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Homicidio

Acordó prisión condicional el sereno de un predio que creyó que robaban y mató por error

Aníbal Martínez firmó la pena por matar a Hugo Monzón. Sopesaron el contexto de robos reiterados en el barrio en construcción.

Miércoles 04 de Diciembre de 2019

Aníbal Gabriel Martínez creyó haber estado en peligro la madrugada del 5 de noviembre de 2018, mientras trabajaba como cuidador de un barrio en construcción, en la zona de Tibiletti y Salvador Caputo, al este de Paraná. Las viviendas aún deshabitadas habían sido blanco de varios robos en los días anteriores, y cuando Martínez notó movimientos, estuvo convencido de que delincuentes entraban a robar otra vez. Se sintió en peligro, aunque esta situación de riesgo no existía. Levantó su arma de aire comprimido modificado para usar como arma de fuego, y disparó. Hugo Alberto Monzón murió en el acto al recibir el impacto de bala en el corazón. Al sereno lo imputaron por el homicidio, pero como se demostró que estaba convencido de encontrarse ante una situación delictiva peligrosa, logró recibir una pena, pero de libertad condicional.

Ayer por la mañana se realizó la audiencia donde se presentó el acuerdo de juicio abreviado al que arribaron las partes. La fiscal Patricia Yedro y el abogado defensor Franco Azziani Cánepa, le solicitaron a la jueza de Garantías Elisa Zilli que dicte la sentencia según lo planteado en el acta. El mismo Martínez (de 53 años, oriundo de Hasenkamp y sin antecedentes) confesó el hecho y le manifestó a la magistrada su consentimiento en la sanción a recibir.

Aquella madrugada, alrededor de las 2, se recibió un llamado telefónico en la División 911 de Paraná. Desde que atendió una policía hasta que se cortó la comunicación, quedó grabado el audio de lo sucedido, desde el pedido de ayuda hasta el disparo y los comentarios posteriores.

Fue el mismo Martínez quien llamó a la Policía para pedir que acudieran al barrio en construcción 20 Viviendas, ubicado en calle 1421, porque observaba que dos personas estaban entrando al predio. Una era Monzón, y otra su amigo Eduardo Ariel Mendoza. Ambos habían sido vistos por una vecina merodear la zona, lo que se sumó al contexto de robos reiterados que se producían en el lugar.

Martínez tenía un arma de fuego no habilitada: un rifle de aire comprimido modificado para balas calibre 22. En ese instante, no dudó en usarla: efectuó un disparo hacia las dos personas que alcanzó a observar en la oscuridad. Monzón recibió el impacto del proyectil en el pecho y cayó muerto en el lugar.

La mencionada vecina que declaró como testigo el mismo día del hecho relató que habían visto a un muchacho conocido como Flaqui Mendoza que iba y venía por la calle, acompañado por otra persona más. Un rato después, observaron que ambos sujetos caminaban acarreando unas sillas, por lo que Martínez fue a ver si estaban robando. Ella se quedó en el lugar donde estaban y unos minutos después escuchó un par de disparos. En seguida Martínez regresó, agarró el celular y llamó al 911.

Las partes subrayaron en el acuerdo de juicio abreviado el contexto en el que ocurrió el hecho, que eran los constantes robos ocurridos en el predio que le eran atribuidos a Mendoza. Esto ubicó a Martínez en un estado de alerta esa madrugada al ver a los hombres dentro del terreno. Entonces, la fiscal y el defensor sostuvieron que el sereno no pudo tener la suficiente claridad en ese momento si los dos intrusos iban a atacarlo. De hecho, disparó porque se convenció, erróneamente, que estaba en peligro, y que por lo tanto de ese modo se estaba defendiendo. Sin embargo, la agresión de parte de Monzón y Mendoza nunca existió, ni siquiera el intento de robo estuvo demostrado.

Las partes consideraron que en este caso cabía aplicar lo que sostiene el Código Penal para una circunstancia como esta, en el artículo 35: “El que hubiere excedido los límites impuestos por la ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado con la pena fijada para el delito por culpa o imprudencia”. Por lo tanto, la pena a imponerle a Martínez se comprendía en el delito de Homicidio culposo.

De este modo, consideraron justo que el sereno cumpla la pena de tres años de prisión condicional, y como regla de conducta realizar tareas no remuneradas una entidad de beneficencia pública durante tres años, por 96 horas anuales.

La jueza Zilli interrogó a Martínez, escuchó de su boca la confesión y el acuerdo con lo presentado y firmado, y anunció que la semana que viene anunciará si homologa o no el abreviado en una sentencia.

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