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Sin subtítulos

Hubo un tiempo en que escuchar a Vito Corleone (Marlón Brando) de El Padrino hablando en español neutro hubiera sido casi un sacrilegio. Hoy esa mutilación no parece inquietar tanto.

Sábado 21 de Julio de 2012

Fernando Arredondo/ De la Redacción de UNO

Esta semana se estrenó en los cines de Buenos Aires y otras localidades (calma, llegará a Paraná cuando el fenómeno se haya disipado) una remake de Los Tres Chiflados, a la que por los trailers de promoción poca fe se le puede tener en cuanto a ser una obra de calidad. Igual, seguro es un entretenidos plan para la familia.

Lo que llama la atención de la exhibición de esta cinta norteamericana al menos en su primera semana en los cines es que todas las copias son dobladas. Quizás no es la primera vez que ocurre pero es un detalle que se suma a una mención formulada hace algunas semanas por una docente universitaria en un diálogo callejero. Lo que ella en esa oportunidad preguntó fue lo siguiente: “¿Se fijaron que cada vez son más las películas dobladas que las subtituladas en los complejos de cines?”. Quienes la escuchaban no se habían percatado de esto que les mencionó. Le preguntaron entonces si ella tenía alguna explicación al respecto. Disparó lo siguiente: “Por ahí el problema es que durante varias generaciones se vio como algo casi natural el hecho de poder mirar una película y leer subtítulos con la velocidad necesaria para no perder ningún detalle ni de los diálogos ni de las escenas. Puede que hoy para mucha gente leer no sea algo tan sencillo”. Si esto es así, a todas luces estaríamos ante una grave falencia educativa.

En diciembre pasado en la Revista Ñ de Clarín se publicó una nota al respecto. Allí se abordó la preferencia de los adolescentes por las películas dobladas. Y se trajo al presente este dato: en las del ’30 y ’40, cuando el cine daba los primeros pasos, la industria intentaron imponer en el país las películas dobladas, pero el público y la crítica prefería escuchar a las grandes estrellas de entonces hablando en su propia lengua y leyendo la traducción, que doblada por un algún ilustre desconocido. En la nota atribuyen esa preferencia a la alta tasa de alfabetización que se había logrado en el país ya para ese entonces.

El fenómeno no se da solo en el cine. El año pasado, la señal de cable Cinecanal aumentó la cantidad de películas dobladas contra las restantes atendiendo la buena experiencia que habían tenido al respecto otros canales como The Film Zone y MovieCity, que incrementaron un 27% y un 33% en 2010 reduciendo las subtituladas a cambio de las otras. Un argumento para su decisión es la creciente penetración de sus canales en “sectores emergentes” que prefieren contenidos en su propio idioma.

Hubo un tiempo en que escuchar a Vito Corleone (Marlón Brando) de El Padrino hablando en español neutro hubiera sido casi un sacrilegio. Hoy esa mutilación no parece inquietar tanto.

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