A mediados de marzo, cuando se decretaron las primeras medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio para frenar el avance del Covid-19 en el país, la Municipalidad de Paraná abrió un refugio para alojar y contener a las personas que estaban en situación de calle. Al principio eran 41, y hoy permanecen 37.
Paraná: contención y superación con un oficio
Gentileza Anabella Albornoz
Gentileza Anabella Albornoz
El lugar que se dispuso para albergar a quienes carecían de un hogar fue en el Centro Integrador Complementario (CIC) de la zona este de la ciudad, inmueble situado en calles Fermín Garay y Roque Sáenz Peña.
Se acondicionó para que cuenten con un espacio para dormir, higienizarse y poder comer todos los días. También se les dio ropa de abrigo y se les ofreció la posibilidad de permanecer durante todo el día con actividades recreativas, con el fin de facilitar la cuarentena obligatoria establecida por el gobierno nacional.
Así, a lo largo del año se llevaron adelante diferentes talleres. Sobre este punto, Anabella Albornoz, subsecretaria de Vivienda y Hábitat de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Paraná y referente de la ONG Suma de Voluntades, había explicado a UNO: “El objetivo principal de las actividades en el CIC es que la gente pueda reconstruir sus historias de vida y lograr una reinserción social y familiar. Tienen talleres durante toda a semana. Además de costura, también realizan capacitaciones en huerta y panadería. La mayoría de los talleristas son voluntarios, lo hacen de puro corazón”.
Más tarde se sumó una capacitación en carpintería y tras aprender este noble oficio, hoy un grupo de residentes fabrica muebles con palets y los comercializa. Con el apoyo del municipio y la Red y la Red de personas en Situación de Calle –integrada por Cáritas, Suma de Voluntades, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Hogar de Cristo, Asociación Israelita-DAIA, Red Puentes, Barrios de Pie, Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Facultad de Ciencias Económicas (UNER), Facultad Teresa de Ávila de la Universidad Católica Argentina (UCA), Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), Ayuda Urbana de Libertador San Martín, y la Defensoría del Pueblo de Paraná– pudieron comprar materiales y darle forma certera a este loable proyecto.
“Estamos convencidos de que la mejor política social es el trabajo. Desde el Centro de Integración para Personas en Situación de Calle en Paraná, se trabaja no solo en la recuperación de las subjetividades dañadas, sino también en la reconstrucción del tejido social, destruido por las historias de vida, muchas veces marcadas por un profundo dolor, adicciones o enfermedades psiquiátricas”, señaló en sus redes sociales Anabella Albornoz.
A su vez, aseguró: “Para sostener toda intervención en el tiempo, generar trabajo es central, no solo por su valor económico, sino porque tiene que ver con sostener un proyecto de vida. Este es nuestro horizonte. Por eso los invitamos a que se den una vuelta por el CIC, donde funciona una pequeña unidad productiva de muebles realizados con palets. Este proyecto comenzó en el marco de un taller de carpintería aquí en Paraná”.
Esperanza de un porvenir
Se trata de tres jóvenes que hoy abrazan la esperanza de un mejor porvenir, y al respecto Anabella Albornoz comentó con entusiasmo: “Hoy, ya encaminados, Fabricio, Julio y Pablo están reescribiendo su historia, acompañados por Leandro Sarli (director de los refugios) quien los incentiva a crecer, fortaleciéndolos e integrándolos al sistema económico”.
Por otra parte, destacó: “Con un Estado que habilita nuevas formas de construir participativamente, ponemos en valor el trabajo de todas las instituciones y organizaciones sociales que acompañan estos procesos. Sin el acompañamiento de ellos, muchos logros no serían posible”.
Consultada por UNO, Albornoz afirmó: “Estamos más que contentos con este trabajo que estamos realizando. Obviamente sabemos que nos falta mucho, pero estamos encaminados. Estos proyectos tienen que ver también con un proceso de sanación, porque si uno no sana no puede salir adelante. Eso es lo que nosotros notamos en la gente”.
A su vez, refirió: “Trabajamos con cada una de las personas que están en el Centro, apoyándolos en un proyecto de vida para que se puedan sostener. Y estamos convencidos que siempre, con acompañamiento, la gente logra salir adelante. Se trata de brindarles oportunidades y también herramientas. Ese queremos que sea el camino para abordar estas situaciones y lo estamos logrando. Porque la situación de calle es la más vulnerable de todas. Nos encontramos con muchos problemas de adicciones, muchos pacientes psiquiátricos”.
“Debemos destacar la labor de Leandro Sarli, que es el coordinador del Centro de Integración, que pone todo para que quienes están en el lugar puedan salir adelante, desde llevar al hospital a quienes tienen una enfermedad oncológica a hacer las quimioterapias, gestionar a algún residente el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), tramitar un documento. Él realiza todo el tipo de acompañamiento que les hace falta”, remarcó.
Talleres
Por otra parte, contó que en el lugar están iniciando ahora un taller de albañilería dictado por personal de la Universidad tecnológica Nacional (UTN). “Siempre priorizamos esta forma de trabajar, no desde el asistencialismo, sino brindando herramientas para superarse, que es tan importante”.
Por último, subrayó que una vez que termine la pandemia, quienes hoy permanecen en el Centro no volverán a estar en situación de calle en Paraná. “Ahora el refugio es transitorio, hasta que podamos conseguir una casa que reúna las condiciones para que funcione como centro. Y se va a seguir con esta política de trabajo, de hacerse responsable de una poblemática que hace años viene siendo muchas veces invisibiliada. Lo que hay que destacar es el acompañamiento de las organizaciones: sin ese trabajo de la Red de Personas en Situación de Calle todo lo que se logra no serìa posible”, concluyó.

















