Caso Pedro Ruiz
Jueves 19 de Octubre de 2017

Pedro Ruiz era víctima de violencia familiar, según declararon sus amigos

Juicio, día 2. El trabajador del Concejo Deliberante de Paraná asesinado en su casa habría mostrado marcas en el cuerpo de los ataques que decía padecer a manos de su esposa

Los amigos y compañeros de trabajo que declararon ayer ante el tribunal que trata de determinar si Pedro Ruiz fue asesinado por su mujer y una de sus hijas con la ayuda de dos hombres, hablaron de los padecimientos que decía sufrir en su hogar. Es más, dos contaron que vieron marcas en el cuerpo de su compañero de tareas en el Concejo Deliberante de Paraná en varias oportunidades.

Ruiz se desempeñaba como director de Funciones Legislativas y Personal. Si bien en la primera jornada del juicio se coló en el debate que el móvil del homicidio pudo haber estado vinculado al robo de un maletín denunciado días antes, donde se dice tenía contratos de "ñoquis" del Concejo Deliberante, donde trabajaba, y a la recaudación de dinero para la política, tres testigos compañeros de tareas desmintieron esta posibilidad.
Uno de ellos, Antonino Belotti, quien se desempeñó entre 2007 y 2011 como coordinador general de Presidencia, aseguró que "él (por Ruiz) no manejaba nada. Él podía tener en ese maletín, que en realidad era un bolso viejo, copias de decretos, o altas y bajas, pero todo lo que tenía es público". En ese sentido aclaró: "Los libros con los decretos de los contratos de obra y servicio están protocolizados".
Belotti aprovechó para desmentir a Alejandra Clivio, quien dijo que tenía un contrato de obra a su nombre, pero no iba a trabajar. Según explicó cobraba 1.500 pesos que entregaba a Ruiz, de los cuales le daba 200 y el resto era para él y para "la caja chica de la política". En ese orden, Belotti aseguró: "Entre 2007 y 2011 Alejandra Clivio no fue contratada del Concejo y no fue empleada. El vínculo político de Alejandra no era Ruiz sino Olga Clivio, que fue concejal y dirigente del PJ".
Volviendo al relato sobre lo que sabía del hecho en concreto, Belotti aseguró que el 8 de noviembre de 2010, cuando se enteró del asesinato, fue hasta la vivienda de calle Ituzaingó 80. Allí, dijo, se encontró con Walter Clivio y Damián Gallego. "Walter me dijo 'para mí fue mi hermana", y añadió: "En el velorio volvimos a charlar con Walter y dijo 'creo que la cagada se la mandó mi hermana, pero también me dijo que el ataque podía haber sido porque podía ser homosexual o por el maletín que le robaron".
Belotti junto al testigo Darío Nazar coincidieron en relatar que Ruiz les contaba que era víctima de violencia familiar y que la relación con sus dos hijas mayores no era buena. Ambos aseguraron haberlo visto con marcas de lesiones en el cuerpo.
Nazar señaló que Ruiz le dijo que su mujer le estaba siendo infiel. "Yo la vi (por Alejandra Clivio) en calle Alsina y Gualeguaychú y le conté, entonces fuimos hasta la zona y él estuvo realizando algunas averiguaciones".
Tanto Nazar como Belotti afirmaron que su compañero les había confesado que tenía miedo de que lo mataran y que andaba mal por el robo del maletín. Al parecer, Alejandra le pidió a Pedro que dejara la puerta sin trabaja porque una de las hijas iba a volver tarde.
Según le contó Ruiz a sus amigos él estaba durmiendo cuando escuchó que se cayó una silla donde estaba el bolso y que el conejo que tenían empezó a raspar la puerta como si era alguien conocido, y escuchó que salía una moto.

Germán Gareis, la persona que acompañó a Ruiz a hacer la denuncia a la comisaría primera contó que "estaba mal. Lloró. Dijo que le habían robado el bolso y una plata que tenía atrás de una virgencita", y añadió: "Una vez Pedro me contó que 'lo habían llamado del gremio (por el Suoyem) para apretarlo por el tema de las suplencias'".
Gareis, Belotti y Nazar remarcaron que la víctima era una buena persona. También comentaron que Ruiz se quería separar y que lo atormentaba no tener una relación buena con las hijas.
Otro testigo, Alfredo Weinzettel, relató al tribunal que Pedro le mandó un correo electrónico donde le contaba el infierno que vivía en su casa.

Acusados, jueces e hipótesis
Los acusados son la viuda, Alejandra Clivio, una de sus hijas, Daiana Ruiz; el exnovio de la joven Luis Comelli, y el pintor y curandero César Villalba.
La principal hipótesis de la acusación es el complot familiar con la complicidad de los dos hombres para terminar con la vida de la víctima, quien era maltratado y denigrado en la familia. Lo que no está claro es qué rol cumplió cada una de las personas acusadas.
El juicio continuará hoy con testimoniales de funcionarios policiales, y la semana que viene serán los alegatos de la fiscal Mónica Carmona y los defensores Rubén Pagliotto, Iván Vernengo, Marciano Martínez, Emiliana Cozzi y Juan Carlín.
El tribunal que deberá impartir justicia, siete años después, está integrado por Rafael Cotorruelo, Pablo Vírgala y Gabriela Garbarino.

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