la particularidad de su trabajo un crecimiento de esta tendencia, sí es utilizado.
“Una cosa es decir tengo una casa que vale 800.000 pesos y querer intercambiarlo por un departamento de 900.000. Eso es muy difícil. Otra es que se diga ‘me interesa tu casa, tengo plata y tengo un terreno que vale 200.000 pesos’ y que se entregue como parte de pago”, dijo Caramagna y agregó luego: “El terreno tiene una velocidad dinámica porque sus precios cuentan con valores inferiores a los de una propiedad y a partir de eso se puede usar como ‘cambio chico’ o comodín para calzarlo en una operación”.
Sostiene que ante la presencia de un terreno como forma de pago existe una expectativa de tener un ingreso al poco tiempo por las facilidades de venderlo.
En este caso, el terreno que se ofrece no define la operación y no es el grueso, pero sí una herramienta para destrabar un negocio, sobre todo cuando no se llega con el dinero.
“Es un recurso válido y hace más atractiva la oferta de una propiedad, porque simplifica, ayuda y genera simpatía en la gente; la entusiasma”, remató.
La venta de propiedades en cadena también gana terreno
Al momento de realizar una operación inmobiliaria, aquellos que se desprenden de una propiedad determinada buscan de inmediato adquirir otra y se genera una cadena de compra y venta hasta que se corta o se cierra el círculo.
Esta también es una tendencia actual que se da porque aquellos que venden no quieren tener el dinero de forma líquida. No es por una cuestión de seguridad, aunque también aporta en este sentido, más bien existe por el crecimiento sostenido de la inflación.
Antes se podía vender una propiedad y esperar hasta encontrar una buena oportunidad para comprar. Hoy no se puede hacer porque el dinero, en sí mismo, pierde valor cada mes.
“Si vendés tu casa querés tener lista la otra, vendés y comprás, esa es la forma en que se da hoy. Esto ayuda a la inmobiliaria y se dan tres o cuatro seguidas en cadena. Antes vendías y buscabas dos o tres meses, ahora no podés darte ese lujo”, dijo Osides Mayor, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre.
A veces incluso, en la misma sucesión de operaciones intervienen más de una inmobiliaria.
“Si vendo una propiedad y esa persona con el dinero quiere comprar otra que yo no tengo, lo primero que hago es hablar con un colega. Lo que se busca es no perder la oportunidad de venta y dejar al cliente esperando”, agregó Mayor.













