Música
Viernes 21 de Diciembre de 2018

Se cumplen 30 años de la muerte de Federico Moura, un esteticista y vanguardista del rock nacional

Con su imagen glamourosa y sus letras el vocalista de Virus renovó la escena musical en una una época marcada por la oscuridad.

El grupo Virus se formó en La Plata con Federico, sus hermanos Julio Moura (guitarra), Marcelo Moura (teclados), Mario Serra (batería), Ricardo Serra (guitarra, luego sería reemplazado por Daniel Sbarra) y Enrique Muguetti (bajo) con una propuesta novedosa, tanto musical como visual, que fue resistida en un principio, pero que con el tiempo se transformó en un éxito imparable en toda Latinoamérica. Federico fue un artista completo, sensible y culto. Seducía sobre el escenario con sus movimientos, con su particular voz.


Federico había nacido el 23 de octubre de 1951, el mismísimo día que Charly García. Hijo de una maestra y pianista aficionada y de un reconocido abogado especialista en derecho civil, Federico de chico se interesó por el deporte, de hecho practicó varios, pero se destacó jugando al rugby en el club La Plata Rugby. A los 15 años, mientras estudiaba en el Colegio Nacional de La Plata, formó su primer grupo: Dulcemembriyo, donde tocó el bajo.


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En 1970, vivió un tiempo en Londres, donde descubrió a importantes figuras del rock que marcarían los primeros pasos de Virus. En esa época, Federico le mandaba discos a sus hermanos para tenerlos al tanto sobre las nuevas propuestas. Ya de regreso en el país, a mediados de los '70 se puso un negocio de ropa en Buenos Aires, marcando nuevas tendencias también de la moda.


Su hermano Marcelo, también integrante de Virus, recuerda a este gran ícono del rock nacional con sus mejores palabras: "Murió joven, muy joven, el 21 de diciembre de 1988, a los 37 años. Fue músico, cantautor, compositor, productor discográfico y diseñador de ropa, y es considerado uno de los músicos más influyentes y reconocidos del rock hispano y latinoamericano".

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Como líder de Virus, Federico Moura fue un engranaje fundamental en la renovación musical argentina, que tuvo lugar con el final de la dictadura y el regreso de la democracia. Su cantar, sus letras y composiciones disruptivas, marcaron un antes y un despúes en el rock nacional. Sus canciones tienen sello propio y compromiso, y su estilo marcó una época que suene y resuena, a trevés de los año, con la potencia de siempre.


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Entre su discografía más recordada, se encuentran Wadu Wadu (1981); Recrudece (1982); Agujero interior (1983); Relax (1984); Locura (1985); Virus Vivo (1986); Superficies de placer (1987); Grito en el cielo (1988, discografía como solista). Y entre los tracks que la rompieron y se tararean a diario, "Una luna de miel en la mano", "Pronta entrega", "Me puedo programar", "Agujero interior", "¿Qué hago en Manila?", "Imágenes paganas", entre tantísimos otros.


A tres décadas de su partida, su presencia y su legado siguen pisando fuerte. Y para recordarlo, quién mejor que Marcelo Moura, su hermano de vida y escenario. En 2014, Marcelo se sumó muy gentilmente al homenaje que desde el entonces Ministerio de Cultura de la Nación le hiciéramos a Federico. La propuesta, que definiera a su hermano, que le dedicara unas palabras, que compartiera lo que sintiera y quisiera. Le escribió una especie de poema, el modo más puro y amoroso que encontró para rendir un merecido homenaje a su "maestro" y "tesoro".



"Virus no es descriptible en palabras porque como intención artística es algo latente, algo que está pasando, es lo que nos sale ser en el momento". Así definía a la banda Federico Moura en una entrevista con Clarín en 1985. Una propuesta que marcó a la generación del '80, con una imagen y un sonido novedoso para la época.


Se cumplen 30 años de la muerte de Federico Moura un vanguardista del rock nacional



Federico Moura, por Marcelo Moura


"Definir a Federico para mí es todo un desafío. Busqué el momento en donde mis palabras fluyeran y con su imágen en mi cabeza comencé a pensar en adjetivos que describieran su personalidad. No es un poema, solamente escribí lo que mi corazón me iba dictando".


"Alma de diamante"

Espíritu inquieto, brillante y sutil, bello, frágil, alma de diamante, romántico, ácido, único, galante, lúcido, práctico, noble y elegante, satírico, crítico, genio, lacerante, pulcro, locuaz, enérgico y vibrante.


Una estrella fugaz dibujando en el cielo, un ejemplo a seguir, un camino perfecto.

Un despojo total de intereses mezquinos, una clara visión, una luz, mucho brillo.

Un imán, atracción, un enviado divino, una causa o misión que guió su destino.

Una entrega total, un artista genuino, un valor sin igual, un coraje sin filtro.

Marginal, diferente, un rebelde total, fue un regalo de Dios cuando Fede vino.

Mi maestro, mi orgullo, mi mentor, mi tesoro, que se fue entre mis brazos, todavía lo lloro.

Era gris su mirada o de un verde esmeralda, una piedra preciosa, enclavada en mi alma.

No lo ví caminar, porque él siempre volaba, y era claro el mensaje que él siempre nos daba.

Transitó por la vida, como un rayo letal, la entregó como ofrenda con total dignidad.

Yo lo siento conmigo, donde quiera que voy y se bien que él me cuida, con profundo amor.

El destino está escrito, por un órden mayor, el pasado, el futuro es lo mismo, es hoy.

Federico es mi hermano y el hermano de todos.

En un mundo ambicioso, estúpido y cobarde, fue un ejemplo a seguir.

El ayer fue la luz, él ahora es un ANGEL.


(Palabras de Marcelo Moura, 2014)

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