Viernes 05 de Octubre de 2018

Un flan de gobierno

Todo es un tembladeral, y esto sí que es un logro absoluto de este Gobierno nacional.

Nadie sabe a ciencia cierta dónde estamos parados. Los que intentan buscar comparaciones con aquel imborrable 2001 saben que, todavía, esto no es tan así. Los que afirman que vamos por el rumbo correcto miran alrededor y tampoco se juegan mucho en esta defensa. Están los que vaticinan que por este camino el gobierno nacional pierde seguro en 2019, pero basta con rascar un poquito para que duden. Los que abjuran que la reelección de Macri es un hecho, miran para atrás y la realidad se cae a pedazos.

Todo es un tembladeral, y esto sí que es un logro absoluto de este Gobierno.

Los que creían tener un trabajo seguro hoy están atentos a cualquier rumor por cierres y despidos. Aquellos que estaban tranquilos porque habían logrado jubilarse, no saben lo que va a suceder con ellos.

Los que tienen un comercio ya calculan cuánto tiempo más lo podrán aguantar en estas condiciones. Los que tenían ahorros se los están comiendo. Los que tenían dólares los están vendiendo, los que tenían pesos están comprando dólares. Los que no tienen trabajo no saben si van a comer. Los que no tienen para comer no saben qué van a tener que hacer para sobrevivir.

Y va a empeorar. Lo dice el propio Gobierno. Y saben de lo que están hablando. Hace tres años que no aciertan ninguna, tienen experiencia en esto.

Pidieron un adelanto billonario de un préstamo monstruoso al FMI porque eso nos solucionaría todo, pero no fue así y pedimos otro. Pero tampoco se sabe bien si esto va a funcionar.

El dólar quedaría en 23, no, perdón, en 33, no, mejor en 42, o 40. A ver, entre 34 y 44, y vamos a ver qué pasa. ¿Quién te dice?

No fue hace años, fue hace pocos meses que anunciaron una inflación del 10%, después dijeron que se equivocaron y subió al 20%, "pasaron cosas" y subimos al 30%, ahora estamos en un 45% proyectado, con pronóstico reservado y las primeras apariciones de la palabra hiperinflación.

No han cumplido con nada ni con nadie. Ni siquiera con aquellos que se regocijaban deseando ver presa a la expresidenta. Ellos también esperan que al menos les cumplan ese sueño.

Han hecho del error una constante. Son la antítesis de aquel dicho que señala que "cualquier gobierno puede tener errores", en la rutina actual hay que estar preparados, en cualquier momento cometen un acierto.

Dijeron que lo peor ya había pasado, pero ahora parece que lo peor está por venir.

El banco de pruebas que paga los errores es el país. No la parte del país que compró dólares a 20 y los vendió a 42, no, esa no, la otra parte, esa parte que no es tan glamorosa, esa que está llena de gente que madruga para ir a trabajar, que abre las puertas de su negocio sin esperanzas, esa que se levanta y sabe, porque lo siente en el lomo, que indudablemente está peor que ayer.

Toda esa parte de la Argentina se está hastiando todos los días un poquito más, y a un ritmo cada vez más acelerado. No son K ni no son M. Son gente. Gente común, que no tiene hoteles en el Calafate ni busca a sus hijos del jardín de infantes en helicóptero. Gente.

Llegaron gracias a la promesa de cambiar el país, y de verdad que lo han cambiado.

Comparan al país con un barco y repiten que las culpables de esta situación son las tormentas. Al parecer, el capitán no sabe qué hacer, decidió la paralización completa como única solución. Lo único que se les ocurrió es dejarnos varados en el mar de los sargazos, sin motores, sin viento, a la buena de Dios, y rezando porque no se levante ni una brisa. Nadie sabe qué sucederá. Ellos tampoco.

De aquel mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años, solo quedan las hilachas, y la única razón por la que todavía generan una expectativa para 2019 es gracias a la torpeza e incapacidad de una oposición dividida cuyos dirigentes todavía se creen iluminados y que la gente quiere más de lo mismo.

El barco hace agua por todos lados, el rumbo es incierto y el destino no parece promisorio.

En el medio un gobierno lleno de dudas, de marchas y contramarchas, de prueba y error.

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