Villa 351
Jueves 15 de Febrero de 2018

Guerra en la villa 351 ¿Por qué se ríen de la tragedia?

El asentamiento está dividido entre dos familias. Integrantes de una facción, cuando realizan declaraciones, sonríen. Entre las calles de tierra los insultos despiertan carcajadas.

La guerra en la villa 351 genera risas entre sus protagonistas. Se ríen cuando insultan o cuando enfrentan a una cámara. Pueden ser los nervios a la hora de hablar con un periodista pero al rato vuelven a tentarse mientras se escuchan descalificaciones "tumberas" muchas de ellas relacionadas al consumo de drogas, maltratos y abusos.

Los comentarios alrededor del caso también generaron descalificaciones y burlas. En el asentamiento, que se encuentra en el ingreso a la zona sur de Paraná, dos jóvenes fueron heridos con armas de fuego y un alto porcentaje de la población se sigue riendo.

Una de las dos familias que protagonizan la guerra en la Villa 351 se retirará a una zona cercana al conflicto para evitar que les terminen de prender fuego todas sus pertenencias.

Mientras que muchos sonríen, la pelea continuará y solo basta que los que disparan las armas afinen la puntería para empezar a contar los muertos.

En noviembre un joven perdió un ojo por un balazo de goma y las respuestas rondaron cerca de que "se la buscó" o el histórico "algo habrá hecho".

Entre tantos comentarios bromistas algunas personas señalaron el estado de las calles de la villa y la precariedad de las edificaciones. En ese contexto, los habitantes de las casas corrían las cortinas para mostrar los impactos de balas. Carecen de puertas, por ejemplo. Arriba las chapas calientes por el sol de verano expulsan a ocupar espacios, debajo de la sobra de los árboles, compartidos con los animales.

Por lo que se vivió en la tarde del jueves, la solución al conflicto está tan lejos como la distancia que existe entre los vecinos de la villa y los estados.






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