La Provincia
Martes 22 de Noviembre de 2016

Condenaron a empleado bancario en una causa por defraudación

El Tribunal Oral Federal de Paraná le impuso dos años de prisión condicional e inhabilitación especial. Deberá devolver al Banco Nación, sucursal Urdinarrain, la suma de 23.363,65 pesos. Lo absolvieron en otro hecho por el que fue llevado a juicio oral

Un exempleado de la sucursal Urdinarrain del Banco Nación Argentina fue condenado a dos años de prisión condicional e inhabilitación especial para el ejercicio de la función pública por igual tiempo, por haberlo encontrado culpable del delito de Defraudación contra la administración pública, por un hecho cometido en julio de 2004. En esa oportunidad, el procesado (Carlos María Riolfo) pergeñó una "maniobra delictiva" que recién fue detectada seis años después y que perjudicó a dos ciudadanos que debían cancelar una deuda con la entidad. En la sentencia -cuya parte resolutiva se conoció el 10 de noviembre- se absolvió al imputado por un segundo hecho, encuadrado también bajo la figura del delito de Defraudación contra la administración pública. Los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná también hicieron lugar en forma parcial "a la demanda parcial interpuesta por el Banco de la Nación Argentina y, en consecuencia, condenar al demandado a abonar a la accionante en el término de 10 días de quedar firme el fallo, la suma de 23. 363,65 pesos, en concepto de indemnización del daño material, más los intereses a la tasa pasiva de la entidad crediticia desde el 28 de diciembre de 2004 y hasta su efectivo pago, y rechazar la demanda por indemnización del daño moral, imponiendo las costas en un 80% al demandado y en un 20% a la actora".
"Una operación pergeñada"
En su alegato, el fiscal José Candioti expresó que en base a la prueba documental y testimonial se pudo acreditar la conducta delictiva del acusado. Respecto del primer hecho, el mencionó que se detectaron "irregularidades en la sucursal Urdinarrain en relación a un cheque judicial librado en la quiebra de Carlos Butelli por 23.363,65 pesos y para ser aplicado a la deuda que ese cliente tenía con el banco". Como parte de la operatoria, el cheque en cuestión se emitió a nombre del gerente de la sucursal, que en los papeles era Augusto Leiss, pero en realidad por cuestiones de funcionamiento del banco había sido trasladado como gerente a la sucursal Gualeguay. En la tesis de Candioti se planteó que el movimiento se hizo efectivo el 16 de julio de 2004 y cinco días después se dispuso que esa suma fuera al rubro "cobros no aplicados", cuya responsabilidad es del gerente. Tal como se había dicho anteriormente, Leiss había sido destinado a otra sucursal, por ende, se comprobó que en su lugar se había designado a Riolfo.
"Se acreditó también que, durante mucho tiempo quedó ahí -el monto-, sin afectarse a la partida correspondiente que era pagar parte de la deuda de la quiebra Butelli. Y, finalmente, ese monto se debitó de esa cuenta el 28 de diciembre de 2004 y salió de las arcas del Banco Nación Argentina", se dilucidó en el debate judicial.
Dos de los testigos convocados para declarar en esta instancia le atribuyeron la operatoria a Riolfo. Similar postura manifestó otro de los testigos, quien explicó que "en una semana o dos los fondos depositados en esa cuenta deben ser aplicados". En esa línea también se encauzaron los dichos de un perito, quien afirmó "que esa operación debe autorizarla alguien gerencial y que prontamente debió dársele su destino: ser aplicada a la deuda de Butelli".
"Se me enquilombó lo de Butelli", fue el mensaje que Riolfo le escribió al gerente Leiss cuando se descubrió esta maniobra. De esta manera, le estaba pidiendo ayuda para cubrirse frente a un superior, a fin de que no informara y no se le descubriera el faltante que le anunciaba iba a depositar en pocos días. Justamente los mensajes de texto constituyeron una de las pruebas claves para acreditar la responsabilidad del imputado.
Como sea, en la valoración del fiscal se trató de una conjunción de circunstancias que indican que "fue una operación pergeñada desde el inicio, lo hizo con conocimiento de la ilicitud". Candioti reclamó una pena de tres años de prisión condicional e inhabilitación absoluta por doble de tiempo.
Los sms, prueba fundamental
La querellante que representó al Banco Nación, Romina Brugaletta, dijo adherir a todo lo que había expresado en su alegato el fiscal general. Aunque durante su intervención se permitió realizar algunas aclaraciones. En relación al primer hecho, señaló como prueba fundamental a los mensajes de texto asentados en el acta notarial. En esta parte de su alocución, leyó el último en el que imputado dijo: "Llegado el caso vamos a ver qué dice el juez si atacan a una persona en estado depresivo y con algo que ocurrió hace una pila de años".
La letrada recordó que el acusado conocía -por su amplia experiencia en la actividad- "todos los artilugios para desvincularse de los hechos". Mencionó que apenas conocidos los hechos, Riolfo se tomó licencia por enfermedad y que inició un trámite previsional por invalidez. Acto seguido, Brugaletta puso algunos reparos a la tarea del perito contable, por considerar que no logró comprender "la operatoria bancaria porque no concurrió a la sucursal para verificarla. Refiere a cuentas compensadas y estas no existen; lo que existe –dijo- son operaciones compensadas. Aclaró que, en 2004, en esa época las operaciones compensadas de la cartera morosa que se hacían eran mixtas: una parte era manual, se indica de dónde proviene y el destino de los fondos; y otra parte era informática, se registra la operación en la plataforma operativa y tesorería con el número o legajo del operador".
Solicitó que a Riolfo se le imponga una pena de cuatro años de prisión, porque dijo que la "maniobra perpetrada no solo afectó en forma material a las arcas del Estado sino a la imagen de la institución, tanto hacia los clientes como hacia los propios compañeros de trabajo".

En nombre del padre
En cuanto al crédito que había solicitado el padre del empleado bancario, se comprobó su responsabilidad por haber sido encargado de la cartera de morosos. Desde ese lugar "evitaba" que la entidad crediticia "hiciera efectivo el crédito, Roberto Alejandro Riolfo, el cual se encontraba en mora desde el primer vencimiento".
En la elevación a juicio se consignó que el crédito estuvo impago durante mucho tiempo, en el cual informaba falsamente que se estaban realizando gestiones tendientes a obtener el cobro y que el crédito estaba en ejecución.

Se desligó de la gestión del crédito
El defensor Mario Luis Brunetti rechazó todas las acusaciones que se formularon contra su defendido. Precisó que "no hay elementos que acrediten la autoría de Riolfo".
"Concluyó su alocución solicitando la absolución total de su defendido por ambos hechos: del primero, porque el tipo penal no es el que corresponde y porque Riolfo ya fue sancionado por ese hecho; y del segundo, porque no ha podido demostrarse la autoría material de su defendido", alegó Brunetti.
En sus últimas palabras y antes del cierre del debate,el acusado se desligó del tema del crédito y responsabilizó por esta gestión a su padre y a su hermano -fallecido-. Afirmó que todos sabían el caso de su padre, toda la superioridad sabía cómo 'venía la mano' y agregó: "Yo no lo iba a ejecutar a mi padre, que lo hagan ellos, ¿por qué no lo hicieron?". En ese crédito, se pagaron fortunas de intereses porque su hermano iba pagando hasta que no pudo más .
En cuanto a la otra causa, Riolfo desmintió a Leiss. Dijo que le mandaba siempre muchos mensajes y lo ha llamado, pero lo que él dice que le mandó no es cierto. Expresó que ni un centavo de lo de Butelli llegó a su bolsillo.

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