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Juicio por jurados

Piden prisión perpetua por el homicidio de "Bichi" Sifón

Por el homicidio en Gualeguay, un jurado popular resolverá si tres jóvenes asesinaron a Marcelo Sifón con premeditación. Pueden recibir prisión perpetua.

Jueves 25 de Noviembre de 2021

A poco más de dos años del homicidio de Marcelo Sifón, un jurado popular resolverá si los tres imputados son o no culpables del crimen. Los acusan de una emboscada mortal con armas de fuego contra el hombre que, media hora antes, les había reclamado el celular que le habían robado a su hija. La Fiscalía pedirá prisión perpetua y los defensores van por la legítima defensa.

Luego del sorteo y selección de los 12 ciudadanos gualeyos que integran el jurado popular y de los cuatro suplentes, el viernes pasado comenzó el debate, que es el primero con la nueva modalidad donde el pueblo es quien imparte justicia.

Los imputados son Joel Cristian De Zan, Jonathan Alexis Castaño y Gustavo Darío Jaime, quienes integraban la banda delictiva más numerosa y peligrosa de Gualeguay, dedicada a la venta de drogas en forma permanente y que tenía dominado y atemorizado a todo el barrio Malvinas.

El hecho ocurrió el 19 de octubre de 2019. El robo de un celular y el posterior reclamo para recuperarlo había derivado el ataque con fatales consecuencias.

En horas de la tarde de ese sábado, alrededor de las 18.30, la Policía local recibió el llamado telefónico de un vecino de calle Coronel Hereñú, quien alertaba que en la intersección con calle Florencio Deris se estaba produciendo una riña entre varias personas con armas de fuego. La Policía constató la presencia de muchas personas, y una de ellas tirada en el suelo y con una lesión en la parte frontal izquierda de su cabeza.

Bichi Sifón, como conocían a la víctima, estuvo internado en la Unidad de Terapia Intensiva del nosocomio local, y luego fue derivado al San Martín de Paraná, pero con muerte cerebral.

El robo del celular fue el detonante de aquel conflicto, pero los problemas venían desde tiempo atrás.

Resulta que los acusados integraban una banda de distribución y venta de drogas, que lideraba desde la cárcel de Gualeguay el padre de De Zan, de apellido Capandeguy, quien está cumpliendo una condena. Por aquellos días estaba en marcha una investigación por narcotráfico de la División Toxicología, que pudo grabar videos que evidenciaron, por ejemplo, que vendían drogas a cualquier hora del día, sin parar, a la vista de todos, con total impunidad.

Sifón era un electricista que compró una casa precaria en el barrio Malvinas, que pudo arreglar y terminar de construir con mucho esfuerzo. Como ese lugar había sido un aguantadero de la droga de la banda narco, los integrantes lo vivían amenazando para que se fuera.

El amedrentamiento a Sifón y a los demás vecinos era permanente. Los jóvenes salían a la calle, tiraban cinco tiros al aire al grito de “¡viva el Malvinas!”.

Lo que ocurrió aquella tarde de sábado fue lo que colmó la paciencia del electricista. Los delincuentes le robaron el celular a la hija de Sifón, la chica fue a su casa y le contó a su mamá lo sucedido. La mujer lo llamó a Sifón y le dijo que,a demás de robarle, le habían pegado.

El hombre fue a la casa de los narcos a reclamarles el celular. Concurrió munido de un arma de fuego, porque sabía dónde se iba a meter. Les gritaba que le devuelvan el teléfono, sin resultados, en ningún momento utilizó el arma y volvió a su casa. Se quedó en la puerta, sabiendo que el clima estaba tenso, para defender a su familia.

Mientras, los agresores fueron a buscar armas de fuego y entre media hora y 45 minutos después regresaron y se acercaron a Sifón a bordo de motos. Eran muchos, pero principalmente los que estaban armados eran De Zan, Castaño y Jaime, quienes comenzaron a disparar contra la víctima. Primero, una bala le rozó la cabeza a Sifón y luego uno de los imputados se acercó y lo remató de un disparo en la frente. Los atacantes le decían: “Te re cabió, sos un gato, cagaste”.

Poco antes de perder la consciencia, la víctima dijo: “Fue Capa”, por el apodo por el cual conocían a De Zan, por el apellido de su padre.

Entre las numerosas pruebas que se incorporaron al expediente, se encuentra un video del momento de la gresca y la agresión, porque una vecina lo grabó con su celular, y otro que registró un policía de Toxicología que estaba haciendo vigilancias y grabando en el marco de la investigación por narcotráfico.

El jueves pasado fue la audiencia de selección del jurado, que duró desde las 8.30 hasta las 17, en las cuales fiscales y defensores fueron impugnando a quienes consideraban que no debían integrar el jurado, hasta que finalmente quedaron definidos los titulares y suplentes.

El viernes 19 comenzó el juicio, con la instrucción inicial por parte del juez técnico, Dardo Tórtul, hacia los ciudadanos que deberán resolver si los acusados son culpables o inocentes. Luego se realizaron los alegatos de apertura donde los fiscales María Delia Ramírez y Gamal Taleb explicaron su hipótesis de lo que sucedió aquella tarde y el contexto en el cual se produjo el asesinato, y adelantaron que pedirán que declaren culpables a los tres imputados por el delito de Homicidio calificado por el concurso de dos o más personas y por premeditación, que implica la pena única de prisión perpetua.

Por su parte, los defensores sostuvieron que buscarán demostrar que los tres imputados actuaron en legítima defensa, porque la víctima estaba armada. Se trata de las defensoras públicas Susana Alarcón y Agustina Qatrocchi (de Jaime), Rubén Gallardo e Ignacio Fernández (de De Zan) y Javier Ronconi de Castaño.

Ese mismo viernes comenzaron las declaraciones testimoniales, de tres personas citadas por la Fiscalía. Tras el fin de semana largo, el juicio continuó el martes con nueve testigos más de la acusación pública, y ayer declararon ocho más, dos de ellos citados por las defensas.

Este jueves serán los alegatos de clausura. Luego el juez Tórtul impartirá las instrucciones al jurado sobre los puntos sobre los cuales tendrán que debatir, ya que las imputaciones tienen distintos agravantes (como el concurso de dos o más personas y la premeditación), pero también, si así lo consideran los ciudadanos, podrían descartarlas y declararlos culpables por homicidio simple. También estará la opción de la legítima defensa o del homicidio en exceso de legítima defensa, que pedirán los defensores.

De este modo, se espera que después del mediodía aproximadamente comience la deliberación del jurado y por la tarde ya podría haber un veredicto. Será un momento histórico ya que constituirá el primer fallo de un jurado popular en la historia de la jurisdicción de Gualeguay, Victoria y Nogoyá.

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