Femicidio
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Un barrio que sigue en silencio tras el cuádruple crimen de Concepción del Uruguay

Los vecinos no salen de su asombro. Mientras la Policía continúa investigando, el autor de los femicidios, Juan Pablo Ledesma, se abstuvo de declarar y sigue internado en sala común en el hospital Justo José de Urquiza de La Histórica

Hace tres días que el barrio 134 Viviendas no descansa. La tensión de sus habitantes se traduce en un silencio helado que cierra las puertas tras de sí de forma inmediata cuando aparece una cámara. Es que desde el lunes la tragedia sostiene un velo de dolor que no termina de irse y que se renueva con patrulleros y medios de prensa que siguen tratando de obtener más detalles sobre lo que pasó aquella madrugada, cuando la locura se desató en el 1417 de la calle 386. En la zona norte de Concepción del Uruguay.

Allí murieron Johana Carranza, sus hijas Luciana, de 5 años, Candela de 7, y Carlos Vicente Peralta, quien era actual pareja de Johana. Los mató a cuchilladas el exmarido de ella, y padre de las niñas, Juan Pablo Ledesma.

Una pequeña casa pintada de verde en un barrio tan humilde como cada uno de sus vecinos. "No, no quiero hablar ni que me saquen fotos", dice seria una señora desde adentro de una casa vecina y que observa con la puerta entreabierta cómo se retiran los peritos tras una nueva ronda de trabajo en el domicilio. "Es que ella escuchó los gritos, y parece que la citaron como testigo", dice un muchacho joven que parece ser su hijo y se asoma por la ventana de al lado.

Una recorrida por el barrio da el mismo panorama. Lo que hasta hace algunos días era un ambiente donde reinaba siempre alguna cumbia fuerte, hoy es mutismo total. El calor insoportable de la mañana de ayer acompaña el silencio que interrumpen solamente el ruido de algunos teléfonos que suenan entre el personal policial que trabaja en la vivienda y unos pocos vehículos que llegan o se van del lugar.

Otro muchacho joven pasa caminando, disminuye el paso como para ver más detenidamente, y sigue de largo. "Mi hermano escuchó cómo la chica salió gritando, pero creyó que era otra pelea, una pelea común", dice a UNO.

Mientras los peritos tratan de reconstruir cómo fueron los hechos, los testimonios pasajeros en el lugar dan sus propias versiones. "Dicen que a él lo mató primero, después de una pelea, a las nenas las degolló en la pieza", dice sin inmutarse el muchacho que no quiere dar su nombre pero tiene un enorme tatuaje en el brazo derecho con el escudo de River.

La casa debe ser restituida a los parientes en las próximas horas, pero aún restan algunos detalles periciales. Ayer estuvo en el lugar la fiscal Melisa Ríos y la defensora oficial Romina Pino. Volvieron a tomar muestras del escenario del crimen y, según confirmaron otras fuentes en el mismo lugar, se tomarán más testimoniales entre los vecinos, como así también al remisero que trasladó a Ledesma y las niñas hasta la casa de Johana.

Por ahora siguen los patrulleros en el barrio, y eso todavía sostiene el ambiente con cierta tensión entre sus vecinos. Habrá que ver cómo se vuelve a la normalidad después de semejante golpe a la rutina del lugar.


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El silencio del culpable


La fiscal Ríos tomó declaración al imputado Juan Pablo Ledesma, quien se encuentra alojado en una sala común del hospital tras haber estado en Terapia.

El hombre se abstuvo por consejo de su representante legal, Romina Pino, defensora oficial que le puso la Justicia en este instancia.

Otra medida que ordenó la Fiscalía antes de pedir la prisión preventiva fue la intervenciones de Gabinete Psiquiátrico para evaluar a Ledesma.


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