Lucila Tosolino/ De la Redacción de UNO
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Superación es sinónimo de Manuela
Las historias han acompañado a la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Todas merecen ser contadas. Y la escritura intenta dar voz a esos protagonistas que son tesoros ocultos y que hay que hacerlos brillar.
Manuela Cerini tiene 11 años, y su historia de vida –si bien es corta- refleja la superación personal diaria de una niña que nació sin parte de su brazo izquierdo. Manuela desempeña su vida con total normalidad. Realiza todas las actividades que quiere y su agenda diaria está completa. En Paraná, reparte su semana entre el colegio a la mañana –cursa 5º grado en la escuela del Club Atlético Estudiantes- y por la tarde distribuye sus horarios entre hockey sobre césped, clases particulares de guitarra, canto y danza.
La familia de la niña, es su principal apoyo. Tanto su madre como su padre, siempre la han acompañado en todo lo que se ha propuesto. Además han cuidado en todo momento de Manuela, como de sus dos hermanas menores, Clara de 8 años y Francisca de 5.
Su historia
Manuela nació hace 11 años sin el antebrazo izquierdo. Sus padres nunca bajaron la cabeza ante esa carencia y convirtieron la vida de Manuela en un universo de posibilidades y oportunidades. La madre de Manuela, Fernanda Acebal dijo a UNO: “Ella hace lo que quiere, lo intenta y si puede sigue. Hasta ahora ha podido con casi todo. Probó muchos deportes, menos básquet, vóley y hacer pasamanos. Incluso intentó gimnasia artística, pero al tiempo dejó porque era complicado”, explicó Acebal, y agregó: “De todas maneras ella siempre hace el intento, prueba y si no puede listo, lo deja”.
A lo que Manuela adhirió: “Me surge la idea de hacer algo y lo intento. Mis papás son muy importantes en ese impulso inicial, ellos me insisten en probar y hacer actividades. Me ayudan mucho y acompañan en todo”. La niña dejó entrever en su mirada un destello de luz, el cual indicó que gracias a sus padres ella puede llevar la vida que hoy tiene.
La filosofía de vida de Manuela y sus padres es: “Nunca le decimos no a algo, siempre probamos y vamos para adelante. Además nunca nos han cerrado una puerta, siempre nos han tratado bien”, contó Acebal.
El mundo de la bocha y el palo
Una de las actividades que hace Manuela y se desempeña de excelente manera es el hockey sobre césped. Lo práctica en el Club Atlético Estudiantes de Paraná. Empezó cuando tenía 6 años y ahora a los 11 corre todo el partido al mejor estilo de Luciana Aymar.
“Fue hace cinco años, estaba en 1º grado del colegio. Empezaron mis compañeras del colegio y a partir de ahí quise intentarlo”, contó Manuela mientras su madre agregó: “Empezamos probando hockey en el patio de casa con un palo, al principio le costó agarrarle la mano, pero enseguida anduvo bien así que empezó el deporte”.
“Me gusta y me divierte mucho. Es muy lindo y quiero seguir por mucho tiempo”, afirmó respecto del hockey la niña de 11 años que viste la camiseta Albinegra en cada partido. Gabriel Segovia, entrenador de hockey sobre césped del CAE de la división de Manuela, señaló a UNO: “Manuela va muy bien con el deporte, y se lleva muy bien con sus compañeras. Además trabaja siempre y todo el tiempo se quiere superar”.
También explicó: “Manuela es muy responsable, trabajadora y respetuosa”. De esta manera se entrevé cómo el temperamento de Manuela la ayuda a superarse día a día y que para ella nada sea un freno.
El mundo de la música y la danza
Manuela no solo interactúa en el mundo del deporte, sino también en el de la música y la danza. Hace dos años empezó a tocar la guitarra y a cantar. Cintia Müller, profesora de Música que le da clases de canto, dijo a UNO: “Es divina, muy dulce y súper dispuesta para el trabajo. Siempre propone cosas y trae canciones para cantar”.
“Además es respetuosa y trabaja hermoso, realmente es un placer tenerla como alumna”, indicó Müller. Manuela hace coro en grupo y “todos la quieren”, dijo la profesora. En cuanto a guitarra toma clases particulares con Gonzalo Veliz, quien señaló que la niña es encantadora y le gusta abarcar un repertorio muy amplio, aunque destacó que le gusta la música melódica y el pop.
Además de cantar y tocar la guitarra, Manuela hace danza en el Instituto de Danza Rita Riso. “Antes hacía danza clásica, pero ahora hago arte show, que es un baile más libre. Me gusta mucho porque uno se libera cuando baila y se disfruta más”, detalló Manuela.
El mundo de las letras
En el colegio le va muy bien. Su compromiso y responsabilidad va de la mano con el gran entusiasmo que le pone a todo lo que hace. Una de las materias que más le gusta es Lengua, y eso se vio reflejado en una mención especial que obtuvo en octubre de este año por parte de la Biblioteca Popular de Paraná. “En octubre, cuando fue el Día de la Madre, había un concurso de literatura en la Biblioteca Popular, escribí un cuento sobre todas las mamás de mi familia, en especial mi mamá y luego lo presenté y gané una mención especial”, relató la niña con una sonrisa de oreja a oreja. Es así que Manuela a tan corta edad ya empieza a pisar fuerte en el mundo de las letras. Su mamá finalizó: “Escribe muy lindo”.
El esfuerzo
Historias como la de Manuela son ejemplos de vida que sirven para darnos cuenta de que todo es posible, y siempre que alguien se propone algo lo puede hacer.
Deportistas del mundo que tienen una discapacidad han logrado destacarse y ser un ícono de superación. Por citar algunos, está el sudafricano Óscar Pistorius, que es un atleta paralímpico y le faltan las dos piernas, o el estadounidense Carl Joseph, que fue un gran jugador que se destacó en atletismo, baloncesto y fútbol americano, compitiendo con atletas sin discapacidad. Ellos son grandes deportistas que se destacaron a nivel mundial por su talento y por ser un ejemplo de vida. La superación como sinónimo de vida, es lo que tienen en común las historias de Manuela Cerini, Óscar Pistorius o Carl Joseph, entre otros, quienes nunca se detuvieron para lograr sus objetivos.












