Caso Agustina Turano
Sábado 18 de Agosto de 2018

Especialistas que analizaron el caso Turano afirman que Actis es inocente

Operadores del sistema penal concluyeron que se trató de un suicidio y piden tener en cuenta su informe para revocar la prisión perpetua al joven

El informe de la autopsia realizada por el médico forense Walter Aguirre al cuerpo de Agustina Turano, es la principal (para algunos la única) prueba que sostiene la condena a prisión perpetua contra su pareja, Pablo Actis. El mismo afirma que la joven murió estrangulada, que fue un homicidio. El análisis de otros médicos legistas, así como numerosas evidencias y testimonios que apuntan que se trató de un suicidio, fueron desechadas o ni siquiera valoradas en la sentencia de junio de 2016, dictada por un tribunal de Paraná.




Dos años después de aquel fallo (y más de cuatro del fallecimiento de Turano), que fue confirmado por la Cámara de Casación, la causa se encuentra en el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos para ser analizada por la Sala Penal tras el recurso de queja interpuesto por la defensa de Actis.
En esta instancia se presentó un informe por parte de un grupo de especialistas y profesionales (Ver recuadro) que analizaron el caso y efectuaron duras críticas tanto a la autopsia como a la sentencia. Esperan que los vocales admitan el amicus curiae (amigos de la corte o del tribunal), un novedoso recurso utilizado por primera vez en Entre Ríos, para que consideren la absolución del acusado.
El tribunal, presidido por Miguel Ángel Giorgio (actual vocal del STJ), junto a Elvio Garzón y José María Chemez, entendió que el 18 de mayo de 2014 Actis ahorcó a Turano con sus manos y luego montó la escena de un suicidio con una soga en el interior de la casa de calle Maestro Alberdino de Paraná.

La primera crítica que realiza dicho informe es que "Actis fue acusado y condenado porque habría dado muerte a su pareja, luego habría simulado un escenario de suicidio por ahorcamiento, que inmediatamente habría desmontado para ir a pedir ayuda". Porque el imputado primero descolgó a su pareja de la soga y después corrió al puesto policial de la plaza cercana para solicitar auxilio. Entonces se preguntan ¿por qué la habría colgado para él mismo descolgarla, en vez de que otro encuentre a la joven en esa escena?


La autopsia bajo la lupa
El centro del análisis y de las críticas formuladas en el escrito es el informe de la autopsia y la declaración de Aguirre en el juicio. Esta parte estuvo a cargo del médico forense Delfín Francisco Delgado, de extensa formación y trayectoria en la materia.
"El dictamen médico forense utilizado para acreditar el homicidio no tiene rigor científico", aseveró Delgado, sin medias tintas, y la calificó de "tardía, incompleta y con errores técnicos de importancia fundamental".

Tardía: "Fue practicada cinco días después del deceso, a un cadáver en estado de putrefacción. Se confundió putrefacción con lesiones en vida. Se trata de un error clásico en Medicina forense. Se atribuyeron los cambios de coloración en el cadáver a golpes premortem. Esos golpes están ausentes en el cuerpo de la víctima que fue fotografiado en el lugar del hecho horas después. Tanto el juez de la investigación como el médico forense que estuvo presente en la escena y analizó el cuerpo en la morgue concluyeron que se trataba de un suicidio", aseveró.
Incompleta: "No se abrió el cráneo, por lo que se dejó lesiones sin identificar", dijo el médico.
Errónea: "Se utilizó una mala técnica en la autopsia. La apertura del cuerpo se inició por el cuello, luego tórax y abdomen. Lo apropiado para evitar confusión con sangrado (falsos positivos para hemorragias), es abrir antes el cráneo, tórax y abdomen y finalmente el cuello. Se diagnosticaron traumas donde no los había", indicó.
Uno de los puntos claves de la sentencia del Tribunal y de las conclusiones del forense de Paraná fue el informe del la patóloga sobre los tejidos analizados del cuello donde estaba el surco de la soga. Como el mismo no mencionó la existencia de infiltraciones de sangre, Aguirre concluyó que el surco fue luego de la muerte.
Al respecto, Delgado planteó: "Se toma como determinante el informe patológico haciéndole decir lo que no dice y omitiendo valorar lo que sí dice". Y agregó: "En el año 1842 ya se conocía como una variable el hallazgo de hemorragia en el surco, es decir no es un hallazgo de valor determinante". De todos modos, el médico indicó que consultó vía mail a Anny Sauvegeau, a quien define como "la mayor autoridad mundial indiscutida sobre el tema". La doctora respondió que "no tiene sentido tratar de demostrar un ahorcamiento simulado, por la ausencia de hemorragia en el sitio del surco (...) es mucho más complejo que esta simplificación científicamente inválida".
Igualmente, Delgado refirió que "el informe patológico es claro cuando dice 'vitalidad en el surco' lo cual indica que la persona al momento del ahorcamiento estaba viva y no murió por estrangulación manual".
Otro aspecto cuestionado por el médico forense fue la hora de la muerte de Turano. Para el Tribunal que condenó a Actis, fue entre las 12 y las 15, lo cual para Delgado "es errónea porque se utilizaron métodos obsoletos",. y enumeró:
a) "Los signos oculares posmortem son muy inseguros y erráticos por lo que ningún texto basado en evidencia científica los considera de utilidad para determinar el momento de la muerte.
b) "El único signo fiable para considerar la hora de muerte con mayor precisión fue soslayado, esto es, cómo era la temperatura del cuerpo (frío o tibio) y su estado (rígido o flácido). La bibliografía científica afirma que si el cuerpo se siente tibio y está flácido, está muerto desde menos de tres horas antes. Según el examen médico externo practicado a las 19 en el lugar del hecho por el doctor Molteni, médico forense, el cuerpo 'se encontraba con temperatura conservada y flácido'".
Además, el forense que analizó la prueba se refirió a otras evidencias que ubican a Actis en otros lugares entre las 12 y las 15, en particular cuando el joven "se encuentra con la madre de Turano para entregarle una caja que le había dado su pareja. En su declaración la mamá recuerda que le mostró las lesiones que tenía en la espalda y en la oreja provocadas por Agustina pero no tenía sangre en la ropa".
Luego, Delgado mencionó otros indicios que descartan el ahorcamiento homicida: la ubicación de la soga; la lividez en los pies "que se puede apreciar en una de las fotos tomadas por Criminalística"; la "ausencia de hemorragia en el complejo cartilaginoso del cuello, lo cual evidencia la inexistencia de estrangulación manual"; "no se constataron en el cuerpo de la víctima lesiones típicas de defensa en los tres exámenes médicos"; "ausencia de lesiones en el cuerpo de Pablo Actis compatibles con las que generalmente se hallan en escenas de estrangulación a mano homicida".
Asimismo, mencionó los indicios de ahorcamiento suicida: "El conjunto de hallazgos en la escena del hecho, en el cuerpo de Turano y en la autopsia médico legal, como en los estudios histopatológicos dan cuenta de una muerte cuya causa fue la suspensión del cuello por lazo".
Otra práctica que realizó el médico forense Delgado, fue "un cuadro comparativo de evidencias entre estrangulación a mano y ahorcamiento frente a las evidencias presentes en Turano". La conclusión fue elocuente: "De un total de 41 evidencias estudiadas, todas se corresponden con las evidencias de ahorcamiento", informó.

"Sesgo de parcialidad"
Tampoco se salvó de las críticas el informe de la autopsia psicológica, realizada por primera vez en Entre Ríos en esta causa, por dos psicólogas oficiales de Tribunales. Al respecto, la psicóloga forense María Eugenia Covacich que intervino en la revisión de la causa, manifestó: "No se realizó una autopsia psicológica".
No ha explorado en forma completa y exhaustiva la historia de vida de Turano. Omite indagar sobre aspectos fundamentales como lesiones autoinflijidas, intentos de suicidio anteriores y verbalizaciones en el mismo sentido. En otras palabras, no se indagó profesionalmente sobre los posibles indicadores que pudieron precipitarse al momento del hecho investigado a pesar de que constaban en el expediente que las profesionales leyeron e inexplicablemente omitieron valorar".
Más crítica aún fue la profesional cuando señaló: "Se observa sesgo de parcialidad y tendenciosidad en el análisis del material" por parte de las licenciadas que actuaron en la pericia.

"Arbitrarios"
Finalmente, en el informe presentado al STJ, no faltaron las críticas al análisis de las pruebas en sí hechas por el tribunal. "No se valoraron los testimonios brindados en la causa. En el juicio declararon personas del círculo íntimo de Actis y Turano. A partir de un análisis integral de los testimonios brindados por la familia de ambos como también por personas allegadas es posible dar crédito a los dichos de Actis sobre cómo sucedieron los hechos. Sobre todo en relación con los horarios y la dinámica familiar", afirmaron.
Por esto, sostuvieron que hubo "arbitrariedad", por la cual el juez que fundamentó la condena hizo un "esfuerzo interpretativo y argumental" para lograrlo.
Los letrados que actuaron en esta investigación lo definieron en comparación a otros casos polémicos: "De todas las causas analizadas en el Observatorio es la primera vez que nos encontramos con una argumentación de esta especie".
Cuestionaron que "el tribunal otorga valor probatorio al dictamen médico forense de Aguirre y Moyano y al informe denominado 'autopsia psicológica' porque fueron confeccionados por personas que trabajan en el mismo Poder Judicial de Entre Ríos que ellos. En cambio, los otros profesionales no viven en la provincia por lo que 'no estarían poniendo en riesgo su prestigio profesional'. (...) El argumento utilizado 'les creo porque trabajan acá' es caprichoso".
Por último, dejaron un interrogante lleno de suspicacia: "El peso de la incertidumbre nos lleva a hacernos una pregunta clave. Si los jueces optaron por considerar válida una autopsia realizada cinco días más tarde del hecho a un cuerpo con evidente signos de putrefacción ¿por qué no se escuchó en juicio a la médica patóloga? Su testimonio hubiera sido fundamental para aclarar lo que vio, y sobre todo lo que no vio".


Quiénes son y por qué intervienen en casos polémicos

La Asociación Pensamiento Penal se presenta como "una entidad civil, sin fines de lucro, integrada por operadores del sistema penal (jueces, fiscales, defensores, abogados de la matrícula, peritos, docentes y estudiantes) de todo el país" que, entre otros objetivos, busca "procurar mediante acciones positivas el afianzamiento de la justicia y de las instituciones democráticas". La misma cuenta con el Observatorio de Prácticas del Sistema Penal (OPSP), donde profesionales de variadas disciplinas colaboran en procesos penales en los que se observen vulneraciones de derechos.
Uno de los casos más conocidos en los que intervinieron fue el de la "masacre de Pompeya", donde la Justicia condenó a un inocente, Fernando Carrera, y tiempo después lograron su absolución.

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