Policiales
Jueves 26 de Julio de 2018

El robo de la avioneta: Una historia criminal de película que llega a juicio

Empieza hoy el debate a tres imputados, pero dos firmarían un abreviado. Hay dos prófugos; un acusado se suicidó y otro fue acribillado

La traición y el deseo de venganza de un hombre hacia su exsocio fue el inicio de una historia criminal con varios capítulos cinematográficos. Un atraco en el aeródromo de Victoria, el robo de un Cessna 182, su caída en los Esteros del Iberá, la supervivencia de sus tripulantes en el humedal pantanoso, el suicidio del ideólogo del plan, la detención en Posadas de uno de los ejecutores en medio de un contrabando de cocaína, la captura en una cita a ciegas de otro acusado, el asesinato de otro implicado en Paraguay, son algunos de los episodios de la causa instruida por el fiscal Eduardo Guaita, y que fue seguida al pie por UNO.

La investigación del personal de la División Robos y Hurtos de la Policía entrerriana, que fue compleja y demandó varios meses, develó un entramado con narcos, con delincuentes de peso pesado. Y confirmó, a su vez, los lazos del narcotráfico entre Paraguay, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe. En particular, el nexo entre los asaltantes con un cartel narco de Pedro Caballero, localidad paraguaya considerada como una de las capitales de la producción de marihuana. Además, surgió que uno de los imputados está acusado a su vez de lavar dinero para bandas narco rosarina como Los Monos, y con el sindicalista detenido por Asociación ilícita, Marcelo Balcedo
Llegó el momento del juicio para tres de los acusados que están detenidos: el rosarino Mario Crocco, Darío Roas y el misionero Héctor Darío De Lima. Estos dos podrían firmar hoy un abreviado (cuatro años y tres meses de prisión), por lo que el tercero sería juzgado en un debate el lunes.

Asalto, huida y caída
Gabriel Quiroz, un reconocido instructor de paracaidismo de Rosario, terminó en muy malos términos su sociedad con la familia Aresca. Utilizó sus contactos con pesados del hampa para vengarse. Conocía a Darío Roas y le entregó la información de la avioneta que tenían los Aresca, con la que hacían saltos en paracaídas. El 20 de febrero de 2017, Roas contactó al dueño del Cessna 182 y acordó con seña y todo utilizar el servicio al día siguiente: por una despedida de soltero, iban a despegar en el aeródromo de Victoria y lanzar en paracaídas al novio.
El martes 21 estaba todo listo cuando llegaron cinco hombres armados: redujeron al sereno y al piloto; cuatro subieron a la avioneta y huyeron por el aire: eran Héctor De Lima, Valentín El Ninja Ramírez, Daniel Sánchez Bareiro y Bernardino González; Roas se llevó un auto con ocho paracaídas, que abandonó a un kilómetro en un camino vecinal, y huyó en otro vehículo, siguiendo por tierra a los demás.
Poco después del robo fue identificado uno de los asaltantes: la huella dactilar de Mario Crocco estaba en la mica trasera del auto robado a Aresca, y así lo detuvieron. El hombre era íntimo amigo de Quiroz, por lo que enseguida cerró la versión que desde el principio denunciaban las víctimas. La Policía allanó el domicilio del paracaidista en Rosario, y a fines de julio el hombre fue encontrado sin vida en su casa. Todo indica que se suicidó.
Se pensaba que con el tanque de combustible lleno el avión había llegado a Paraguay. Allí iban a reacondicionarlo para el transporte de drogas. Pero esto no ocurrió. A fines de marzo lo encontraron flotando en los Esteros del Iberá, cerca de la localidad correntina Colonia Carlos Pellegrini.
Los cuatro ocupantes llegaron al hospital Colonia Carlos Pellegrini luego de pasar unos cinco días entre ataques de yacarés y otras alimañas. Sospechosamente, la Policía local no indagó suficiente, y siguieron viaje hacia el norte. Dicen que se hicieron pasar por turistas que estaban perdidos, tanto en el nosocomio como en la comisaría.
Todos quedaron con pedido de captura nacional e internacional.

Capturados, muerto, prófugos
En setiembre pudieron detener a De Lima. El hombre de 30 años ya cumplió dos condenas por violentos robos: uno en Misiones y otro en Corrientes. Tras su paso por la prisión se metió de lleno en el mundo del narcotráfico. La Policía le venía siguiendo el rastro y lo ubicaron por Facebook. Mediante un perfil falso se hicieron pasar por una mujer y acordaron una cita en un motel de Posadas. Antes de entrar lo detuvieron.
La captura de Roas no fue tan romántica. Se manejaba en una camioneta VW Amarok blanca que estaba a su nombre. La misma fue detectada a mediados de octubre cruzando en puente desde Encarnación (Paraguay), ingresando a Argentina. Los efectivos de la Aduana pasaron el escáner y hallaron varios ladrillos de cocaína. Pero el conductor no era Roas, sino otro hombre: Diego Ibarra. Era casi el mediodía y unas horas después los uniformados allanaron la casa de Ibarra, en Posadas, y encontraron a Roas durmiendo en una habitación. Unos días posteriores lo trasladaron a Victoria, y quedó detenido en la cárcel del Gualeguay. Pero también está procesado por aquel contrabando de más de seis kilos de cocaína. Roas ya había recibido una condena por la Justicia Federal de Rosario por narcotráfico, y siempre lo señalaron como un proveedor de distintas bandas narco.


Mucho menos romántico aún fue el final de Bernardino González. Le habían perdido el rastro hasta que hubo noticias suyas en la noche del domingo 3 de diciembre. Estaba como si nada junto a dos amigos tomando cerveza en la calle, frente a una cancha de vóley del barrio La Amistad, en el distrito de Cambyretá-Itapúa, una zona del Gran Encarnación. Por allí pasó una moto con dos hombres que abrieron fuego a mansalva con una pistola calibre 9 milímetros y una escopeta calibre 12. El prófugo cayó muerto prácticamente en el acto, al igual que su amigo Fidel Vigo Benítez.


El personal de Robos y Hurtos sigue tras los pasos de los dos sujetos que aún permanecen prófugos. Uno de ellos es Valentín Ramírez, un posadeño de 45 años, quien formaba parte del área de inteligencia de la Prefectura Naval Argentina. El otro que está libre es el paraguayo Daniel Sánchez Bareiro, oriundo de Pedro Juan Caballero, un lugar considerado el paraíso de los narcos, donde se produce la mayoría de la marihuana que se consume en América Latina.

La hora del juicio
Darío Crocco estuvo 60 días con prisión preventiva y luego fue excarcelado. Pero no solo debe afrontar la causa por el robo de la avioneta, sino que también aparece vinculado a Mauricio Yebra, supuesto testaferro del sindicalista de La Plata Marcelo Balcedo, quien fue detenido en enero por Asociación ilícita y Lavado de dinero, por sus lujosas mansiones y autos en Punta del este.
Crocco está imputado junto a Yebra en una causa que investiga la Justicia Federal de Rosario. Según el Expediente Nº 10.315/15, está ligado a la trama de Balcedo y Yebra a través de la compra de autos para lavar dinero del narcotráfico, entre los que se encuentra la banda de Los Monos. Ni más ni menos.
Como corolario, a Crocco lo defenderá en el juicio por el robo de la avioneta el abogado Carlos Varela, quien ha asistido a Los Monos y otras organizaciones narcocriminales rosarinas.
El fiscal Guaita buscará condenarlo por su participación en tareas de inteligencia en el atraco, y el tribunal de juicio de Gualeguay integrado por Mauricio Daniel Derudi, Arturo Exequiel Dumón y Alicia Cristina Vivian analizará las pruebas de una causa compleja para determinar las responsabilidades tanto de Crocco como de Roas y De Lima. Si estos últimos firman hoy el abreviado podría integrarse un nuevo tribunal para juzgar al rosarino, para quien las víctimas del robo de la avioneta no querían un acuerdo.

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