Ferias
Domingo 16 de Julio de 2017

Exigencias del mercado impulsan a los artesanos a vender con tarjeta

Para no sucumbir ante la dinámica capitalista, son más los puestos que se adaptan y suman el uso del posnet para sostener las ventas

Aunque afuera haga frío, haya viento o caigan unas gotas, dentro de la enorme carpa blanca y lila que se erige en la Plaza 1° de Mayo no se sienten. Hay en su interior un microclima idílico que invita a caminar con placer, distendido y absorto del ajetreo, observando las diversas artesanías que se exhiben en los numerosos puestos. Hay de todo y para todos los gustos: tejidos, lámparas de sal o hechas con bambú, fuentes de agua; producciones hechas en cuero como cintos, zapatos, zuecos, billeteras y demás; adornos fabricados con vidrio, utensilios de madera, cuchillos torneados y fraguados a mano, estatuas de material reciclado, juguetes y muchas opciones más.


La mayoría de los artesanos coinciden en que hay movimiento, aunque algunos días con altibajos, y aguardan que la semana entrante las ventas se incrementen, debido a que empiezan las vacaciones en Buenos Aires y esto moverá una masa de turistas importantes hacia la región; además, el jueves es el Día del Amigo y la Feria es un sitio ideal para hallar los obsequios más originales para regalar. No obstante, en un contexto de librecomercio, donde ser competitivo y sostener de manera dinámica el juego de la oferta y la demanda es un ingrediente fundamental para no sucumbir a los embates del capitalismo que despiadadamente desplaza a quienes no se adaptan a los requerimientos actuales, muchos se aggiornaron y se aliaron con las posibilidades que ofrece la tecnología, incorporando un posnet para poder trabajar con tarjeta de crédito y así lograr sostener las ventas.



Uno de los que anexó esta opción es Nicolás Almada, que tiene un puesto de lámparas de sal. Comparte el espacio con su mamá, que fabrica fuentes, veladores y otras artesanías en bambú. "Hace un tiempo que trabajo con tarjeta y alquilaba el posnet, pero ahora tengo uno propio. La posibilidad de que se pueda vender con tarjeta nos ayuda, porque por lo general la gente no suele salir mucho con efectivo y con la tarjeta sí. Varios puestos sumaron la facilidad de poder adquirir los productos con este medio de pago. En mi caso trabajo hasta en tres cuotas, con un mínimo recargo que no llega al 5% si compran financiado", señaló a UNO.


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Los precios de sus artículos son accesibles y van de los 290 a los 430 pesos las lámparas de sal, con alternativas intermedias que pasan por los 310 o 350 pesos. Las fuentes de bambú cuestas 380, los llamadores hechos con este material están en 140 y las lámparas de caña oscilan los 45 y los 630 pesos. A muchos la compra con tarjeta les da la posibilidad de llevar algún producto más para regalar o para engalanar su hogar, sin quedar limitado al efectivo disponible en ese momento. "Nos está yendo muy bien y nos favorece estar en la plaza 1° de Mayo, que es un lugar por el que pasa mucha gente", agregó, visiblemente entusiasmado con el movimiento que se genera.


Javier Caputo es de Concordia y hace joyería contemporánea con distintos tipos de madera, con semillas y también con resina poliester. Vende anillos que arrancan en 80 o 90 pesos y hay una gran variedad de precios y opciones en su stock. Sobre la alternativa de vender con tarjeta de crédito, que él también incorporó, comentó que la mayoría de los artesanos usa un posnet de Mercedolibre, que es portátil y se enchufa al teléfono celular para efectivizar la operación, por donde se pasa el plástico o se coloca de manera que el artefacto pueda leer el chip. El sistema va marcando los pasos y a diferencia del modo tradicional, el cliente firma con el dedo sobre la pantalla y luego recibe un correo electrónico confirmando la operación. "La mayoría de los puestos ha sumado las tarjetas y eso esta re bueno para la gente. El sistema se maneja con celular y con esta tecnología es más fácil y le da la posibilidad a la gente de comprar con tarjeta", destacó.

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Impulso al consumo
Carolina Lorenzón es de Santa Fe y también financia con tarjeta hasta en 12 pagos los productos de su línea holística, que incluye almohadillas terapéuticas que "combinan semillas con especies para distintas funciones y que se pueden utilizar frías o calentitas", explicó. También incluye aceites indicadas para aromaterapia y sahumos para limpieza energética de hogares. "Después trabajo todo lo que es batik, hago a mano mantas redondas y cuadradas para decorar sillones, tapices, almohadones y mandalas", comentó. Sobre los precios, señaló: "Los aceites valen 40 pesos; las almohadillas arrancan en 190 pesos y tienen una duración de hasta un años fácil; si se conservan en heladera se pueden utilizar un montón de veces; los almohadones también cuestan 190 pesos y los atrapasueños van de 45 pesos en adelante. Todo se puede pagar hasta en 12 cuotas, pero hago descuento si pagan en efectivo".


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Por su parte, Carlos Altamirano llegó desde Resistencia, Chaco, con una amplia variedad de cuchillos artesanales que fabrica él mismo desde hace 10 años. "Trabajo mucho con reciclado, todo lo que sea acero negro, acero al carbono, que normalmente se consigue de viejos discos de arado. Hago todo a mano, a la vieja usanza, con fragua a carbón y martillo. Más allá de lo que sea lija y máquina, trato de mantener lo artesanal e incluso las vainas son cocidas a mano", contó sobre su arte. Terminar un cuchillo chico le lleva en promedio entre tres y cinco días. "Depende de la terminación, del detalle que tenga la vaina o el trabajo que tenga en el cabo. Un cuchillo grande me demanda entre cinco y siete días", dijo, y añadió: "Los precios arrancan en 700 pesos los intermedios, hay otros de 800 a 1.200 pesos, y los más grandes cuestan 1.800. Para facilitarle al cliente la compra, este año incorporé tarjeta de crédito. La gente está más acostumbrada a salir con el plástico que con efectivo. Muchos llevan porque les gusta o para regalar, y uno tiene que modernizarse para vender".


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En tanto, Cristina Molina llegó desde Mina Clavero, Córdoba, con numerosas opciones de juegos didácticos y de ingenio hechos con madera, muchos de antaño y que entretuvieron a generaciones pasadas, ajenas a la tecnología que hoy invade los hogares. Vende banquitos de descarga, escudos y espadas, yoyós, baleros, generalas, juegos de ingenio, rompecabezas, tejo hecho en un tamaño pequeño para que los niños lo puedan manipular, y lo que es furor es la "tablita mágica", que según cuenta tiene origen en Asia en siglos remotos y ella las recrea cortando a mano la madera, lijándola y pegando las cintas que unen las partes una por una. "Muchos adultos vienen a comprar para jugar en estas vacaciones con sus hijos, sobre todo ahora que el tiempo no acompaña y se quedan adentro.


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<b>Delicias</b>. Los dulces se podrán conseguir mañana en la feria.
Delicias. Los dulces se podrán conseguir mañana en la feria.


También los chicos eligen estos juegos, porque es algo distinto. Y vienen las abuelas y como se puede pagar con tarjeta de crédito aprovechan para llevarle algo a todos sus nietos", comentó sobre la posibilidad de poder comprar aún sin efectivo, una opción que se expande frente a las demandas del mercado y obliga a aggiornarse, sobre todo cuando tecnología se imbrica y se cuela en aquellos espacios donde hasta hace poco estas prácticas parecían antagónicas.

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