Desde hace muchos años se conoce que la zona de calle Ituzaingó y Colombia de la ciudad de Paraná es un centro de conflicto permanente producto, en especial, de la venta de cocaína y, en menor medida, marihuana. Desde mediados de 2018 cuando fue asesinado Brian Farías, a manos de Oscar Siboldi, un conocido narco del lugar, la zona no había quedado tan expuesta públicamente.
Allanamientos en Ituzaingó y Colombia para frenar las balaceras y la violencia
peritaje. La División Balísitca determinará si las armas fueron utilizadas en otros hechos.
Si bien siempre se escuchan detonaciones de arma de fuego a cualquier hora del día nunca trascienden, pero a fines de marzo un chico de 12 años, ajeno a los incidentes entre grupos antagónicos, fue herido y esto colmó la paciencia del vecindario, el caso trascendió en los medios y llegó el Estado a tratar de dar respuesta con la Policía. Igualmente en la comunidad hace falta más que la presencia de fuerzas de seguridad.
El sábado, el personal de la División Robos y Hurtos, dependiente de la Dirección Investigaciones, realizó cuatro allanamientos en dos domicilios ubicados en calle Ituzaingó, antes de llegar a calle Colombia, y los otros dos en calle Ituzaingó, entre calle Colombia y calle 1349.
Según informaron fuentes policiales, tras el operativo se procedió al secuestro de un revólver calibre 38 con seis municiones en el tambor cargador y un arma de fabricación casera denominada tumbera con un cartucho calibre 12/70.
Por disposición de la fiscal en turno, Paola Farinó, dos hombres de 20 y 30 años fueron trasladados a la alcaldía de Tribunales de Paraná.
Colaboró en los procedimientos personal de comisaría quinta y de la División Balística, quienes retiraron las armas secuestradas para ser peritadas.
Intranquilidad
Según informó UNO el 24 de marzo, el conflicto entre dos grupos de la zona comenzó unas tres semanas antes, cuando dos chicos se pelearon en la calle. Este hecho que ni siquiera fue denunciado, podría haber sido un altercado más, pero fue creciendo en rencor, ya que a la pelea se sumaron los hermanos de ambos, que son un poco más grandes, y luego también comenzaron a participar de las grescas los padres, tíos y vecinos. Así, la violencia pasó de gritos, insultos y amenazas, a piedrazos y balazos. De esos tiroteos participó, según testigos, uno de los hermanos de un joven condenado por liderar una banda de narcomenudeo, Marquitos Cornejo. Este acordó en un juicio abreviado cinco años de prisión por venta de drogas que, junto a al menos otros tres cómplices, desarrollaba en distintos domicilios de la mencionada esquina. Aquella condena incluyó varios hechos violentos como amenazas y tiroteos. Otro problema que atemoriza a los vecinos es que actualmente hay varias personas que están en sus domicilios cumpliendo prisión domiciliaria y ante cualquier incidente algunos inmediatamente sacan armas.
La lucha por escalar
Las detenciones de Siboldi y Cornejo no frenaron la violencia, es más, en algunos puntos la recrudecieron porque hay otros sujetos vinculados al redituable negocio de las drogas que pretende mezclarse en el comercio.
La comisaría quinta, además del control de una gran jurisdicción, que incluye varios barrios conflictivos y vinculados a la venta de estupefaciente, también tiene el contralor de los hombres y mujeres que están con domiciliaria y sin tobillera electrónica,















