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Piden justicia por el triple crimen: "Eran mis únicos hijos y me los arrebataron"

Susana, madre de los hermanos Álvarez, y Tamara, pareja de Martín, expresaron su dolor y que Oscar Siboldi y sus dos hijos paguen por igual

Domingo 02 de Junio de 2019

“Estoy mal, no caigo”, dice Susana en su casa del barrio Paraná XVI, donde crió a sus dos únicos hijos, Luciano y Leonardo Martín Álvarez, quienes fueron asesinados junto a Miguel Aguirre hace una semana en Bajada Grande. “Yo busco explicaciones y no las encuentro, tanta maldad para matar a tres personas”, dice Tamara, pareja de Martín, en la misma casa donde vivían en familia.

A pocos metros sus hijos, que se quedaron sin padre. El más chico cumplió ayer 5 años. Juegan, corren y se tiran al piso en las escaleras y pasillos del barrio del oeste de la ciudad. Un barrio que en los últimos años ha visto demasiadas muertes y muchos vendedores de droga que han caído, salvo Oscar Siboldi, quien estaba con prisión domiciliaria por matar a un joven en 2018, pero su negocio seguía más próspero que nunca.
El hombre de 54 años, y sus hijos Brian y Alexis, son los imputados por el triple homicidio. Susana y Tamara recibieron a UNO con la necesidad de hacer público su pedido de justicia, para que paguen los tres por las muertes y no solo el padre, como intenta Siboldi, y para aclarar cosas falsas que se han dicho durante estos siete días.

—¿Qué saben acerca de cómo ocurrió el hecho?
—Tamara: Mi marido salió de acá, me dice “me voy a tomar un vino con mi hermano”, porque el Luciano vivía allá, en Bajada. Me dijo “bueno gorda, ya vengo”. “Bueno, no vas a venir muy tarde”, le digo, porque andaba en moto y no me gustaba que tome y ande en moto. Y después le mando un mensaje a la mujer de Luciano, si estaba. “Sí, está acá todavía”, me responde. Y después me llama porque se estaban peleando a puños. Los que estaban en la casa de mi cuñado y ellos, no sé qué habrá pasado, no sé por qué fue la pelea. Y ella me dice “es una batalla campal, se están pegando”. Yo dije “se están pegando, como todo hombre”. Y me dice “Bueno, pero Martín ya se va, se vuelve en la moto”. Yo me quedé tranquila que ya se venía, pero parece que la pelea siguió. Y habrán sacado las armas… porque mi cuñado y mi marido peleaban, y los otros no, como son unos cobardes, sacaron pistolas y los mataron. Los acribillaron más que mataron. Porque no fue si vos querés herir a una persona le tirás en la pierna o en un brazo, no le tirás a matar como hicieron ellos. Dice Siboldi que fue él solo, no habrá sido solo porque tenemos entendido que se encontraron balas de tres calibres diferentes. Y además, si fue una sola persona, los demás no tendrían por qué haber huido. Dicen que las víctimas tenían armas: los hubieran encontrado con las armas. Ellos tuvieron tiempo de tirar las armas, irse a sus casas, todo. Por eso al único que agarraron fue a él, que salió haciéndose el inocente. Nosotros, lo que sabemos es eso, porque cuando llegamos ya había pasado todo, la Policía no me dejaba pasar, me dijeron que había uno fallecido y uno herido, que era mi marido, y que se los llevaron al hospital y falleció porque tenía muerte cerebral, le habían pegado un tiro en la cabeza. Y bueno, estuvieron ahí haciendo pericias y después salió el Negro haciéndose el inocente como si no sabía lo que había pasado, pero todo el mundo sabía que estaba en esa casa. Es mentira también que se metieron en su casa, porque hay pruebas de que habían estado jugando al pool, ellos los habían invitado a entrar. Es mentira que entraron a patotear y a romper el portón, sin permiso. Antes de la pelea estuvieron jugando unos pooles y tomando.
—Susana: A mi nuera (que vive al lado de donde ocurrió el hecho) Siboldi le dijo “llamá a la Policía o al 911 porque hay dos muertos y hay uno que está vivo todavía”. Estaba re-empastillado. Ella me dijo: “yo tenía miedo porque andaba con el arma en la mano”. Para colmo allá no hay señal, la ambulancia no contestaba. Y le pregunta quién estaba vivo. “Me parece que Martín”, le dijo. Ella entró, lo tocó al marido y no le respondía, y lo tocó a Martín, que estaba a las bocanadas, como que se desesperaba por hablar.
—Tamara: Había como 20 personas, y lo que todos contaron es que se pelearon, habrá empezado la discusión adentro de ese bar, y después salieron a pelear afuera, siguió la pelea y no sé si se metieron un poco para adentro, porque los encontraron adentro del predio de Siboldi. La ambulancia demoró 25 minutos para ir, o sea que a mi marido lo dejaron morir, porque eran ellos, que están hablando tantas pavadas, pero son personas igual.
—Susana: La Policía hace así, acá en este barrio pasó un hecho, al chico le pegaron un tiro, estaba con vida y la Policía les dijo que no se apuraran porque era un delincuente, y es una vida, creo que si se puede salvarlo hay que salvarlo. No es que hay que dejarlo tirado como un animal. La Policía parece que tiene la vida comprada, te juro que no me entra en la cabeza, por qué no se apuraron con la ambulancia. Yo quería que entrara una ambulancia para verla a mi nuera, que estaba muy mal, había salido el miércoles de estar internada, ella tuvo un infarto y estuvo muy mal, nunca nos hicieron entrar una ambulancia para que la revisaran. Ella vio que mataron a su marido.
—Tamara: Prácticamente lo mataron adelante de ella.
—Susana: Ella vio que el Negro tiraba al piso, a la tierra, pero no, le tiraba a mi hijo que estaba en el piso, a su marido. Estoy mal, no caigo, a mis únicos hijos me los mataron, me los arrebataron a los dos juntos. Encima vos te ponés a pensar que le están cuidando la casa a ellos, en vez de cuidarnos a nosotros.
— Tamara: Ellos tienen custodia las 24 horas del día “Como si nada” Parte de la indignación es también por la impunidad con la que se manejaba Siboldi pese a estar con prisión preventiva domiciliaria. Las mujeres contaron, tal como lo saben muchos en su barrio y en la zona de Bajada Grande, sobre sus actividades y movimientos:
—Susana: El Negro tenía un bulín en esa casa, hacía trabajar mujeres. Dice que estaba comiendo, pero es mentira, si tenía ahí para hacer trabajar mujeres.
—Tamara: Se supo que tenía mesas de pool, bebidas, chicas.
—Susana: Es el segundo bar, porque en calle Galán también tuvo un bar y mataron a uno en la puerta.
—Tamara: Y él seguía ahí como si nada, con domiciliaria sin pulsera, acá se lo veía como si nada. —Susana: Andaba para todos lados en auto.
—Tamara: No lo controlaban, es mentira que lo controlaban. No hace ni un año que había matado al chico (Brian) Farías.
—Susana: Tienen un montón de casas acá, decime ¿con qué las compraron, si no trabajan? La mujer tiene una en la esquina, una tienda, gomería, carnicería y rotisería, todas esas cosas.

—¿Siempre se manejó así Siboldi?
—Tamara: Acá en el barrio sí, si preguntás, muy poca gente lo quiere.
—¿Temen por represalias o que pueda continuar la violencia?
—Tamara: El miedo que tenemos es que hay dos hijos de Siboldi afuera.
—Susana: Mis hijos no dejaban que robaran en el barrio, que se metieran con nadie, ellos nos cuidaban y nosotras ahora estamos solas, solas. Andá a preguntar a Bajada o donde quieras por mi hijo y todos lo querían, ayudaban a un merendero con lo poco que tenían, una mujer decía que la defendía porque Siboldi le quitaba los terrenos, estaba haciendo canchita para los chicos y el Negro hacía edificar de noche con los albañiles.

—¿Algunas vez tuvieron algún problema con Siboldi cuando vivía en el Paraná XVI?
—Susana: Jamás tuvimos problemas con Siboldi. Yo estuve ocho días cuidando a mi nieto en Bajada, él pasaba y me preguntaba cómo estaba mi nuera. Porque yo lo conozco de toda la vida, fui a la escuela con él.
—Tamara: No eran enemigos, si los hijos venían a casa con mi marido, comían, por eso no entiendo. Para mí se les fue la mano, porque era pelea de hombres, y como son unos cagones los tres, ellos sacaron las armas. Y tampoco los iban a dejar vivos, porque si no sabían la que se les venía. O estaba muy sacado. La verdad que yo busco explicaciones y no las encuentro, tanta maldad para matar a tres personas, no se entiende. Luciano y mi marido iban para todos lados, se defendían el uno al otro, y se los llevaron juntos.

—¿Qué pueden decir sobre lo que se informó acerca de su pasado o sus antecedentes?
—Tamara: Están diciendo que los tres tenían causas penales, que eran delincuentes: mi marido, particularmente, no tenía ninguna causa penal, puede tener una causa porque lo hayan levantado de una cancha y lo hayan llevado, pero por lo menos mi marido no tenía causas penales. Era un chico trabajador, generoso, todo el mundo lo quería, no era para que lo maten como a un perro. A ninguno de los tres, porque son personas, y él es un asesino. Para que ahora se haga el culpable y lo larguen a los hijos, no. Yo no quiero a los hijos afuera, porque estaban ahí y también son cómplices, si no, no hubieran huido, y andar alardeando acá en el barrio que los mataron a todos

—Siboldi dijo que Aguirre tenía un arma y se la sacó.
—Tamara: Nosotros no sabemos, pero tampoco le dio tiempo a nada. Y si tenía, se la hubiera dejado puesta, así la encuentra la Policía, pero no le encontraron. Ninguno de los tres tenía armas.


—También se informó que hubo una discusión con Cintia Narváez, quien habría sido pareja de uno de los hermanos.

—Tamara: A nosotras nos comentaron que sí hubo una discusión. Se comentaba que había sido novia de uno de los Álvarez, después que era novia de Aguirre, pero era la novia de Siboldi, no era la ex de ninguno de los tres fallecidos.


Con voz propia en la causa

En los próximos días la familia se constituirá como querellante en la causa con el objetivo de tener acceso a cada prueba y trámite procesal, como para buscar impedir que alguno de los tres imputados quede libre.

—Tamara: No quiero que los hijos salgan, ninguno de los que estaban en el lugar tienen que salir, porque son todos cómplices. Si dispararon o no, fueron cómplices.
—Susana: Pero les encontraron las manos con pólvora, y el padre dijo que él solo les disparó a todos.

—Tamara: Dicen que el viejo Siboldi no sale más, pero yo no quiero que los hijos salgan, porque les dieron 45 de preventiva, capaz que les dan 45 más y en tres meses los tenemos acá, paseándose por los pasillos, sin pulseras como pasó con el padre. Queremos que vayan los tres con la misma condena, él se quiere hacer cargo para que liberen a los hijos, porque dicen que no tienen causas.

—Susana: Dicen que son comerciantes… comerciantes de andar repartiendo la droga para todos lados ¿A eso le llaman comerciante? Yo estuve ocho días en Bajada Grande (a metros de la casa de Siboldi) y era impresionante. El domingo era un desfiladero, porque se iba, amanecía y venían a buscarlo. Y yo digo: ¿la Policía no veía eso?


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