Matías Larraule/ Ovación
[email protected]
Regresó a su casa para cumplir el rol de docente
Vivió distintos momentos con la camiseta de Patronato. Sufrió en carne propia el descenso al Argentino B. También acumuló varias frustraciones en barrio Tiro Federal. Sin embargo la vida le preparó revancha. Integró los planteles que logró trepar desde la Cuarta División del fútbol argentino a la Primera B Nacional.
Cristian Díaz es uno de los ídolos contemporáneo del Pueblo Rojinegro. Su figura se agigantó por el gol que anotó en el ascenso al Argentino A ante Central Córdoba de Santiago del Estero. El hincha, el que siempre tuvo memoria, no solo le recordó esa conquista, sino el sacrifico y el esfuerzo que hizo por los colores.
Después de haber alcanzado la gloria tuvo que emigrar. Defendió la camiseta de Belgrano (en dos procesos), Unión de Crespo y Atlético Paraná. A mediados de abril pasado decidió dar por finalizada su carrera como futbolista con el cierre del recorrido del Mondonguero en el Argentino B.
Tres meses después regresó a su casa. Cristian Díaz arregló el miércoles su ingreso al staff de cuerpo técnico que trabaja en las divisiones formativas de Patronato que participa en los torneos organizados por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).
La Pulga será ayudante de campo de Marcelo Candia en el plantel de Cuarta División y primer equipo que participa en el certamen de la Liga Paranaense (LPF). “Lo considero un hermano que me regaló el fútbol”, aseguró el exmediocampista derecho, en diálogo con Ovación.
Cristian Díaz ayer se sumó a los trabajos en el complejo Ciudad Deportiva. “Es una alegría enorme. Tengo que disfrutar estos momentos y tratar de aprender mucho de la gente que está trabajando”, indicó.
El ídolo del elenco paranaense que participa en las inferiores de AFA sintió mucha emoción por lucir nuevamente los colores que lleva en la piel después de tres años. “Estuve nervioso en las horas previas al entrenamiento. Tenía la misma adrenalina de la previa de los partidos. Sentir eso está bueno porque siento lo mismo que cuando jugaba”, confesó.
Hace un par de meses había indicado que su salida del Santo era una herida que costaba cicatrizar. La Pulga ahora da vuelta la página y se orientó a su nuevo trabajo. “Hay que dejar todo de lado, pensar en positivo, tratar de hacer todo de la mejor manera posible, y tratar de inculcarle a los chicos lo que se puede llegar a vivir del fútbol que es lo más lindo que hay. Tengo que tratar de mostrarle toda la experiencia que tuve en un campo de juego y en un vestuario, tratar de enseñarle para que puedan disfrutar esto”, apuntó.
Su instinto docente formó parte de su ADN. En su época de jugador era uno de los que más se acercaba a los de menor experiencia para darle un consejo. “Es lindo tratar con los más chicos. Tuve muchos técnicos y se que cosa me gustaron y que no me gustaron. A partir de eso trato de a los chicos le sea más fácil y vengan con ganas a un entrenamiento, con las mejores expectativas”.
Su estreno será mañana ante River, en el predio que el Millonario tiene en Ezeiza. La Pulga y Candia intentan bajar la ansiedad. “Hoy (por ayer) estuvieron tranquilos. Pero en la semana tuvieron un poco ansioso por eso Marcelo (Candia) les habló antes del entrenamiento. Tienen que estar confiados en sus condiciones”, cerró el nuevo docente Rojinegro.











