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Nadie los defiende

El servicio del transporte urbano de pasajeros tiene varios puntos que se discuten, pero siempre pasa lo mismo.

Jueves 12 de Julio de 2012

Javier Aragon / Redacción de UNO

jaragon@unoentrerios.com.ar


El servicio del transporte urbano de pasajeros tiene varios puntos que se discuten, pero siempre pasa lo mismo. Una extraña presión gremial por legítimos reclamos que se ve emparentada solapadamente con el pedido de aumento de la tarifa de parte del sector empresarial. Esto viene sucediendo así desde la década del 90. Los trabajadores del volante quedan en el medio de los inconfesables intereses que movilizan ciertas medidas que tienen por objetivo único modificar el valor del pasaje del colectivo.
 

En el medio quedaron los sinsabores del viernes pasado, donde la gran mayoría de la población quedó de a pie. Tuvieron que pagar remís o muchos ir caminando a sus lugares de trabajo. Pasaron frío, perdieron entre 40 a 50 pesos y lo peor es que una vez más se vieron humillados por un justo reclamo, que de modo directo los afectó. A los usuarios, por más que se diga que existan organismos de Defensa, nadie los protege de estas circunstancias que pueden llegar a ser evitables. Siempre los paros castigarán a los usuarios, por lo que refleja la poca capacidad de solidaridad de los que emprenden las medidas de fuerza y la escasa estrategia de recibir apoyo de la comunidad. Ni hablar de alternativas a ejecutar una medida sindical -insistimos legítima- para afectar a los empresarios. Por decir un paro a la japonesa, trabajando el doble pero a reglamento o bien saliendo a cumplir los recorridos pero sin cobrar el boleto. A los empresarios les hubieran gastado el combustible y les acarrearía la pérdida de ganar una jornada del maná que significa tener asegurado de antemano el pago del boleto.
 

El paro se produjo por el no pago del aguinaldo, pero por esas cosas raras de la vida, a las pocas horas apareció la suma que no se podía saldarse. Apareció de la noche a la mañana, como por arte de magia en medio de un fin de semana largo. Esto es más que llamativo y abona la idea de que todo esto estuvo acordado entre algunos para presionar y lograr lo que ocurrió cuatro días más tarde: el aumento del costo del boleto.
 

Los trabajadores cobraron, los empresarios no van perder. Los que sufrieron fueron los usuarios porque nadie les devolverá el dinero y mucho menos la dignidad de ser prácticamente humillados por estos sectores.

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