Una conocida arenera de la ciudad de Paraná, ubicada en Leopoldo Díaz 1006, estaría a punto de ser rematada por una sucesión de problemas financieros de larga data. El primer síntoma del descalabro económico se produjo hace tres años con la intervención de la firma ordenada del Juzgado Civil y Comercial N°4, a cargo de Eduardo Federico Planas. Según el delegado de los trabajadores, Darío Bonacich, al frente de la intervención se encuentra Roberto Samero.
Podrían dictar el remate de una arenera en Puerto Viejo
El delegado señaló que no tuvieron la mejor experiencia durante la primera intervención, atento a que la persona encargada de esa función “vendió muchas cosas desvaloradas, cuatro o cinco camiones de chatarra, un camión y dos camionetas”. Mencionó que al personal, conformado por 18 empleados, se le adeudan varios meses de sueldo, aunque tampoco tienen obra social ni cobran seguro. “Estamos a la deriva”, advirtió.
Remate en puerta
Un juicio iniciado por un empleado que se dio por despedido hace cinco años podría ser el principio del final para la firma emplazada la zona ribereña de Paraná. Es que esta situación podría derivar en un inminente remate. “Tenemos entendido que el juicio es por 400.000 pesos, todo es medio dudoso. Nosotros nos enteramos por nuestros abogados”, relató Bonacich.
El representante gremial manifestó que la empresa está siendo manejada por un embarcado designado por la intervención. Expresó que a raíz de los malos manejos y la mala administración “es poca y nada” la actividad que se produce por estos días dentro de la firma. “En este momento cumplen funciones 18 empleados, entre los cuales se encuentran embarcados, oficinistas, los jefes de taller, soldadores, maquinistas y camioneros”, sostuvo.
El atraso en los salarios lleva -por lo menos- tres meses, agravado porque los trabajadores cobran por semana “según la plata que vaya entrando”, dijo Bonacich, quien agregó: “Por lo general los salarios rondan los 7.000 pesos”.
Temen por la fuente laboral
Uno de los empleados que se desempeña en la arenera contó la incertidumbre que viven por estos días por no tener certezas sobre su futuro laboral. “Estamos trabajando solamente los fines de semana”, aseguró Julio.
Contó que su función dentro de la empresa es hacer arena tratada, aunque desde que comenzaron los inconvenientes el horario de trabajo se redujo una hora. “Ya estamos cansados de esta situación. Recurrimos al Ministerio de Trabajo, quienes enviaron inspecciones, pero todo sigue igual”, añadió.
Por lo pronto, los trabajadores tienen pensando reunirse esta semana con el interventor Roberto Samero para pedir explicaciones acerca del futuro del emprendimiento comercial. Según se conoció, indagarán sobre qué posibilidades existen de que se remate la firma.












