Narcotráfico
Lunes 07 de Mayo de 2018

Procesado por traficar 67.000 pastillas de éxtasis dijo que iba mucho a Europa "por ser umbanda"

Uno de los detenidos por la comercialización de la droga sintética llegada de Alemania a Paraná, alertó que el viajaba al viejo continente por su condición religiosa. El debate en la Justicia Federal continuará este martes con 10 testigos.

El Tribunal Oral en lo Federal Criminal de Paraná escuchó algunos llamativos argumentos, en especial de uno de los procesados y detenidos en la causa que se investiga el contrabando de 67.000 pastillas de éxtasis, quién trató de justificar sus viajes a Europa, asegurando que lo hacía por sus condiciones de predicador religioso umbanda.


Hoy se sentaron en el banquillo de los acusados: Juan Carlos Grillo, Silva Ávalos y Dardingnton Jiménez Sánchez oriundo de República Dominicana. Los tres están procesados y detenidos por los delitos de contrabando y tráfico de estupefacientes.


En esta primer audiencia que concluyó pasado el mediodía, el tribunal integrado por Noemí Berros, Roberto López Arango y Lilia Carnero se limitó a que se conociera la lectura de elevación a juicio donde el juzgado Federal a cargo de Leandro Ríos procesaba a los tres encartados.

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<b>De Alemania. </b>La droga sintética tenía como destino la Capital Federal.
De Alemania. La droga sintética tenía como destino la Capital Federal.

Tal como informó UNO en su momento, por la intervención de la Policía Federal, de Prefectura y en especial de la Aduana de Paraná, se logró detectar una organización dedicada al narcotráfico a nivel internacional de drogas sintéticas. La llegada de una encomienda provenientes de Alemania, sirvió para profundizar la investigación judicial con la localización de otro envío desde Europa por un total de 67.000 pastillas de éxtasis.


En la causa quedaron imputados y con prisión preventiva por los operativos iniciados el 14 de junio de 2016: Grilli, que era un remisero oriundo de la localidad de Escobar; Avalos, una mujer afincada en el barrio el Morro de Paraná y un ciudadano dominicano que fue detenido en Buenos Aires.

Grilli fue detenido al salir de la Aduana de Paraná con una encomienda que contenía 33.000 pastillas de éxtasis. Pero en la sección del Correo del puerto de la ciudad había otro paquete de similares características, cuya destinataria era una mujer de Paraná que nunca apareció. La pesquisa logró determinar que era una mujer de apellido Ávalos, de 47 años. Antes de que la encomienda sea devuelta al origen (porque la sospechosa nunca fue a retirarla debido a que ya había caído el remisero), allanaron su vivienda en barrio El Morro, la arrestaron y quedó alojada en la Unidad Penal N° 6. A su vez, se secuestró el paquete y detectaron que tenía, con las mismas condiciones de ocultamiento, otro tanto de pastillas de la misma droga: 34.187.

Con un trabajo sobre los celulares secuestrados y averiguaciones para dar con esos contactos, así como el cruce de datos migratorios, se logró identificar a un enlace importante en Buenos Aires. Se trataba de un hombre oriundo de República Dominicana, radicado un par de años antes en Argentina, que vivió en Córdoba y desde hacía unos meses, en la Capital. No tiene antecedentes penales e incluso cuenta con una residencia legal con DNI argentino.


Predicador de la palabra

Con alguna cuota de humor, hizo un primario descargo de sus actividades el señor Grilli. Si bien al igual que el resto de los detenidos decidió abstenerse de declarar, informó a tribunal que en una parte de su vida se ganó el dinero asistiendo con la palabra y sanando las almas a través de los ritos umbandas. De allí es que notificó que los 20 viajes que se tienen acreditados a Europa, no eran para buscar o llevar drogas sintéticas, sino para acompañar a personas que requirieron de sus servicios espirituales que eran rentados.

"Ayudaba a mucha gente y de allí es que cobraba un dinero, como correspondía", le dijo el hombre con alguna tonada porteña a la presidenta del tribunal.

Si bien sus datos se conocieron a la hora de su identificación, no fue menor el descargo sobre uno de los puntos que serán motivos de críticas por parte de la fiscalía a cargo de José Candioti, quién tiene elementos de sustento para apuntalar la idea que los tres son coautores del delitos de Contrabando de estupefancientes.

En esta extensa causa, la fiscalía en su momento, había rechazado el planteo de las defensas, de reclamar la excarcelación de los tres procesados, por entender que se ponía en riesgo la investigación. En ese escrito, Candioti ya los consideraba como integrantes de la banda con roles preponderantes.

En la causa, se pudo establecer por el informe de los oficiales de las fuerzas intervinientes, que las 67.000 dosis de pastillas de éxtasis tenían en el mercado un valor cercano a los 14 millones de pesos, y por unidad trepaban a los 200 pesos.

Este martes será el turno de al menos 10 testigos, en sus mayorías uniformados que trabajaron en la causa judicial.

Vulnerable

La mujer de Paraná, tiene una estrategia que tratará de imponer, de haber colaborado con este sistema, pero sin saber en lo más mínimo que estaba formando parte de la banda narco.

Avalos se abstuvo de declarar, pero su defensora Corina Beisel, en caso de ser necesario hará valer los dichos de la madre de siete hijos en la etapa de instrucción, dónde dio elementos -que a su entender- servirían para reclamar la absolución o en su defecto la figura de una mula que fue obligada a esa situación por su vulnerabilidad social y económica.

Su hipótesis avanzará para el lado de que se está frente a una persona de condición muy humilde, que no sabía que había droga en las encomiendas cuyo destinatario era su casa.

El ingreso de personas sospechosas a un campo en el Paraje Ñancay, en la zona rural de Villa Paranacito a unos 15 kilómetros al este de la ruta nacional 14, fue el inicio de una causa judicial que terminó el año pasado con la localización de una de las mayores plantaciones de marihuana en el país. Por ello es que hoy se inició el juicio a dos hombres acusados de la siembra y cultivo de estupefacientes con fines de comercialización. En la etapa de los alegatos, el fiscal reclamó la pena de cinco años de prisión efectiva.
Este mediodía se inició el juicio oral y público a Guillermo Darío Frías, de 35 años, hijo del dueño del campo, y a Alberto Zank Benkenstein, de 53, un paraguayo que había sido contratado para trabajar, poco tiempo antes del procedimiento policial en la zona rural.
Tal como informó UNO el 6 de junio de 2017, la Policía realizó una diligencia judicial ordenada por la fiscalía de Gualeguaychú con el fin de verificar el ingreso ilegal de personas a cazar. En el procedimiento a cargo de la Brigada Delitos Rurales. Tras recorrer el campo, se toparon con una predio interno, armado y con una estructura muy llamativa que contenía tapialitos y numerosos plantines que tenían un cuidado muy esmerado.
Se dio intervención a personal de Toxicología que comprobó que había una verdadera plantación de marihuana. Es así que se contabilizaron 3.285 plantines. El propietario del campo, como el cuidador quedaron presos. Al intervenir la Justicia Federal de Concepción del Uruguay, dispuso el procesamiento y la prisión preventiva en la cárcel de Gualeguaychú.


A juicio
Hoy los dos acusados llegaron al Tribunal Oral en lo Criminal de Paraná, donde el juez Roberto López Arango deberá definir sin condena a los encartados, tal como pidió en los alegatos finales el fiscal José Candioti, o los absuelve tras el reclamo del defensor.
En el juicio, el dueño del campo, se abstuvo de declarar, pero se conoció que esta persona que hace un tiempo estuvo vinculado con una causa de abigeato, cuenta con un buen pasar económico. Esto le llevó a avanzar en la crianza y venta de caballos de polo, lo que a su vez le permitió conocer Europa donde permaneció bastante tiempo.
El que sí declaró, fue el paraguayo, y en verdad dio una versión muy infantil a la hora de intentar hacer un descargo. Explicó que él llegó a la Argentina con intenciones de buscar trabajo, de allí es que estando en la zona de Villa Paranacito se cruzó con Frías, y en ese mismo momento se ofreció a realizar cualquier tipo de tareas rurales.
Zank Benkenstein se declaró inocente del delito por el cual se lo procesó y dijo que lo único que hacía en el campo era trabajar. No tenía muchos conocimientos de siembra y cultivo, y menos de la plantación de cannabis.
El detalló que le trajeron las semillas, y en todo momento pensó que eran plantas de tomate y lechugas, pero jamás de marihuana.
Recordemos la fecha del operativo policial, junio, pleno invierno. Esto fue marcado por un policía que testificó que en el frío no se siembra tomate, para lo cual el clima ideal es posterior a setiembre.
Otro punto que se remarcó por parte de los testigos, es que había un predio lleno de canteros con plantines de marihuana. Estaban muy bien cuidados, no tenían yuyos, ni malezas, y contaban con plantas no muy desarrolladas, pero de un buen color verde, porque habían sido sembradas poco tiempo atrás.

Cárcel
En la tarde de este miércoles se avanzó con la etapa de los alegatos, y en la misma el fiscal Candioti entendió que el ciudadano paraguayo mintió y sembró las plantas de marihuana, sabiendo que eran tales.
Alertó que los 3.285 plantines de entre dos y ocho centímetros, se podían obtener 2.914 dosis umbrales de la droga. Detalló el fiscal que también se encontraron semillas de cannabis con un poder germinativo del 100%.
Candioti dio un detalle no menor: la plantación localizada en el sur de Entre Ríos, es la más grande en la historia de la provincia, y una de las más importantes ubicadas en la Argentina.
Las plantas que estaban acondicionadas, si llegaban al proceso de producción iban a poner en riesgo a la salud pública, por lo que no tallaba la posibilidad bajo ningún punto e vista que se estuviera ante un posible consumo personal. "No estamos hablando de un secuestro de 10 plantines, sino de 3.285, por lo que la pena debe ser la adecuada por la gravedad del injusto que se investigó", resaltó el fiscal.
En la acusación, se acreditó que Frías contrató a Zank Benkenstein para avanzar con la siembra y comercialización ilegal, para lo cuál exigió la condena de cinco años de prisión efectiva, más el pago de una multa de 112.000 pesos a cada uno.
En tanto, el abogado defensor Raúl Jurado entendió que por algunas situaciones poco claras, se debía bregar por el beneficio de la duda, para lo cual solicitó la absolución de los dos procesados.
Una vez dados los alegatos, el presidente unipersonal del Tribunal, informó que el veredicto se dará a conocer el próximo lunes.




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