Policiales
Martes 22 de Mayo de 2018

Polémica con el oftalmólogo Lódolo y las tareas comunitarias gratuitas que realiza

La querella se quejó por la modificación de las tareas comunitarias que realizaba y por no haber sido anoticiado que el facultativo cumplía la atención en la unidad penal en vez del hospital San Roque. La justicia convalidó la unificación de las horas en la cárcel.

La muerte de una persona en un accidente, provoca en sus familiares el lógico dolor y el genuino pedido de justicia. En ese ir y venir de un reclamo judicial hubo una causa donde se analizó la conducta del oftalmólogo de Paraná Pablo Lódolo.

El 13 de junio de 2017 se acordó la probation para Lódolo por la muerte del motociclista José Luis Álvarez, ocurrida en un choque en el Acceso Norte de Paraná el 5 de noviembre de 2016. En la resolución judicial se acordó abonar una suma millonaria a los familiares de la víctima, como también realizar tareas no remuneradas relacionadas con su profesión en la Unidad Penal Nº 1 y el hospital materno infantil San Roque por el término de dos años; además de un curso de concientización vial.


Previo a este acuerdo, los familiares del fallecido realizaron varias movilizaciones hacia la Justicia y el consultorio de Lódolo con el fin de reclamar por algunos aparentes beneficios que tuvo el oftalmólogo en la tramitación de la causa.

Pese a aclararse desde la Justicia que no hubo ningún privilegio o irregularidades permitidas a Lódolo, los allegados a Álvarez creyeron todo lo contrario.

La atención gratuira de Lódolo

Con el paso del tiempo, el querellante en la causa, Guillermo Smaldone siguiendo expresas instrucciones impartidas por los familiares de la víctima, interpuso un recurso de reposición con apelación en subsidio contra la resolución que, a instancia de la defensa con acuerdo de la Fiscalía, modificaba la norma de conducta impuesta al probado Pablo Gabriel Lódolo.

El nuevo planteo que había sido aceptado por la defensa y la fiscalía, llevaba a que el oftalmólogo se le autorizara el cumplimiento de las tareas no remuneradas asignadas en una única institución , siendo ésta la Unidad Penal Nº 1.

El enojo de la querella se basaba en que la representación de la familia de Álvarez no fue anoticiada del interés manifestado por la defensa, quien con acuerdo de la Fiscalía, solicitó la modificación de norma de conducta.

Finalmente se realizó la audiencia, en la cual el juez de Garantías Eduardo Ruhl escuchó los argumentos críticos por parte de Smaldone que reclamó la reconsideración de lo resuelto, y de esa manera retrotraer la situación al primer acuerdo de reglas de conductas, es decir que Lódolo siguiera atendiendo gratis tanto en el San Roque, como en la cárcel de Paraná. Basó el pedido, ante la nula participación de la querella en la instancia de revisión.

A la hora de retrucar la postura de la querella, la fiscal Melisa Saint Paul aclaró que se solicitó que Lódolo realice las tareas no remuneradas en una sola institución fundado en la gran demanda de atención médica existente en la unidad penal.

También marcó, que por el hecho de no haberse avisado a la parte querellante, no hubo un agravio material atento a no existir una alteración sustancial de las reglas de conductas. Lo que sí ocurrió fue un cambio consistente en la concentración en un solo lugar de cumplimiento "atento a la gran demanda laboral que requiere la unidad penal por no contar con ese servicio específico, que sí cuenta en el Hospital de Niños".

En otro tramo de la audiencia, el defensor técnico, Emilio Fouces, valoró el acuerdo acompañando una nota que envió la jueza de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, Cecilia Bertora que destacó la atención del oftalmólogo que amplió la cobertura a presos de la cárcel de hombres, a la de mujeres y otros penales de la provincia.

También se conoció en la audiencia, que con la nueva medida se elevarían de cinco a 10 horas mensuales las asignadas al oftalmólogo. Se aportó que Lódolo asignó en forma permanente kits y maquinarias de medición de agudeza visual y fondo de ojos.

Asimismo, en caso de de requerir, el paciente, un centro de mayor complejidad, el probado manifestó no tener inconvenientes en derivar a su Centro de Ojos.

Tras estos argumentos, el querellante, cambió su postura inicial y también respaldó el acuerdo entre las partes, partiendo del beneficio que le llevaba al Servicio Penitenciario contar con la atención gratuita de Lódolo, quién además habilitó un consultorio con equipamiento propio.

Al analizar las incidencias de la audiencia, el juez Ruhl, modificó la norma de conducta impuesta oportunamente al probado Lodolo, autorizando el cumplimiento de las tareas no remuneradas en una única Institución, siendo esta la Unidad Penal Nº 1.

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