Las dos versiones de lo ocurrido en un taxi en la zona este de Paraná el 28 de enero de 2019, comenzaron a chocar en un juicio contra el chofer del vehículo que es acusado de intento de femicidio de una mujer. Se trata de Nelson Germán Servín, el taxista que fue imputado por la denuncia de Esmeralda Sequeira, quien sufrió una brutal golpiza.
Juzgan al taxista acusado de intentar asfixiar a una mujer
El debate comenzó esta semana ante el Tribunal de Juicio integrado por los vocales Pablo Andrés Vírgala (presidente), Carolina Castagno y Alejandro Grippo. Los fiscales que investigaron el caso, llevaron a Servín a juicio lo acusan y pedirán una dura pena de prisión efectiva son Leandro Dato e Ileana Viviani. En tanto, el imputado es asistido por los defensores oficiales Jorge Sueldo y Rodrigo Juárez.
La causa tiene dos versiones contrarias: la Fiscalía sostiene que el taxista intentó asesinar a la trabajadora sexual santafesina, y la defensa que se trató de un conflicto entre el chofer y su pasajera que terminó a los golpes. En la audiencia de remisión de la causa a juicio, el fiscal Leandro Dato había adelantado que pedirá la pena de 16 años de prisión.
Todo se originó aquella mañana de enero de 2019, cuando una mujer pidió auxilio, denunció que sufrió una golpiza y que le robaron sus pertenencias. Según la acusación pública, Servin intentó terminar con la vida de la víctima y la dejó abandonada en la zona este de la ciudad. Por esto, la imputación es por el delito de Homicidio calificado por violencia de género, en grado de tentativa.
La defensa sostuvo que la víctima sufrió lesiones que no pusieron en peligro su vida.
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Tal como ha informado UNO en la cobertura de este caso desde el inicio, la trabajadora sexual oriunda de Santa Fe describió en su testimonio que esa madrugada subió al taxi en calle Belgrano y Alem; que el conductor la llevó a un lugar alejado, donde se detuvo y la hizo pasar al asiento de atrás; allí empezó a ahorcarla y golpearla. Cuando recuperó el conocimiento, se encontraba en una zanja.
Por su parte, el acusado afirmó que se trató de un altercado, una pelea entre ambos, y no un ataque del cual nadie encontraba explicaciones, y mucho menos aún tenía como objetivo matar a la mujer. Dijo que la pelea se produjo cuando quiso bajar a la mujer del vehículo, porque no quería pagarle el viaje, luego de un largo recorrido.
En una entrevista con UNO la mujer contó que el hecho sucedió en el contexto en el cual el taxista era su cliente. “Dijo que me llevaba ahí para que no viera nadie, por el auto que no era suyo. Cuando llegamos, me da el dinero que le había pedido y me dice que cruzara para el asiento de atrás. Él sale del auto, veo una actitud rara y no me bajo, sino que me cruzo por entremedio de los asientos. De todas maneras no tenía para dónde escapar porque era un descampado. Me dice ‘acostate’, y cuando me acuesto se me tira encima y empieza a ahorcarme. Yo lo único que me acuerdo es que lo rasguñé en la cara”, contó la mujer.
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Luego, cuando recobró la consciencia, se encontró perdida, desnuda y dolorida: “Cuando me levanto y me acuerdo lo que me había pasado empecé a correr, hice una cuadra. Me escondo en el fondo de una casa. Me asomo a mirar y veo que el tipo vuelve corriendo al lugar. Estaba aterrorizada, del susto que tenía veo en la parte de atrás de la casa que había una escalera y me subí al techo. Hasta que amaneció y veo un hombre que sale para ir a trabajar y empecé a gritar para que llamaran a la Policía”, relató.
Las heridas
En la audiencia de ayer, entre otros testigos, declararon los médicos forenses acerca de los informes realizados al observar a la víctima tras la denuncia. Las preguntas, tanto de fiscales como de defensores, apuntaron al tenor de las heridas y los indicios de ahorcamiento, para valorar si la agresión ejercida por Servín contra Sequeira tuvieron entidad suficiente para demostrar su intención de matarla o si fue una agresión producto del forcejeo.
Lautaro Martínez, Luis Molteni y Luis Moyano, integrantes del Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, refirieron las heridas que sufrió la mujer, como un hematoma en un ojo, el corte en el lóbulo de una oreja (posiblemente al arrancarle un aro), rasguños en una mejilla, y la marca en el cuello. Esta última, dijeron los médicos, evidenció el intento de estrangulamiento y el movimiento de la mujer para poder zafarse.
En este sentido, se exhibieron en los televisores del salón de audiencias las fotografías que dejaban en claro que la víctima quedó con el rostro prácticamente desfigurado.
















