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Las Piedras, un barrio que parece sumido en el olvido

Mientras están a solo una cuadra de una obra pujante, los vecinos del barrio Las Piedras se sienten abandonados: hay sectores sin siquiera agua corriente ni luz

Martes 23 de Marzo de 2021

La vecinal Las Piedras, en Paraná, está delimitada por la calle Pedro Balcar y avenida Ejército, llegando desde el centro sobre la margen derecha, hasta Selva de Montiel a mano izquierda, y desde allí hasta la jurisdicción de El Timbó. Es una zona muy extensa, asediada por la pobreza, la falta de obras de infraestructura y de mejoras para quienes viven en el lugar. Según contaron habitantes del barrio, a pesar de presentar notas de manera constante para que les arreglen las calles, las luminarias y se atiendan otras necesidades, no tienen respuesta.

Gisela Martínez es la presidenta de la vecinal desde 2019 y señaló a UNO que hay sectores del barrio que no tienen tendido eléctrico, y lo más preocupante es que numerosas familias viven sin agua corriente, aún en tiempos en los que la situación sanitaria demanda imperiosamente que cada casa cuente con este servicio. Tampoco hay cloacas y, por falta de mantenimiento, existen arterias que se van perdiendo ante el avance de las malezas.

“Es un barrio que es más antiguo que Capibá y muchos otros, pero parece que estamos olvidados. Para colmo a una cuadra están haciendo obras, porque está el barrio 600 Viviendas, y mientras a nosotros nos dicen que no tienen broza para nuestras calles, vemos pasar las camionadas para el barrio de al lado”, lamentó la dirigente, quien hace 17 años que vive en Las Piedras, y agregó: “Mi marido hace más años que está acá. Y por mis cuatro hijos y otros tantos chicos luchamos porque nos den respuesta”.

En este marco, aseguró: “Lo único que hicieron desde la Municipalidad fue pasarnos una vez una máquina para emparejar las calles, diciendo que no tienen broza y que a nuestro pedido lo pasaron a Vialidad. Pero transcurre el tiempo y seguimos esperando, sin ninguna solución”.

“Nuestro barrio es grandísimo, se nos están cerrando calles por la maleza. En la parte que está al final de calle Juan Báez no tienen agua ni luz; no tienen nada y esos vecinos están abandonados. El año pasado nos dieron 50 frazadas, cuando hay familias que tienen cinco o seis chicos, y solo pudimos dar una por casa”, lamentó Martínez, quien decidió hacer público los inconvenientes que atraviesa el barrio.

Muchos de los que viven en este sitio encuentran en el cirujeo su magro sustento. Algunos tienen planes sociales que ayudan, pero no alcanzan para revertir una realidad que se recrudece con la llegada de las temperaturas más frías, o cuando la comida es escasa y bajo el mismo techo hay muchas bocas que alimentar.

En el llamado antiguamente barrio El Perejil, mote del que los vecinos reniegan, la situación socioeconómica es regular. Muchos se dedican al cirujeo o a las changas, pero fueron afectados por la pandemia. Otros están en una mejor posición, con trabajo fijo. Pero la mayoría brega porque el barrio avance y puedan beneficiarse con alguna obra que mejore la calidad de vida de aquellos que habitan esta zona, al sur de la capital entrerriana.

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Calles de tierra y baldíos son parte del paisaje del barrio Las Piedras de Paraná, donde falta mucho por hacer

Calles de tierra y baldíos son parte del paisaje del barrio Las Piedras de Paraná, donde falta mucho por hacer

“Cuando nos hicimos cargo de la vecinal justo hubo cambio de autoridades en el municipio y después llegó la pandemia. Más o menos le buscamos la vuelta para poder empezar a hacer algo, y enseguida presentamos notas por el tema de las calles, pidiendo desmalezado. En la Dirección de Comisiones Vecinales nos prometieron ayuda, pero empezamos a insistir y exigir acciones, porque pasaba el tiempo y no se hacía nada. Las calles están cada vez más intransitables y desastrosas. No tenemos respuesta, y como seguimos reclamando nos piden que presentemos el libro de actas”, confió la vecinalista.

Prioridades

Cuando llueve la situación se agrava y las calles se tornan intransitables. Y en las zonas más bajas, donde la espesura de la vegetación vuelve más invisibles todavía a los ranchos y a su gente, casi borrándolos del mapa, se generan los anegamientos. “Las obras que están más arriba del barrio provocan que desemboque con fuerza el agua cuando llueve, y a quienes viven en la zona más baja se les inunda todo”, indicó Martínez.

En los tiempos de sequía, sin embargo, la situación no mejora al haber tan pocas calles de asfalto, el polvillo se adueña de todo, de la ropa, de los mobiliarios, y de la salud de quienes sufren alguna afección respiratoria.

Martínez aseguró: “Estamos totalmente abandonados, este es un barrio con muchas necesidades y que no progresa, han sido muy poquitos los avances, ya que no nos ayudan en nada, mientras tenemos obras alrededor debido al barrio 600 viviendas. Uno ve la diferencia entre ese barrio y el nuestro, y no podemos entenderlo”.

Por otra parte, la presidenta de la vecinal sostuvo que estuvieron brindando la copa de leche, iniciativa que esperan reflotar cuando reciban nuevamente la ayuda del municipio. “Tenemos la copa de leche, pero ahora se cortó. Una vez empezamos a entregar comida también, pero nos costaba porque todo tenía que salir de nosotros, que somos laburantes, y no nos alcanzaba”, contó Martínez.

Acto seguido, mencionó: “Decidimos focalizarnos en gestionar mejoras para el barrio para tener buena iluminación y poder salir seguras, ya que mucha gente se va a trabajar temprano y al estar oscuro queda expuesta a la inseguridad”.

“Tengo cuatro chicos y quiero un futuro mejor para ellos. Y hay muchos otros chicos de acá que lo necesitan. Incluso una vez intentamos sumar al barrio deportes, pero al estar tan abandonados, parece que todo cuesta el doble y no pudimos”, concluyó.

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