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Crece la demanda de estética de pestañas, cejas y uñas

Cada vez son más las personas que se vuelcan al rubro de la estética, ya que la tendencia en el país radica en la extensión de pestañas y hay una alta demanda

Miércoles 17 de Agosto de 2022

Las tendencias y las modas cambian con el paso del tiempo, y actualmente, con el aporte de las redes sociales como Instagram donde la imagen tiene un fuerte protagonismo, la demanda se centra en los servicios de estética. Hablamos exclusivamente de extensión, rizado y tinte de pestañas, esmaltado semipermanente de uñas, esculpidas soft gel, y perfilado de cejas. Es importante mencionar, además, que estos servicios no son requeridos únicamente previo a un evento o una fiesta, sino que se han vuelto parte de la rutina de la vida de las personas. Consecuentemente, el concepto de mantenimiento del servicio toma importancia ya que, dependiendo cual sea, se vuelve al centro o estética cada 15 días.

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Crece la demanda de estética de pestañas, cejas y uñas

Crece la demanda de estética de pestañas, cejas y uñas

Ahora bien, no sólo se ha acrecentado la demanda de estos servicios sino que también se ha incrementado la cantidad de profesionales que los realizan y que se inscriben a cursos en pos de diversificar justamente sus servicios y mejorar sus técnicas.

Los servicios pueden sonar muy similares entre unos y otros pero cada uno tiene su particularidad.

La gran demanda y ofrecimiento al mismo tiempo no sólo se logra evidenciar en grandes ciudades como Paraná, sino también en las localidades del interior, donde paulatinamente debido a la rápida salida laboral y la tendencia actual que acompaña, cada vez más mujeres -en su mayoría- se vuelcan por este rubro.

A diferencia de una carrera de grado, estudiar y perfeccionarse en torno a mejorar y diseñar cejas, pestañas y uñas equivale a un tiempo estimado de tres meses y en algunos casos un día con clase intensiva o dos.

“Históricamente esto arrancó en su momento como la gran novedad y se incorpora por lo menos en nuestra cultura el boom de las uñas esculpidas, que era un concepto muy innovador y difícil de entender tanto por la consumidora final como por la profesional que de pronto quería hacerlo y era difícil conseguir los insumos y las técnicas eran complejas. Cito este ejemplo porque esto pasó en cada uno de los rubros de la estética. Hoy en día, el contexto va marcando que lo que es pestañas y cejas es lo que más se está consumiendo, es lo que mas se esta tratando de aprender por parte de la profesional. Obviamente hay una gran demanda de clientas que quieren hacérselo. Es exponencial, se instaló y el consumo fue inmediato”, afirmó a UNO la directora de la Escuela de Gestión Privada N°236 Viviana D’ Arrigo de Paraná, Nadia Vottero.

Dicha institución ya lleva 35 años de actividad en la capital entrerriana centrada en la formación, avalada por el Consejo General de Educación (CGE).

Ineludiblemente, con el paso de los años se ha adaptado a las necesidades y las tendencias que fueron emergiendo en virtud de ofrecer capacitaciones que respondan al contexto y al mercado.

Es una escuela que actualmente ofrece una variedad de cursos. Entre ellos, de extensión de pestañas; esmaltado semipermanente; laminado de cejas; de uñas esculpidas en gel y acrílico; y permanente y tinte de pestañas. Estos guardan relación directa con los más buscados por las personas que quieren adentrarse en la estética o perfeccionarse.

No obstante, antes de la pandemia la modalidad de cursado de este espacio como el de la mayoría de los lugares de formación era presencial, y con la emergencia sanitaria debieron adoptar la modalidad virtual.

“La consecuencia que estamos viendo y que podemos leerla en términos positivos es que la gente aprendió a consumir el servicio educativo y entendió las ventajas que tiene la modalidad online. Muchas personas hoy están accediendo a cursos de pestañas y cejas, que son los más demandados, independientemente de dónde estén geográfica ente”, indicó Vottero.

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Un salto

Tras ser consultada sobre la cantidad de inscripciones a cursos en 2019, previo a la pandemia, y las efectuadas este año, la directora de la institución remarcó: “Del 2019 a hoy ha crecido mucho, mucho, un 100 por ciento, porque previo a la pandemia los servicios de pestañas y de cejas recién estaban ingresando al país. Se hacía por supuesto pero nosotras, las argentinas, consumimos culturalmente hablando estos servicios de forma más medida.

Lo podemos ver en Instagram y otras redes , las colombianas se ponen las extensiones extra large y las uñas ultra largas y con mucha deco, es como un uso del recurso exagerado. En Argentina somos más del estilo Europeo donde usamos el recurso pero dosificado, tendiendo a lo natural”.

Las inscripciones a los diversos cursos relacionados esta materia responden a la rápida salida laboral y a que efectivamente se puede vivir de ello. Así lo destacan Vottero y María Lorenzon, dueña del centro Butterfly de Paraná.

“El sistema educativo reconoce y rescata este tipo de escuelas de oficios como es la nuestra porque saben que son el motor productivo de una economía regional donde vos tenes gente de pronto que no puede conseguir un trabajo formal y que logra a través de estas capacitaciones puntuales una salida laboral inmediata y pasan a formar parte inmediatamente al sistema económico”, manifestó Vottero.

De hecho, Lorenzon hace cinco años que tiene su espacio y está capacitada específicamente en la aplicación de pestañas. Sobre su actividad, comentó: “Se puede vivir de esto aunque si la persona demora mucho en la aplicación gana mucho menos, y si a su vez no tiene demasiada clientela fija porque justamente recién da sus primeros pasos no va a observar una diferencia importante en términos económicos. Para que un turno sea redituable no puede bajar de los 2 mil pesos para que te quede una ganancia”.

Lorenzon trabaja de martes a sábado de 10 a 18. Por día, brinda un máximo de cuatro turnos, donde lo que más le solicitan son pestañas muy largas o todo lo contrario, las más cercanas al tamaño normal para que no se vea artificial. También marcó como relevante que no sólo se acercan mujeres por estos servicios sino que también concuren varones para hacerse las pestañas y las uñas.

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Actualmente, ante la gran cantidad de personas que brindan estos servicios, los clientes pueden elegir a dónde ir ante un amplio abanico de posibilidades. Ahora bien, esto ha implicado un desarrollo de autogestión importante. “Estos oficios requieren por parte de la persona que hizo los cursos y brinda servicios, un 50 por ciento de autogestión. Hoy con las características que tiene el mercado, de muchísima competencia y donde las clientas están hiperinformadas, se requiere que la persona esté actualizada y también que tenga habilidades de poder insertarse en un mercado competitivo. Sí se puede vivir de esto, sí van a ganar muy bien, van a poder mantenerse y hacer muy rentable su oficio sabiendo ser muy competitivas, sabiendo diversificar el servicio y actualizándose”, aseveró Vottero.

Dado que se trata de un trabajo independiente, además de la necesidad de autogestionarse, es preciso poner límites horarios como así también apoyo del entorno.

Sobre este aspecto, Lorenzon se refirió a su experiencia particular:” Vengo de familia de emprendedores pero al principio no me sentí tan acompañada porque consideraban que no me servía si solo me dedicaba a esto. Hoy día se sorprenden de lo que he logrado sin tener un trabajo fijo. Al ser independiente no manejo el estrés que tienen ellos por estar en ámbitos incómodos”.

Insumos

Por la economía del país, el mayor de los inconvenientes para brindar estos servicios de estética es la obtención de los insumos. En principio porque todos los productos, los cuales tienen autorización de la Anmat, son importados y a su vez porque el costo de los mismos viene en aumento permanente.

“Busco aumentar lo menos posible pero si aumentan los insumos tengo que hacer un incremento en el costo del servicio. Nada se fabrica en Argentina, todos los productos que usamos son importados”, referenció la dueña de Butterfly.

Por su parte, la directora de la escuela Viviana D’Arrigo sostuvo sobre la problemática: “Los importadores más importantes del país a veces demoran la mercadería y llegan cantidades limitadas, entonces las tienen que distribuir equitativamente, y obviamente, hasta hace poco, cuando fue la suba enorme del dólar directamente no nos vendían. Se paró la venta”.

Lecturas e interpretaciones

Entre algunas interpretaciones habituales que se hacen sobre el trabajo independiente de diferentes rubros donde el especialista cobra por su servicio, está presente la idea de que entre un profesional que estudio cinco años o más una carrera de grado y una persona que se formó en un oficio gana más este último.

Esta misma lectura se traslada al rubro de la estética donde se supone que si una extensión de pestañas cuesta 3 mil pesos, y por día se brindan entre cuatro a seis turnos, la suma por mes (si se trabaja cinco días) es de 240.000 a 360 mil pesos.

En torno a esta cuestión la directora de la Escuela Viviana D’Arrigo, y de Butterfly, Nadia Vottero y María Lorenzon respectivamente, brindaron su mirada.

“En principio, hay que tener en cuenta que en las profesiones más convencionales donde hay colegios se les regulan los honorarios y se trata de un trabajo fijo y estable, pero a las personas que hacen estética nadie les paga la jubilación y los aportes, y los insumos son carísimos. Están trabajando con productos de primer nivel. Si solamente vemos los números estimativos, y si soy abogada me desprendo de mi estudio y me pongo a hacer extensiones. Pero no es tan así porque hay un 50 por ciento que tiene que ver con la autogestión. Haciendo un análisis más objetivo también hay que decir que le hecho de ganar mucho hoy es circunstancial porque después si pasa la moda de las pestañas la persona se tiene que ir aggiornando”, precisó Vottero.

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A su turno, Lorenzon añadió: “Por mes tengo entre 20 y 40 mil pesos en insumos, y un valor similar en alquiler del lugar donde tengo mi espacio en zona céntrica de Paraná”.

Además, el número de turnos que ofrece está sujeto a que la cantidad de horas que pasa encorbada son muchas y que también se resiente la visión.

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