La Noche del Mimeógrafo
Viernes 09 de Junio de 2017

Los hermanos Martínez Garbino declararon en el juicio a Mazzaferri

Los dirigentes políticos fueron secuestrados durante la dictadura y en cautiverio se encontraron con una de la víctimas del imputado. Policías admitieron la detención ilegal de estudiantes secundarios. El 6 de julio se dará a conocer la sentencia.

La tercera jornada del juicio oral y público contra el ex policía federal José Darío Mazzaferri se cumplió este viernes con la declaración de dos testigos víctimas, los hermanos Jaime y Emilio Martínez Garbino, y tres hombres que se desempeñaron junto al imputado en la delegación Concepción del Uruguay de la fuerza de seguridad nacional.

El Tribunal Oral Federal de Paraná juzga a Mazzaferri por delitos de lesa humanidad cometidos en esa dependencia policial, donde se desempeñaba en 1976, durante la última dictadura cívico militar. Lo acusan de haber sido autor de secuestros e imposición de tormentos a un grupo de ocho víctimas sobrevivientes, además de asociación ilícita y allanamiento ilegal de domicilio.

La mayoría de las personas que cayeron en sus manos eran estudiantes secundarios, a quienes apresó y torturó junto con sus camaradas con la excusa de hallar un mimeógrafo con el cual imprimían panfletos en contra del gobierno de facto. Por eso, estos hechos se recuerdan como La Noche del Mimeógrafo.

La detención de los Martínez Garbino.

Jaime Martínez Garbino, conocido dirigente político que en los 70 militaba en la Juventud Peronista, declaró este viernes ante el tribunal y recordó que fue detenido a fines de octubre de 1976 en Gualeguaychú, junto a su hermano Emilio. Ambos fueron llevados a la Jefatura Departamental de la Policía de la Provincia y posteriormente al Ejercito de esa ciudad, donde fueron alojados en privación ilegal de la libertad junto a Raúl Ingold. Allí vio a Jorge Felguer en malas condiciones físicas. Felguer es una de las víctimas de Mazzaferri. El testigo dijo que recientemente pudo corroborar que todavía tiene secuelas psicológicas de lo que vivió en la Policía Federal de Concepción del Uruguay.

Aquel encuentro con Felguer en la unidad militar de Gualeguaychú fue para Martínez Garbino una "sorpresa agradable", así con comillas, puesto que no se sabía nada de él desde hacía mucho tiempo y corrían versiones sobre que había sido "chupado".

Jorge Felguer sufrió graves padecimientos desde que fue apresado en el Regimiento de Villaguay, donde realizaba el servicio militar. En ambulancia lo trasladaron hasta un punto en una ruta en que lo pasaron al baúl de un auto, y en esas condiciones ingresó a la Policía Federal de Concepción, donde Mazzaferri y su gente lo sometieron a salvajes torturas.

Los Martínez Garbino también sufrieron golpes y torturas, aunque en Gualeguaychú, cuando una noche los sacaron del lugar del Regimiento donde se encontraban detenidos. En los interrogatorios le preguntaban a Jaime por su militancia peronista en esa ciudad del sur entrerriano y en Goya (Corrientes) donde tiempo antes había sido abogado de las Ligas Agrarias, recordó Jaime.

A su turno, Emilio Martínez Garbino, ex intendente de Gualeguaychú, también contó el procedimiento de su secuestro el 28 de octubre de 1976 y su propio cruce con Felguer en un baño del Ejército. También a él le llamó la atención el mal estado físico que tenía. "Estaba golpeado", dijo. Luego se encontraron en libertad y le contó por lo que había pasado.

"Quienes eran integrantes de fuerzas de seguridad, como el caso de quienes realizaban el servicio militar, como Felguer, recibían peores maltratos y torturas y él no fue ajeno a eso", consideró Emilio en su declaración. También le contó que había estado en la delegación de la PF en Concepción, a lo que agregó que ese sitio "era muy conocido en la zona por ser un lugar donde recalaban muchos detenidos".

La palabra de los guardias

Tres policías que se desempeñaban como guardias de la Policía Federal de La Histórica declararon este viernes y confirmaron que en junio de 1976 les tocó custodiar a los estudiantes secundarios víctimas de Mazzaferri y sus hombres en la Noche del Mimeógrafo. No obstante, dijeron que no escucharon gritos ni nada "extraño", en referencia a que supuestamente no se enteraron de las múltiples torturas que recibían los jóvenes. Por otro lado, sí aseguraron que el acusado en esta causa tenía un rol importante en la fuerza como encargado de la "oficina técnica", donde se realizaba inteligencia y se estima que fue el centro de torturas del lugar.

Rubén Baucero, retirado de la Policía Federal que tenía como superior a Mazzaferri, admitió que en julio de 1976 vio a los estudiantes secundarios detenidos; les tocó cuidarlos. Identificó a César Román, Roque Minatta y Carlos Martínez Paiva. Dijo que tenía prohibido hablar con ellos.

"Llegué a cumplir mi turno un día y me encuentro con toda esa gente. ¿Qué pasó?, pregunté. Nadie me decía nada. Los chicos estaban en el casino de oficiales, sentados en sillas y mirando la pared", expresó en la sala del TOF paranaense.

Al hablar de Mazzaferri el hombre sostuvo que "estaba a cargo de la oficina de informaciones u oficina técnica"; una habitación que estaba en la planta alta y a la cual, como dijeron las víctimas y repitió Baucero, se accedía por una escalera caracol. Recordó que tenía prohibido ingresar y cada vez que debía ir allí por algún motivo, lo atendían desde la puerta.
Salvador Ernesto Dellagiustina también corroboró la presencia de los adolrscentes detenidos, así como el rol de Mazzaferri al mando de la oficina técnica, la escalera caracol para llegar allí y la prohibición de ingresar.

Julio César Chiapella, el tercer policía en declarar, confirmó de la misma manera los secuestros, con el agregado de que a algunos los conocía de la ciudad.

La bañadera

Los testigos policías, que fueron propuestos por la Fiscalía, aseveraron también que en uno de los baños de la dependencia, el que usaban los oficiales, había una bañadera antigua. Es allí donde uno de los jóvenes en cautiverio vio a otra de las víctimas: lo habían metido en la bañadera en pésimo estado físico debido a las sesiones de tortura.

La sentencia

Este viernes se confirmó la fecha de la sentencia: el 6 de julio. Ese día también Mazzaferri tendrá oportunidad de decir sus últimas palabras antes del veredicto. Antes, el 16 de junio, se realizará la inspección en la Policía Federal de Concepción. A fines de mes se realizarán los alegatos.

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