Descubriendo Entre Ríos
Domingo 25 de Junio de 2017

Bellas y crudas historias del pueblito, alrededor del árbol

Versos, chamamé y rebeliones populares, una propuesta distinta para los relatos lugareños en la pluma del profesor Mauricio Castaldo. Su obra es digital, gratuita, y reúne aspectos poco difundidos o ignorados del pasado mariagrandense

Historia sostenida en testimonios del pueblo, con sus luchas civiles sin medias tintas, y no basada solo en hechos sino mechada de poesías, canciones, personajes, lugares, organizaciones, y una detenida admiración por los árboles y plazas que toman por derecho propio el centro de la escena.
Al decir María Grande, Mauricio Castaldo dice Entre Ríos, dice litoral. Y no mezquina reflexiones críticas de su propia comunidad que van a servir, sin dudas, para sacar a luz los pareceres mejor guardados por los parroquianos en el departamento Paraná.
Oficios, gustos, anécdotas, y como centro la avenida con su arboleda en una bella variedad que convoca a los poetas.
Castaldo no cierra su historia al ejido, no topa en los límites impuestos, ve a María Grande en el Abya yala (América), y tampoco reniega de los aportes de muchas familias viajeras para constituir la identidad.

El árbol y el loro
"Historias de María Grande y su gran Avenida de los Árboles" se titula esta entrega del profesor Castaldo, tan útil para los alumnos de las escuelas como para los mayores y con una conclusión esperanzada, que invita a recuperar la alegría.
Para contarnos su manera de ver el pago nos invitó a largas caminatas, con su compañera Mirta Ackermann, por la Avenida Argentina y otras calles y plazas, con la intención de mostrarnos a su pueblo compartiendo un mate bajo sus sombras.
Los relatos son imperdibles. Historia desobediente, no encaja en los cánones. Gauchos que no agachan la cabeza, obreras enfrentando a la patronal, y las mentas de unas tenidas chamameceras con la marca de Tarragó Ros padre.
De entrada nomás, el árbol, como anticipando el perfil del ensayo de cabo a rabo. "El Aguaribay Anfitrión te recibe cuando entrás a María Grande por la Ruta 10. A pocos metros –dice Castaldo y respetamos sus mayúsculas-, una guardia de Eucaliptos y Casuarinas escuchan incansablemente allá arriba a los loros, que no paran de contarles muchas cosas. En la memoria biológica de esas aves conversadoras y de esos árboles pacientes, firmes y dignos, está buena parte de la historia de la gran Avenida de los Arboles -que hoy llaman Avenida Argentina- y de toda nuestra región".
Y luego: "El arte característico de los pueblos originarios de nuestra región -anteriores a los más nombrados como los charrúas-minuanes, los chanáes y los guaraníes- nos muestra una cerámica con motivos vinculados a la Madre Naturaleza y especialmente a las Historias de María Grande. Piezas cerámicas con cabezas de loros son parte constituyente del arte entrerriano y litoraleño originario. La bella expresión artística y cultural nativa estaba profundamente conectada con esa parte de la Naturaleza que más fuertemente parece hablarnos y parece querer decirnos algo", sugiere el autor.

Tomás Cóceres
"Hay otros rastros arqueológicos, otras señales históricas, que nuestros alumnos han encontrado en esta zona que hoy llamamos María Grande: son las bolas de piedras de las boleadoras. Los propios colonizadores españoles reconocieron en sus escritos que los charrúas fueron expertos en el uso de las boleadoras, como en otras cosas. Minuanes y charrúas son los pueblos nativos de nuestra comarca: los ataques de los invasores hicieron que ambas culturas se aliaran y se integraran. Fue tal vez la primera confederación de lucha de los orientales y occidentales del río Uruguay, juntos y movilizados permanentemente contra la represión imperial y sus colaboradores".
Después pasa a un vecino que se hizo fama de insubordinado. "A comienzos de 1827, se subleva el caudillo del Pago de María Grande, Tomás Cóceres, que con toda su gente reclama el pago en metálico y rechaza la estafa de los billetes de papel sin respaldo emitidos por el gobierno de Buenos Aires -época del unitario Rivadavia y sus negociados que dejaron deuda con los capitalistas ingleses- con el acuerdo del gobierno de Entre Ríos... Cóceres y sus milicias populares enfrentaron y derrotaron a todos los poderes juntos".
El caudillo termina fusilado. "Una lástima que no haya podido profundizar el camino de la autodeterminación popular. Para la historia, será el Robin Hood de María Grande, el primer y gran defensor del pueblo", sostiene el estudioso.

Juan Goró
Personajes como Cóceres son hitos que señalan una historia no lineal, con marchas, resistencias, rebeliones. Y aquí otro caso. "Una División de María Grande -que aparece en los croquis militares- fue parte de ese ejército de unos 28.000 hombres y 56.000 caballos que cruzaron el Paraná por Punta Gorda -Diamante- y derrotaron al ejército rosista en Caseros el 3 de Febrero de 1852, que hoy es un feriado provincial bastante parecido a un lindo envase vacío. ¿Cuál es la Entre Ríos que Urquiza soñó? ¿Cuál es la que nosotros soñamos?", se pregunta.
"Entre los hombres destacados del ejército grande estuvo el caudillo de Villaguay, Crispín Velázquez, y junto con él, Juan Goró. Florinda Stronatti de Ursini nombra a Juan Goró en su Canto a María Grande, escrito en 1972, y el poeta Daniel Elías nombra juntos a estos dos valientes subalternos de Urquiza en un poema titulado 'El Veterano'.
"Aún recuerdo su melena del color de su tordillo/ -viejo todo negro y fibra como un fosco viraró-;/ unas veces fue soldado y otras veces fue caudillo,/ de la misma escuela gaucha de Crispín y de Goró".

Los de María
También participaron bravos de María Grande en la resistencia contra la guerra genocida al Paraguay. "El pueblo entrerriano demostró no ser esclavo de los negocios políticos del General. Los milicianos panzas verdes se sublevaron contra el propio Urquiza y se produjeron los desbandes del Arroyo Basualdo y de Toledo... Ordenó Urquiza: 'Respecto a las autores de la deserción de Nogoyá y del Paraná, se hace necesario capturarlos, procesarlos y remitirlos tanto, como digo, lo de Nogoyá como los de María'... Averigüe quiénes fueron los que, en Basualdo y Toledo, imitando el aullido de los perros y de los zorros, daban la señal para la deserción y los que sean autores, capturarlos y remitirlos a éste Cuartel General..."

Magalluda
Castaldo recupera la vida de su tatarabuelo, el médico Francisco Castaldo y sus olivares y otros frutales, cuenta de plazas, almacenes, arquitecturas, juegos, luchas populares, disputas partidarias, actividades sindicales.
De los recuerdos del anarquista diamantino Ángel Borda, toma estas palabras. "en María Grande, el hombre de predicamento era Agustín Sueldo, de palabra ponderada y convincente, con mucho tacto para resolver situaciones, sin requerir el apoyo de Diamante. En su zona se realizaban infinidad de actos culturales y de propaganda sindical y fue el primer sindicato que alentó la creación del gremio de servicio doméstico, cuya principal figura fue Petrona Magallanes... en una ocasión al salir de una asamblea la policía pretendió llevarse detenidos a miembros de la Comisión local y de una delegación venida de Diamante, cuando los hombres vacilaron ante los riesgos de un enfrentamiento, la Magallanes y otras mujeres se plantaron decididamente e increparon enérgicamente a la policía, la que ante el cariz que tomaban las cosas, optó prudentemente por retirarse. Desde entonces, para algunos la compañera Petrona era 'Magalluda'".
Otro caso, el de "Punta Fina, aquel matrero amigo del cuchillo y del monte", dice Castaldo, "como también recuerdan a aquel gauchito que se golpeó la boca frente a la comisaría una vez -ni las amenazas del cepo y los barrotes lo detuvieron- y puso en guardia al comisario que lo mandó detener inmediatamente. Estando frente a la autoridad, se le llamó la atención fuertemente sobre su conducta, y se le anticipó que ese desacato llevaba como pena cincuenta pesos -pesos fuertes de esa época- de multa o siete días en el calabozo. - "¿Cuánto?", preguntó el gauchito. - "Cincuenta pesos", se le reiteró. - "Aquí tiene cien", dijo soberano el gaucho, y pegó otro sapucay que retumbó en la comisaría y en toda la Avenida".

Árboles símbolos
"A finales de los '90, Elsa Hirschfeld -maestra de la Escuela Nro.168, la Escuela que dirigió el primer secretario del gremio docente que hoy es AGMER Filial María Grande, José Luis Toscani- desarrolló un proyecto pedagógico que incluyó la tarea de plantar nuevos árboles en la Avenida Argentina. Esos Ybirapitá, plantados por Elsa -que nos dejó muy joven- y sus alumnos hoy crecen bellos y fuertes. El mismo árbol plantó José Artigas en su exilio paraguayo, hace unos doscientos años. Ese viejo y tozudo árbol artiguista existe todavía como monumento natural y tiene retoños, que fueron llevados al Uruguay. El Ybirapitá es memoria del futuro entre nosotros. Las nuevas constituciones sudamericanas, las de Bolivia y Ecuador, ya han incorporado los necesarios derechos de la naturaleza dentro del contrato social".
Los vínculos que halla Castaldo con la historia más divulgada, la ecología, la música, la literatura, le salen con naturalidad y son una marca en el ensayo. Cero chovinismo.

Alegría cultural
No vamos a agotar aquí las cien puertas que abre la obra de Mauricio Castaldo, en poesías de una veintena de escritores argentinos, en tema musicales, fotografías y anécdotas. No faltan los montes, las escuelas, las obras, el reloj. Y hay también una reflexión para conversar pueblo adentro. "María Grande se fue cerrando sobre sí misma, sobre sus ausencias, sus vergüenzas, sus miedos, sus formalidades, sus desconfianzas, sus desilusiones y sus derrotas. Tal vez se volvió más dura: le cuesta festejar lindo, le cuesta cantar, le cuesta mucho bailar, le cuesta la cultura, le cuesta compartir. Si no fuera por la educación pública, que sostiene valores pese a todo, probablemente la cosa sería peor. Otra parte de la memoria se expresa en las fiestas familiares o en algún acto escolar. María Grande tiene que volver sobre sus pasos en la historia, para reencontrar su camino identitario y su alegría cultural".



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