Secciones
Causas Narcomunicipio y Narcoavioneta

Crónica de un día aletargado en el inicio de un juicio electrizante

En la primera jornada del debate por las causas Narcoavioneta y Narcomunicipio, se escuchó la lectura de los hechos y las pruebas

Viernes 20 de Septiembre de 2019

El marco del inicio del juicio por narcotráfico de mayor impacto político e institucional de los últimos tiempos, no fue tan cinematográfico como se observaba en los planes del operativo en esta historia de película. En la sede de la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná el movimiento era el habitual durante la mañana, hasta que se fue acercando el mediodía. Las primeras maniobras de los inspectores de Tránsito de la Municipalidad indicaban que iban a llegar algunos procesados: pusieron vallas que dividieron los dos carriles de la mano al este de calle 25 de Mayo. En reiteradas oportunidades el viento tumbó algunas estructuras metálicas y ni con piedras lograban tenerlas en pie.

A contramano desde calle Belgrano llegaron los dos primeros vehículos del Servicio Penitenciario: en un utilitario iba Luciana Lemos, y en una Trafic la exsecretaria de Seguridad municipal Griselda Bordeira y cuatro detenidas más. Con algunas dificultades, los móviles dieron marcha atrás para quedar de cola hacia el portón del costado de la Cámara. Bajaron las mujeres esposadas y la única que habló fue Bordeira: “Hoy se empieza a saber la verdad”, anunció. Los móviles con los hombres alojados en la Unidad Penal N° 1 se hicieron esperar un rato más. Hasta que con los movimientos ansiosos de los inspectores que cortaban la esquina de 25 de Mayo y Belgrano advertían su llegada.

Dos vehículos (uno penitenciario y otro de la Policía) treparon la vereda y comenzaron a bajar los acusados de narcos. Del primero descendió un joven que sonrió al ver a su novia en la vereda, quien lo alentó: “¡Vamos Ren, fuerza!”. Del segundo bajó el concejal de Cambiemos Pablo Hernández, quien al ver las cámaras gritó: “¡Acá llega un hombre inocente!”.

Embed

Ya pisando el mediodía arribaban algunos abogados. Caminando apaciblemente por la vereda aparecieron el fiscal general José Ignacio Candioti y el adjunto Leandro Ardoy. Con sus colaboradores hace tiempo que vienen analizando cajas y cajas de expedientes; tendrán el grueso del trabajo en este juicio, pero se mostraron confiados: “La prueba es irrefutable”, aseguró Candioti.

La antesala, el primer espacio dentro del edificio de la Cámara, de a poco se iba poblando. La primera defensora que llegó fue Marta Bohm, de Capital Federal, quien poco después salió y en voz baja expresó sorpresa por la demora. Luego se observó la llegada de Marcos Rodríguez Allende, calmo y confiado en que logrará desvincular a Bordeira de la causa, junto a Boris Cohen. En seguida entró el defensor de Hernández, Emilio Fouces, con lentes de vidrios azules espejados.

Un rato después arribó el intendente, Sergio Varisco: bajó de un auto con una sonrisa, y dijo sentirse tranquilo y respaldado por los vecinos y su trayectoria. Sus abogados atajaron a los canales de televisión: Rubén Pabliotto hablaba de la inocencia y falta de pruebas ante Canal Once; Miguel Cullen decía que Varisco no debería haber llegado a este juicio a la movilera de Canal 9 Litoral. Cuando la antesala se sobrepobló, un policía federal ordenó a los camarógrafos esperar afuera.

La organización del salón de audiencias quedó con los fiscales y defensores oficiales a la derecha del Tribunal Oral Federal, y a la izquierda se ubicaron los defensores particulares en una hilera de tablones recubiertos con un paño negro. En el medio se dispusieron las sillas para los 33 procesados. A medida que iban entrando, algunos imputados saludaban como si no se vieran desde hace un buen tiempo. A las 12.49 entró el tribunal: Lilia Carnero (presidenta), Noemí Berros y Roberto López Arango. Un minutos después entró Daniel Tavi Celis, con un saco celeste y jean.

A las figuras centrales del debate les asignaron sillas en fila india: Bordeira adelante, atrás suyo Varisco, luego Hernández y detrás de este, Celis. El intendente tenía a su izquierda a Patricio Larrosa y luego a Miguel Ángel Titi Celis; a su derecha estaban sus defensores. Lo más lejos posible ubicaron a Luciana Lemos, expareja del Tavi, porque es quien declaró como arrepentida e incriminó a todos en el narcotráfico.

La primera cuestión planteada en el arranque de la audiencia fue la situación de uno de los imputados, Eduardo Ramón Celis, padre del Tavi y el Titi. El hombre de 64 años está muy mal de salud, internado en la habitación 310 del hospital San Martín, recientemente operado y por iniciar un tratamiento largo. Su defensor oficial, Alejandro Castelli, pidió que se suspenda para él el debate y se reevalúe su situación en 30 días, tal como lo aconsejó el médico, ya que ni siquiera puede comunicarse con él. El fiscal Candioti no se opuso y el tribunal hizo lugar al planteo.

A las 13.04 comenzó lo que iba a durar hasta el final de la jornada: la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio de la primera causa (Narcoavioneta), a cargo de la secretaria Beatriz Zuqui. Se escuchó cómo inició aquella investigación en agosto de 2015 por el hallazgo de dos toneladas de marihuana en barrio Paracao y las sospechas de la utilización de un camión municipal para el transporte de la droga. Esta pesquisa terminaría el 28 de mayo de 2017, al ser interceptada la avioneta en un campo de Colonia Avellaneda, con 317 kilos de marihuana y los múltiples allanamientos y la detención de los 23 sospechosos. Se imputó en esta causa a Daniel y Miguel Ángel Celis por liderar la organización que traficaba drogas en Entre Ríos y Santa Fe. Y surgió aquí el reclamo del Tavi al intendente Varisco por el cumplimiento del acuerdo político electoral de 2015, de contratos para su gente en la Municipalidad. Además, el uso de estructura de la comuna (personal y camiones sin GPS de la Unidad Municipal Nº 2) para el negocio narco y los contratos de allegados a Celis por parte del Ejecutivo local. También se mencionó en el relato de los hechos imputados las maniobras organizativas de las distintas actividades, como la compra de nafta de alto octanaje para el vuelo de regreso de la avioneta; y la acusación a la curandera y consejera espiritual María Ester Márquez, por inducir a los hermanos Ghibaudo a aceptar el acuerdo con los narcos para alquilar su campo para el aterrizaje del Cessna proveniente de Paraguay. Con lo observado en las escuchas telefónicas y mensajes de WhatsApp, se imputó los roles a cada cual.

A las 13.55 terminó la lectura del hecho, y la secretaria comenzó a leer la parte de las pruebas. Bordeira salió para almorzar su dieta especial por la diabetes.

Ya se sentía el cansancio de imputados y abogados por la formalidad de la lectura. Algunos tramos en los que se escuchó la designación de Hernán Rivero por parte del intendente como director de la Unidad Nº 2, hizo retomar por unos segundos la atención, pero no duró mucho. Se escuchaba la lectura de conversaciones de los Celis y otros imputados sobre el comercio de drogas. Se mencionaban algunos personajes conocidos del narcotráfico local, como Cepillo y el Gordo Plástico, no imputados en estas causas. Algunos letrados seguían la lectura en sus copias, otros conversaban en voz baja y algunos miraban el celular. La mención de una reunión con Roberto Sabbioni, secretario de la Municipalidad, mano derecha de Varisco, a quien iban a pedirle plata y hablar algo del sindicato, volvió a llamar la atención de los acusados, por unos instantes.

A las 2.40, el defensor Cullen dijo que se daba por satisfecho con lo leído hasta el momento; la jueza Carnero indicó que se continuara con la lectura, pero otros abogados se sumaron al pedido de saltearse esta instancia formal: Gastón Storero adhirió en tonada cordobesa y le siguieron otros más, como el defensor del Tavi, Leopoldo Cappa. El fiscal consideró que, como iban más de dos horas de lectura, se podía hacer la excepción. El tribunal le preguntó uno por uno a los acusados, quienes dijeron conocer los hechos que les endilgan. A las 14.51 se terminó con la lectura de la conclusión de la imputación, que refería que se estaba ante “una compleja y numerosa organización”.

A las 14.54 comenzó la lectura de la requisitoria fiscal de la causa Narcomunicipio. Algunos acusados aprovecharon para ir al baño. El origen de esta investigación fue a partir del secuestro de un celular en la celda de Daniel Celis en la cárcel de la ciudad de Federal, en el cual se hallaron mensajes en los cuales el hombre intentaba cobrar una deuda al intendente Varisco, relacionada al aporte que había hecho en la campaña electoral. Así comenzaron escuchas telefónicas al padre de Celis y a Lemos, su pareja; luego a varias personas más. Esto llevó a los allanamientos y el secuestro de tres kilos y medio de cocaína en la casa de Lemos; allí también aparecieron las anotaciones que comprometieron a los políticos en esta causa, con sus nombres y cifras que serían alusivas a la compra de drogas.

A las 15.10 el murmullo en el salón derivó en un pedido de silencio de Carnero, que todos acataron. Pero el cansancio era muy evidente en todos: a las 15.15 se ordenó un cuarto intermedio por media hora. Algunos fueron al baño, otros a tomar un café en un bar cercano y algunos a comer a su casa. De vuelta en el salón, una abogada comía una manzana, que guardó ni bien entró el tribunal. A las 16 se retomó la lectura del hecho imputado.

En esta parte se refería más directamente a la posible adquisición de cocaína por parte de Varisco, Hernández y Bordeira a través de Celis, entre septiembre de 2017 y mayo de 2018; los allanamientos en sus domicilios y oficinas municipales; los roles y los intermediarios: Celis, a través de Lemos, llegaba a Hernández y Bordeira, quienes le pedían el dinero a Varisco; se habló de la compra de seis kilos de cocaína a 160.000 pesos el kilo, para distribuir en Paraná y Concordia. Los procesaron por Financiamiento del narcotráfico y Peculado, ya que lo primero se hacía con fondos públicos, no solo con efectivo sino con contratos en la Municipalidad.

Se leyeron largos diálogos de las escuchas telefónicas entre Celis con Lemos y el inspector de Tránsito Alan Viola. A las 16.34 el agobio era general dentro del salón, que se interrumpía con las risas al escuchar algunas frases del Tavi que eran leídas de las escuchas: “No le des la plata a Fernanda que se la hace pedazos en un rato… le doy con un gotero”; “Necesito ubicarlo al Turco Halle para ver la posibilidad de solucionarme el tema a mí. Es más piola el Turco”.

A las 17.03 llegó el momento más esperado: el final de la primera audiencia del juicio por narcotráfico del siglo. Carnero indicó que hoy a las 9.30 comienza la segunda, con la identificación de cada uno de los 33 procesados.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario