Los caminos se van forjando con esfuerzo y dedicación para poder conseguir cada uno de los objetivos propuestos. La historia del profesor de Educación Física Adrián Kaplan, comenzó en 1995 luego de recibirse y gracias a un contacto, colega amigo, logró llegar a la entidad del Paraná Rowing Club, donde día a día empezó a tomarle cariño a la entidad y a dejar plasmados sus conocimientos en el rugby infantil aportando su granito de arena.
Adrián Kaplan cierra una etapa para comenzar con otra
Por Lautaro López
Pasaron 26 años de aquel emotivo día, que con muchas ansias logró consolidarse y mantenerlo a lo largo de su vida. Una vida dentro de la entidad, que pasó a ser su primera casa. Kaplan fue creciendo y dejando en cada temporada sus conocimientos para cada uno de los deportistas, que hoy le agradecen en los pasillos del club.
Llegó el momento para El Flaco de dar un paso al costado, pero seguirá ligado a la entidad en otras actividades. Cierra una puerta para abrir otra. Adrián Kaplan recibió a Ovación en La Tortuguita, y con una ovalada en la mano habló de la decisión que tomó para alejarse de la actividad. “Es una etapa hermosa la que estamos cerrando, que marca mi vida en lo personal y profesional. Inicié el camino recién recibido con ideas básicas del rugby, porque era jugador. Es un deporte hermoso que me permitió criarme y ser hijo del club”, comentó Kaplan, que transita sus últimos días como entrenador y espera la despedida final de mañana en el Yarará junto a todos los chicos.
Por otro lado, el entrenador se sinceró y dejó en claro las cosas que le brindaron la actividad. “Siempre di lo mejor como persona y profesional para el deporte. El esfuerzo fue grande para llegarle a cada uno de los chicos, que fue la gran responsabilidad a lo largo de los 26 años. Y en lo profesional siempre fue llegar al tope para estar en el mejor nivel en lo deportivo”.
Las lágrimas empiezan a aparecer en el rostro del Flaco, que se emocionó en la nota con UNO desde el balcón del buffet de Tortuguita mirando la cancha de rugby. “Me vas a hacer llorar”, dijo el entrenador. Y luego dejó en claro por qué da un paso al costado: “Dejo mi lugar, ya que hay mucha gente capacitada para seguir con esto. Es un paso al costado para que todo esto explote, uno hizo demasiado y estar por estar no sirve. No me voy de casa, seguiré ligado siempre al club desde el lugar que me toque. Estoy feliz por todo lo que nos brindamos como entrenador y entidad a lo largo de mi estadía”. Con la cabeza puesta en lo que se viene Adrián Kaplan dijo: “Es imposible alejarse del club por cómo es uno y por el amor que se le tiene a los colores. Tengo mis dos hijas que hacen vóley, y con mi personalidad uno se fue involucrando en eso. Seguiremos traccionando en la institución desde otro área”.
EN LO DEPORTIVO. Kaplan cierra una etapa de 26 años ligados al rugby del Rowing, donde vio pasar miles de chicos que se llevaron una parte de él, en cada uno de sus proyectos. “Miro para atrás y estoy feliz por todo lo que uno hizo. Como entrenador nunca vi proyectos individualidades, siempre se habló de jugadores y otras cosas. Algunos explotan más tarde que otro, y nunca seleccionamos deportistas. Tuve la satisfacción de ver muchos chicos en Primera División que se iniciaron conmigo a los 6 o 7 años, eso fue un hermoso regalo para mí como entrenador”.
Y luego siguió: “Sin olvidarme de los chicos que se alejaron de la actividades por diferentes motivos de sus vidas personales y siguen trabajando en otro roles. Eso tiene la misma importancia que los chicos que vi debutar en Primera. Muchos de estos chicos hoy son dirigentes del rugby, entrenadores o colaboradores”. Las sensaciones y el repaso de cada uno de los años en el club llenan de orgullo a Adrián Kaplan: “Es hermoso repasar cada uno de los años, todos tienen cosas hermosas para mí en lo personal. Estoy orgulloso”.














