La Provincia
Jueves 27 de Abril de 2017

Nombrarán Ciudadano Ilustre al sacerdote Alejandro Patterson

El cura, oriundo de Sudáfrica y radicado en Paraná, será reconocido por su sostenida labor social en barrios postergados de Paraná

El padre Alejandro Patterson será nombrado hoy Ciudadano Ilustre de Paraná. Será hoy a partir de las 9.45 en el Palacio Municipal y recibirá este reconocimiento por su labor social de manos del intendente Sergio Varisco.
El sacerdote, quien fue durante décadas párroco de la iglesia San Miguel y aún hoy brinda misas allí, lleva adelante un trabajo comunitario y religioso desde hace 45 años en el Maccarone, uno de los barrios más postergados de la ciudad, donde construyó centros de capacitación y escuelas, donde se le brinda alimento a los chicos los 365 días del año. Se trata del complejo Educativo María Reina Inmaculada, al que asisten unos 600 alumnos a la Primaria y alrededor de 110 estudiantes al nivel Medio y donde el año pasado egresó el primer maestro mayor de obras de la institución.

Con una inmensa humildad, a sus 80 años sigue trabajando en esta obra, a la que se suman cientos de colaboradores. Muy querido y respetado por su comunidad, también fue el creador del comedor Reina Inmaculada que funciona en la iglesia San Miguel de lunes a viernes, desde hace más de 40 años, donde un grupo de voluntarias cocina para personas en situación de calle y para quienes más lo necesitan.
Este reconocimiento al padre Patterson, quien llegó de Sudáfrica en 1953 junto a otros sacerdotes de su tierra, fue impulsado por el grupo Nacimiento Niño Jesús, de Santa Fe, cuyos integrantes trabajan férreamente por su obra. "Es una enorme alegría que reciba este merecido reconocimiento, que su importante trabajo a favor del bien común, objetivado en posibilitar un futuro mejor a muchas almas y llevado a cabo con gran esfuerzo y amor durante décadas", expresaron al respecto.

Beatriz de Medus, quien coordina las actividades de esta agrupación, contó a UNO: "El padre Alejandro Patterson siempre fue de perfil bajo y junto a otros dos sacerdotes fue haciendo un trabajo silencioso. Empezamos a hacer difusión de su labor hace unos cinco años. Antes la gente lo conocía principalmente por su amor a los más necesitados y a los enfermos y ese don maravilloso de la sanación que tiene como sacerdote, otorgado por Dios a través de la bendición, y recordemos que es Jesús el que bendice". A su vez, recordó que Patterson empezó su obra "con un ranchito donde se le daba la leche a los niños, y se convirtió con el correr de los años en el Complejo Educativo María Reina Inmaculada, que hoy consta de escuela de Nivel Inicial, Primaria, Centro de integración y Recreación y escuela Técnica, de la que el pasado año, egresó el primer maestro mayor de obras".
"Es una escuela de avanzada, porque antes de que se impusieran las escuelas de doble jornada, venimos bregando hace muchísimos años por el doble turno", refirió Beatriz, y agregó: "Con convicción, entrega y espíritu de servicio, el padre Alejandro lleva adelante una acción social profundamente cristiana y signada por el amor a Dios y a nuestros hermanos y trabaja incansablemente para transformar una realidad adversa, logrando que su obra fuera creciendo, y que niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad y alto riesgo reciban no solo educación, sino que además se les brinda contención y asistencia alimentaria, motivo por el cual cinco comedores, que funcionan en barrios carenciados como Maccarone y El Morro, mantienen abiertas sus puertas todos los días del año".
Por último, rememoró: "El padre Alejandro es oriundo de Sudáfrica y arribó el año 1953 a la Argentina, a pedido del arzobispo en función en ese momento, y junto a otros dos sacerdotes, fue destinado a la Parroquia San Miguel Arcángel. A pesar de encontrarse en un país muy distante de su hogar y de sus afectos, supo abrazar con gran entusiasmo la causa de asistencia a los más desposeídos, haciendo de la tierra paranaense su lugar en el mundo".


Cabe recordar que Diario UNO de Entre Ríos reconoció al padre Alejandro Patterson como uno de los personajes destacados del año 2015, también por la loable labor que lleva adelante. En aquel entonces compartió su anhelo de formar equipos de fútbol y contar con profesores para poder mantener a los chicos fuera de la calle, convencido de que estos espacios de contención pueden revertir realidades adversas y ofrecerles a los jóvenes un mejor porvenir, lejos de la droga y otros flagelos que acechan en muchos barrios.

Una vida puesta al servicio del prójimo

En su documentación personal dice que se llama Alex Robert Patterson y que nació en Johannesburgo el 26 de octubre de 1936. Cuando habla de su obra en barrio Maccarone, que luego extendió también a El Morro, lo hace con suma humildad y naturalidad. En una entrevista que UNO le realizó con anterioridad, el sacerdote contó: "Siempre quise que la gente de acá tuviera una experiencia de vida afuera del barrio, pero después una persona del Consejo General de Educación nos incentivó a que creáramos la escuela Primaria".
Pasaron los años y desde 2008 sumaron la escuela Secundaria, en la cual los chicos aprenden en el día a día en los talleres y de este modo cuentan con herramientas para forjarse un oficio que les posibilite ganarse en un futuro su sustento y poder progresar. "Tenemos suerte de que haya tanta gente que trabaja con espíritu de solidaridad, que tienen un gran amor por la obra. Es la gracia de Dios obrando en ellos; María Reina Inmaculada sabe que son sus hijos predilectos y por eso ayuda a los que vienen a tener este espíritu de generosidad, de paternidad y maternidad. Muchos chicos no tienen padres presentes en la casa y en la escuela tienen contacto con profesionales, arquitectos, ingenieros, que represente una referencia en sus vidas", destacó Patterson, en referencia al compromiso de toda las personas que colaboran para ayudar en esta iniciativa.
En este sentido, señaló: "La gente de la Iglesia ayuda en esto, también personas del extranjero y de la Argentina brindan su apoyo". Sobre la colaboración que brinda el grupo Nacimiento Niño Jesús, de Santa Fe, su coordinadora, Beatriz de Medus, comentó: "Cada uno pone su granito de arena. No miramos lo que tenemos en la mano ni en el bolsillo, sino en dar un poquito más y rescatar un chico, que eso es lo más importante y después vemos cómo Dios nos llena de bendiciones. Hoy tengo mis hijos más grandes y le dedico más tiempo a esta obra, y siempre que uno quiere hacer algo lo puede hacer. Ojalá surjan muchas personas y muchas manos para dedicarse a este servicio, que es muy lindo. Tenemos que dejarnos de preocupar por las cosas, darle lugar a Dios en nuestros corazones y dar amor al que lo necesita".
Por último, comentó que el padre Alejandro, además de su labor en Paraná, brinda atención espiritual a unas 15.000 personas en Santa Fe y se ocupa de la dirección espiritual del grupo Nacimiento Niño Jesús, "al que guía con humildad, sabiduría y santidad".

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