Educación
Domingo 02 de Octubre de 2016

Entre pupitres y pizarrones se abre paso el rock local

Identidad urbana. Profesores de la Uader se interesan en analizar junto con protagonistas esta expresión cultural que refleja, reconstruye y representa realidades. Letras y contexto, percepción y prejuicios sociales

La universidad, el ámbito académico, la intelectualidad, le abre las puertas a la cultura rock, ese género musical que en la provincia, y más aún en la capital provincial, ha sido siempre visto con recelo y mucho prejuicio, sin ser debidamente referenciado como otra de las expresiones culturales genuinas de la identidad urbana.
A diferencia de otros géneros musicales que generaron una prolífica producción en investigación, extensión, vinculación e intercambio, el rock local pisó aulas y ámbitos estudiantiles en circunstanciales eventos, pero fue muy poco integrado pese a su alto impacto social y político como productor de sentidos y de representaciones.
Su estética, sus letras, la realidad de los músicos y del público, la relación construida con la sociedad forman parte de una interesante propuesta gestada desde la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader). "El rock: entre la contracultura y el mercado cultural" es la denominación del proyecto de extensión organizado desde las cátedras Taller de Producción Científica sobre los debates de la expansión del neoliberalismo, del Profesorado en Ciencias Sociales y Semiótica.
Planteada y programada en cinco encuentros, se propone abordar la historia del rock nacional, y particularmente lo sucedido desde los 80 hasta la crisis del 2001; las representaciones y estereotipos de la cultura rock; el contexto internacional y local en torno al fenómeno de las bandas metaleras y punk; y particularmente la realidad local, a través de sus letras, géneros y desarrollos; experiencias y miradas de actores sociales concretos del mundo rock.
El equipo de trabajo del curso busca, con esta acción de llegada a la comunidad, generar un ámbito donde puedan converger los distintos actores de la comunidad, para observar la cultura rock y su relación con el sistema social y económico; sus letras como género discursivo y literario; y el contexto donde se producen.
"Veníamos trabajando desde hace un tiempo y se conformó la idea de trabajar sobre un objeto interdisciplinario de estudio, que nos guste e interese. La temática del rock atraviesa una gran variedad de dimensiones de la realidad social", explicó Cristian Wilson, profesor de Ciencias Sociales y director del proyecto de investigación.
El curso es un ámbito abierto, no solo destinado a la comunidad universitaria sino a todas las personas de la cultura, en especial de la música y del rock.
"Que sea un proyecto de extensión es que justamente la universidad, y la facultad en este caso, articula a través de estos espacios con la comunidad. Entendíamos en el equipo de trabajo del proyecto –que reúne también a estudiantes y graduados–, que el rock no termina de ser visto en los ámbitos donde la cultura se va institucionalizando, como una cultura de la ciudad, o como un fenómeno de la ciudad que la universidad debe estudiar", señaló el profesor de Lengua y Literatura Rolando Maradey, codirector del proyecto.
"Está ocurriendo una transformación con la música en la ciudad. El año pasado, cuando se reinauguró el edificio de la Escuela de Música, se los podía ver juntos a los chicos punk o de distintas expresiones rockeras, con los alumnos que asistían a las cátedras con el violencello o violín. Entonces la extensión universitaria nos da herramientas para abrir las puertas de la universidad al rock, como una expresión de la cultura entrerriana y de Paraná. Por eso apuntamos a que los músicos se incorporaren al proyecto", remarcó.
Más que una investigación, el nuevo ámbito se presenta como un lugar para el diálogo con la comunidad del rock, y que la universidad analice, estudie la cultura rock de Paraná y de otras ciudades entrerrianas, sus letras, la vinculación de los músicos con la realidad social, política y de producción; y su relación con el mercado.
"Paraná y Entre Ríos tienen una relación muy de amor-odio con la cultura rock", planteó también Maradey, fundamentando tal referencia como protagonista, sea como músico o espectador, en proyectos musicales relacionados con el mundo del rock. Su hermano integra la mítica banda local Acólitos Anónimos.
Por su parte, el profesor de Lengua y Literatura Román Scattini planteó la necesidad de abrir las puertas de la universidad al rock y estudiar su fenómeno como una expresión histórica, popular, social, que atraviesa sectores sociales, generaciones, y culturas diversas.

Preguntas para pensar
"¿Por qué ninguna banda de Entre Ríos, de la cultura rock, ha logrado consagrarse a nivel nacional?", planteó e interpeló Maradey, como uno de los disparadores o cuestiones a analizar. "Tenemos grandes músicos de rock y grandes bandas de rock, hay varias consagradas localmente, pero ninguna banda de Entre Ríos de la cultura rock ha logrado trascender a nivel nacional, o que sus músicos vivan de lo que hacen; o que puedan producir discos con tirada nacional, o que sus producciones discográficas se puedan adquirir a través de Play Store. Es una lucha que nos interesa analizar. ¿Por qué con los proyectos que han habido, y la dimensión y volumen de esos artistas, sucedió eso? ¿Qué pasa en el contexto social y comercial también, de circulación de productos culturales, por qué no han salido estos proyectos", planteó Maradey.
En ese sentido, especuló acerca de motivos de esa situación, que conviene analizar, como la relación que ha tejido la cultura social, entrerriana con la cultura rock. "Es muy difícil para una banda de Paraná lograr una masividad en su propia ciudad, que del otro lado del charco, en Santa Fe, logran bandas de esa ciudad como Cabezones o Sig Ragga. Acá es impensado hasta el día de hoy, y cuando comparás los artistas, no hay una diferencia en términos de calidad o banda", acotó Maradey.
"No queremos volcar prejuicios que reemplacen a otros prejuicios; simplemente ponerlos en crisis, que nos permita poner en diálogo a la universidad con los actores concretos de la cultura rock", acotó, y reseñó la fuerte adhesión que hay de bandas locales con sus públicos, como La Posta, Factor Fun o Acólitos.

Ejes temáticos
El primer encuentro se realizó el miércoles. Wilson contó que los ejes abordados fueron los inicios del rock and roll en los años 50 o 60 en los Estados Unidos, el contexto particular y las condiciones de emergencia, como la guerra de Vietnam, la aparición de los movimientos pacifistas, hippies, entre otras cuestiones que lo situaron como contracultural.
El repaso siguió por la Argentina de esos años y posteriormente, la década del 80 y los cambios que gestó, con la aparición de los "modernos" y "la nueva ola".
"Partimos de la idea que las bandas del rock y las letras que proponen, tienen que ver con una estética política con una intervención de lo social, en tanto las letras que proponen reflejan la sociedad, y construyen modo de intervención sobre esa realidad", y se refirió específicamente, a bandas como Virus, Los Abuelos de la Nada o Los Redonditos de Ricota, "una irrupción contestataria y contrahegemónica por sus letras, gestos y propuestas políticas, por sus formas de construir con su público y su relación con los medios de comunicación", en relación a la liderada por Patricio Rey.
El segundo encuentro será el 11 de octubre. Los profesores Scattini y Wilson expondrán un análisis sobre documentales, letras de canciones y publicidades, personajes y estereotipos construidos por los medios de comunicación. Cultura y rock en la pantalla gigante, es la consigna de la convocatoria.
"En este caso –dijo Scattini sobre el próximo encuentro- se abordará la relación del rock con el campo humorístico. Uno piensa rápidamente en las últimas producciones de Capusotto, que tematizó el rock con el humor, lo llevó a la televisión y lo hizo un lugar de culto o más que eso. Si uno lo ve en el recorte histórico desde el 83 a esta parte, se ven diferentes experiencias en revistas humorísticas, parodias, programas de televisión, donde siempre hubo una construcción sobre la cultura y la música del rock. Sea paródica o reivindicativa, había siempre una búsqueda".
El tercer encuentro será el viernes 28 de octubre, para hablar del heavy metal y el punk. Un día más tarde, el sábado 29 será la penúltima jornada, con la presencia como profesor invitado de Emiliano Scaricaciottoli, licenciado en Letras de la Universidad de Buenos Aires y autor del libro Las letras del rock en Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia 1983-2001.
El curso cerrará el lunes 7 de noviembre, con el abordaje sobre los músicos locales y su relación con el mercado y la industria rock. Será a través del relato de protagonistas, debates en torno a las letras del rock local, diferentes etapas de desarrollos y géneros; experiencias concretas de proyectos artísticos, su relación con el mercado y con su público.

Crisis y perspectivas, rupturas y explosión de la movida de Paraná
Sobre el encuentro específico acerca del movimiento rock local, los organizadores relataron que está pensado y programado exclusivamente con músicos de bandas de rock, para trabajar acerca de la estética que proponen, los discos que han sacado este año con circulación a nivel nacional.
La tragedia de Cromañón, acontecida en Capital Federal, marcó mucho al rock generacional a la cultura rock de Paraná, recordó Maradey. Cerraron muchos lugares y no hubo una respuesta del Estado para garantizar el desarrollo de una política cultural.
"Hoy la situación es otra. En Paraná habrá unas 15 bandas tocando por noche; eso, 10 años atrás no era así. Por ejemplo, lugares como salones de universidades no te lo otorgaban, pero si eran cedidos a un artista de tango o folclore. Es interesante para analizar qué prejuicios había ahí, que todavía perduran", planteó.
La mirada puesta sobre el rock local, y la convocatoria abierta para la participación de sus protagonistas en el curso, genera interrogantes sobre la historia, la realidad y el futuro de la movida en Paraná.
"Es interesante poder observar qué subgéneros de rock hay en Entre Ríos, qué estéticas se construyen, a través de las bandas punk, fusión, fun rock o heavy metal; cuáles son las letras y las temáticas que construyen; cómo diagraman sus show; qué estéticas montan; qué tipo de relación entablan con su público y con el mercado; cuál es la proyección de ese colectivo rock. Yo creo que lo mejor es dialogar con los músicos, que hay algunos que ahora mismo están sacando trabajos, que por ejemplo tienen anclajes políticos muy fuertes que no existían desde la década del 70 en Paraná. Cosas que sorprenden y rompen, porque veníamos de géneros muy cerrados; nos interesa ver eso y pensar propuestas junto con los músicos", indicó Maradey, al hacer referencia a la apertura hacia los miembros del Colectivo de Industrias Musicales Autogestionadas (CIMA), y otros grupos que se están reuniendo o agremiando, como en un sindicato de músicos.
"Algo está pasando en Paraná, hay clubes de música, hay bares, hay mucho interés en ver música en vivo", remarcó y amplió: "Hay una explosión, lo que está pasando es una explosión de creación de bandas. Es raro, porque está oxigenando, pero sucede simultáneamente o a la par de bandas que vienen con mucho desarrollo, como Acólitos Anónimos que sacó un nuevo trabajo, un disco que es muy politizado no solo para la banda, sino que lo vamos a tomar con sentido estético para la ciudad". Sobre las letras del último disco de la banda, se refirió a las que hablan sobre el rol de los medios de comunicación concentrados en Argentina, los derechos humanos y las crisis neoliberal del 2007 o 2008 de Wal Street.
Citó también a bandas como La Posta, con otra construcción. "Es un género llamado "rollinga" que busca conservar a los Rolling Stones, el rock original, y una estética muy de tribu. Pero ahora es como que han dado una apertura más interesante, porque el rock "rollinga" viene quedando en desuso como todos los rock tribus que se habían conformado a fines de los 90, y sin embargo La Posta sigue. Entonces qué está haciendo La Posta, para que los llamen por ejemplo, del Quilmes Rock, y mantenga su fuerte ascendencia en barrios de Paraná".
Tomó también como ejemplo a la banda Factor Fun, con una estética totalmente diferente, con una impronta más de celebración, y no tanto sobre las letras de las canciones.
Y no se olvidó de la movida punk, muy ligada históricamente en la ciudad y con fuertes identidades políticas.
"Es cierto que en los años 90 en Paraná, como decían algunos músicos, había más centros culturales que cultura, por lo menos de cultura rock. Y eso no era tanto por los músicos, sino por cómo es valorada la cultura rock de la ciudad. Podés tener un millón de clubes de música, pero la cuestión es si cambia la relación con el público y la ciudad. Los otros días pensaba en lo que sucedió con el fútbol, con la llegada de un club de Paraná a Primera División ¿Qué pasaría con una banda local que esté en Primera, que trascienda? Qué le haría a la ciudad? Algo le hace. ¿Cómo transforma las condiciones de producción de otros músicos? Porque están todos como esperando. El músico de Paraná pasó mucho tiempo el tema de la competitividad y ahora hay una cosa como más de diálogo y participación común, de menos individualismo".
Y ante la consulta acerca de cuántas bandas podría haber en la ciudad, Maradey se ilusionó con hacer un censo: "Antes había unas 50 bandas; ahora con lo que está pasando perdí la cuenta, pero seguramente hay arriba de 200 bandas".

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