Evangelina Ramallo/ Ovación
[email protected]
Una historia de esfuerzo y superación en el vóleibol
Quizás no muchos se lo dijeron, pero lo primero que impresiona es su mirada. Es brillante. Ilumina. Y en esto no hay exageración. Tiene apenas 22 años pero sabe de lucha. Nació con una amputación congénita en su brazo izquierdo. En su familia tuvo la contención necesaria pero encontró muchas trabas sociales. Durante años se recluyó. Huía de las miradas discriminatorias. Pero el tiempo y buenos consejos le permitieron empezar otra vida. El deporte es para Carla Colman sinónimo de superación y alegría.
Hoy es su cumpleaños y esta entrevista es el regalo que las personas que la quieren quisieron darle. Fueron sus familiares y amigas del equipo de Maxi Voley de Peñarol, quienes idearon la sorpresa. Claramente la tenía merecida.
Carla ha tenido que convivir con los prejuicios de muchos: “No es fácil, por la mirada de la gente más que nada. A mí me costó mucho acostumbrarme a querer mi cuerpo. Fue gracias a una amiga, Marianela, que empecé a ver las cosas de otra manera”.
—¿En qué te ayudó?
—Ella también tiene una amputación congénita pero es extrovertida. Me habló y me hizo entender que me tenía que querer yo para que la gente me pudiera querer. En eso el deporte me ayudó un montón porque conocí gente que me quiere y yo las quiero.
—¿Qué más te ha dado el deporte?
—Me encanta jugar y me hace bien saber que dejo todo en la cancha.
—¿En qué etapa de tu vida lograste hacer ese cambio?
—Hace poco. Mi novio, Gonzalo, también me ayudó bastante. Lo amo un montón. Gracias a él, a mis amigos, a mi familia me acepté tal cual soy. Pero me costó porque la gente es mala y a veces la mirada te duele.
—¿Nunca antes habías probado con el deporte?
—Jugué de chica con mi tío Andrés Lencina en el poli cerca de mi casa. Pero abandoné porque no me gustaba que la gente me mirara. Fue el año pasado que mi prima me dijo que me había anotado para jugar. Al principio le dije que no pero empecé. Ahora siento que estoy jugando mejor que al principio. Incluso me eligieron de capitana. Me sorprendieron con eso. Sé que después de tantas cosas malas siempre llega algo lindo.
—¿Cómo les fue el año pasado con el equipo?
—Salimos terceras con Peñarol C en la Liga de Paraná. Bastante bien por ser el primer año con el grupo. Fue increíble. Después vamos a torneos libres que se hacen más que nada en Paraná Central. Estamos ahí todo el día y es re lindo compartir con otras chicas.
—¿Sentís que podés ser ejemplo para otros?
—Al principio me costaba sentirme como un ejemplo para los demás, pero si lo que yo hago le hace bien a otra persona, a mi también me hace bien. Yo tomo a Marianela como ejemplo porque me ayudó un montón. Yo por ejemplo jamás pensé tener novio y ya vamos cinco años con Gonzalo. Jamás pensé que alguien se iba a fijar en mí. La vida te da muchas sorpresas.
—¿Cómo te sentís dentro de la cancha?
—Ahora estoy más tranquila. Creía que no iba a poder hacer el golpe de arriba pero me salió. Lo mismo con el golpe de abajo. Lo importante es practicar. Juego de punta, aunque Ricardo mi DT trata de ponerme de central. Pero en general lo importante es que el deporte me ayudó a quererme. Me sorprendo a mí misma día a día cuando veo que puedo hacerlo.
—¿Qué opinás de la sorpresa que preparó tu gente? Ellos querían que tu historia se conociera...
—Me sorprendieron un montón y se los agradezco. Creo que la gente me ve como un ejemplo y contar estas historias sirve porque hay personas que pasan por estas cosas y creen que se termina todo. Es bueno que todos vean que se puede.
—¿Qué número llevás en la camiseta?
—Tengo la uno. Fue una casualidad. Era la camiseta más chica y la que me quedaba así que empecé a jugar con esa. Después ya quedó.
—¿Pasó a ser un número especial para vos?
—Yo creo que sí. Es el símbolo de algo que significó un gran logro para mí.
el empuje. Noelia Otero, prima de Carla fue la encargada de darle el impulso que necesitaba para iniciarse en el deporte: “Yo veía que estaba mucho tiempo sola y que no salía. Por eso la anoté en el equipo”.
Noelia siente una profunda admiración por Carla: “Tiene mucha fuerza de voluntad, se esfuerza y juega relindo. Ahora la veo más contenta y para mí es una alegría saber que el deporte le cambió la vida”.
Mónica Cardozo : "Es un orgullo haber compartido el año pasado con ella. Siempre nos apoyó y es muy buena compañera”.
Soraya Colman : "El año pasado salimos terceras gracias a ella porque se reventó por la camiseta y por el equipo”.
Laura Villalba: "Es un ejemplo de vida. Es una ídola por todo lo que hace para jugar. Es una gran persona. Se merece esto y mucho más”.
Sabrina Colman: "Es mi ejemplo a seguir. Cada vez que yo no podía con algo, ella me impulsó a seguir intentando. La admiro”.
Silvana Godoy: "Ella nos da el ejemplo a todos. Pone un esfuerzo enorme, nos impulsa a seguir intentando”.











