Según su relato, el 6 de julio de 2015 un vecino estaba realizando una excavación para reparar un caño de agua y perforó el conducto que proveía de gas natural a su vivienda. “Me enteré cuando operarios de la empresa me tocaron el timbre de mi casa para informarme que iban a cortar el suministro, por el escape de gas. Me notificaron además que debía hacerme cargo del arreglo del caño y que para ello debía contratar un gasista matriculado. Hice todo lo que me pidieron, pague 7.800 pesos por los arreglos del caño y entregue la documentación que me pedían. Mientras tanto invertí mi dinero en calefón y estufa eléctricos, en una cocina anafe y una garrafa, porque estábamos en pleno invierno y tenía que garantizar que mi hijo no pase frío”, indicó.
Quiroz asegura que el gasista realizó las pruebas y confirmó que todo estaba en condiciones de volver a funcionar. “El hombre hizo dos veces la prueba de aire y constató que no hay pérdidas”, aseguró.
Aún así, a más de cuatro meses, aguarda la llegada del inspector que habilite la reconexión. “Una vecina fue a averiguar porqué no se realizaba la inspección necesaria para que habiliten la conexión. Fue ella porque yo trabajo en un comercio todo el día. En la empresa le dijeron que la inspección no se realizaba porque la cañería de mi departamento es vieja y que debía cambiar toda la instalación", relató
Quirós describió la insólita situación: "Vivo en un barrio del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda de Entre Ríos (IAPV), las instalaciones se realizaron en el mismo momento, entonces; ¿No deberían cambiar todas las cañerías de todos los departamentos? ¿Les exigirá a todos que cambien las instalaciones?”, se preguntó.
En una primera instancia, Quiroz acudió a Defensa al Consumidor de la Provincia, pero no continuó los trámites por falta de tiempo.
La vecina plantea que tienen la vivienda adaptada para gas natural y no pueden usarlo. “Encima, cuando vinieron a cortar el gas, los operarios dejaron la vereda rota, entonces los vecinos se quejan y me dicen que me van a denunciar por el peligro que implica que todo haya quedado al descubierto”.

Discriminación
“Me siento discriminada, y también decepcionada por la burocracia y los malos ratos a los que estoy expuesta como consecuencia de un caño que ni siquiera rompí yo. Me hice cargo de los gastos, hice todo lo que me dijeron desde la empresa privada, esperando pronto contar con el servicio, pero ya casi se cumplen cinco meses y sigo esperando. No puedo ir a reclamar todos los días a la empresa porque tengo un trabajo que cuidar y un hijo que mantener. Necesito una solución”, puntualizó.













