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Revista Tuya

Nora Aracil, la matriarca de la tribu

Nora Aracil es la fundadora de la Tribu Nuralain, dedicada a la realización y difusión de las danzas nómades del mundo. Espiritualidad, antes de espectacularidad

Domingo 12 de Septiembre de 2021

Para Nora Aracil, la danza no es sólo movimiento, ni arte, ni espectáculo. Para ella la danza es espiritualidad y política. A sus 55 años, es la matriarca de la Tribu Nuralain, desde donde honra sus raíces árabes, pero también otras culturas y creencias.

Desde Paraná como sede, pero con varias integrantes que viven en otras latitudes del mundo, Nuralain tiene como objetivo la realización y difusión de las danzas nómades del mundo; como también de la cultura relacionada a la Ruta de la Seda. Mediante la danza y la música de los pueblos de Oriente, investigando desde la etnografía y la antropología las diferentes manifestaciones artísticas que poseen. Incluso, cocinando sus comidas típicas.

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Nora Aracil es la fundadora de la Tribu Nuralain, dedicada a la realización y difusión de las danzas nómades. Foto: Gentileza Elizabeth Palacios

Nora Aracil es la fundadora de la Tribu Nuralain, dedicada a la realización y difusión de las danzas nómades.

Foto: Gentileza Elizabeth Palacios

“Nací en la esquina de San Juan y Andrés Pazos, donde hoy está el Soever, luego con mi familia nos mudamos a Andrés Pazos y Ferré, así que me crié en esa zona hasta el año 82, que nos mudamos a Barrio El Sol con mi madre y uno de mis hermanos, porque si bien ella tuvo solo tres hijos biológicos, era una gran criadora de hijos del corazón. A medida que esos otros hijos fueron haciéndose adultos la casa nos fue quedando grande. Así que cuando se fundó ese barrio, mi madre compró un departamento allí, donde pasé mis últimos años de adolescencia”, cuenta Nora Aracil al comienzo de la charla con Tuya.

“En mi familia materna, tenía un tío músico, mi abuelo cantaba. y por el lado de la familia materna de mi mamá, los Páez, todos eran músicos. Mi mamá, si bien no era bailarina, bailaba muy bien el tango. Pero la música y el baile siempre fueron algo cercano para mi desde chica”, añade.

—¿Y cómo comenzaste a transitar el camino de la danza?

—Parece que yo era un poco movediza, así que a los tres años me empezaron a mandar a danzas a la vuelta de mi casa, porque no me podían tener quieta. Me mandaron con una profe que se llamaba Lucrecia Pistarini y enseñaba danza española. Y mi abuelo, que me apoyaba siempre con la danza, me llevó al año siguiente a comprar zapatillas a Casa Los Vascos y justo en ese momento estaba sonando el disco de Titanes en el Ring. Parece que empecé a hacer berrinches para que me lo compraran, así que no compramos nada los zapatos y en su lugar volví a casa con el disco. Fue en ese momento, según mi familia, que empezó mi vínculo con la danza del vientre, ya que yo bailaba el tema de Tufic Memet.

—¿Y después seguiste estudiando?

—Luego seguí profundizando. Me recibí de profesora de Danzas Nativas Latinoamericanas, formada por el bailarín folclórico y coreógrafo Juan “El Chato” Sosa; también estudié danzas clásicas en la Escuela Municipal de Danzas; luego hice una incursión por la danza jazz y contemporánea. Pero las raíces familiares me llevaron hacia las danzas árabes. Empecé a estudiar en la Unión Árabe con la profesora Zaida Jaime, que fue la que me abrió las puertas a la danza que yo hago ahora. Si bien ella formaba bailarinas para la colectividad, fue quien me llevó a encontrar la voz política del cuerpo. Con el tiempo me fui dando cuenta de que la danza es una sola. Viajé a Buenos Aires, Marruecos, por Europa, haciendo una búsqueda sobre las danzas femeninas y es lo que vengo haciendo desde hace 30 años”.

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La tribu Nuralain surgió entre los años 2000 y 2003, en un proceso colectivo. Foro: Gentileza Esteban Amatti

La tribu Nuralain surgió entre los años 2000 y 2003, en un proceso colectivo. Foro: Gentileza Esteban Amatti

Espiritualidad y movimiento

“Para mí, el camino de la danza ha sido un camino de espiritualidad. Cuando uno piensa en la danza del vientre no tiene que hacerlo desde el bellydance, tiene que hacerlo desarticulando la estructura comercial y la imagen del cuerpo femenino como un adorno, sino que tiene que pensar en la primera danza de resistencia femenina. Las danzas del harén surgen a partir de las primeras matanzas humanas, las inventaron esas mujeres que ya venían postergadas desde siempre; y con la aparición del monoteísmo, el Imperio Otomano les arrancó a esas mujeres todo lo que tenían, así que lo único que les quedaba era el cuerpo. Así es como el cuerpo se transforma en una herramienta mágica a través de la danza, para sanar, para interactuar”, sostiene.

—¿Y cómo nació la Tribu Nuralain?

—La tribu Nuralain surgió entre los años 2000 y 2003, en un proceso colectivo, no es que un día yo decidí fundarla. Empecé dando clases en mi escuela, formando alumnas, y haciendo lo que podríamos llamar un ballet, aunque siempre construyendo alternativas. En ese afán de buscar una salida emocional hacia el alma a través del arte. Y empezamos a construir una manera despojada de los escenarios tradicionales y todo lo que implican, a abordar otros espacios e intervenir lugares públicos, playas. Además, teniendo en cuenta nuestra raíz ligada a las ghawazi, gitanas egipcias populares que además de sus habilidades dancísticas tienen dones de adivinación, son magas y son tribus matriarcales que intervienen en las calles. Su nombre significa en copto ‘ladronas de corazones’.

—Por eso Nuralain se posicionó como tribu, y no como un ballet.

—De hecho, bautizamos nuestras danzas como Rezabaile y Gitano Mestizo, relacionándolas con herramientas ancestrales, incluyendo de culturas latinoamericanas, las tradiciones yorubas, la wicca y otras influencias. Pero siempre poniendo en el centro la energía femenina.

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—¿Cómo es eso?

—La danza que yo construyo tiene que ver con lo femenino, con lo colectivo, con las tribus gitanas nómades que parten de la India y hasta el día de hoy se siguen dispersando y mezclando. En Argentina, las inmigrantes gitanas provienen en su mayoría de los Balcanes, pero cuando una va a sus casas, se da cuenta que que escuchamos más música balcánica que ellas, ya que ellas están muy influenciadas por la música latinoamericana. Pero el cuerpo habla, la danza está presente en todas las etnias del mundo.

Pero debo aclarar que cuando hablo de lo femenino no me refiero a que a la tribu la compongamos sólo mujeres, hay otras identidades, incluso hay varones. Con lo femenino me refiero a esa energía maternadora de la feminidad, y eso de poder ritualizar conocimientos ancestrales. Uno de ellos es la Rueda de Ana, relacionado con el wiccanismo celta. Ana es la creadora de la agricultura, y en esa rueda se representa el otoño, la primavera, el verano, el invierno, los ciclos de la tierra alrededor de los cuales el wiccanismo construye su magia.

—Ustedes también organizan la celebración de Iemanjá en Paraná.

—Sí, la Tribu Nuralain es la responsable de la celebración de Iemanjá, la cual organizamos desde hace 20 años, cada dos de febrero, en Paraná. Es una de las primeras acciones nuestras, que está desacralizada de las religiones, no porque tengamos nada contra la religión, sino porque no pertenecemos a ninguna. Iemanjá es la madre de todos los orixás, la dueña del vientre y de la oscuridad. Y la danza tiene que ver con esos procesos espirituales de distintas raíces.

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LA celebración de Iemanjá, en el Río Paraná. Foto: Gentileza Nuralain

LA celebración de Iemanjá, en el Río Paraná. Foto: Gentileza Nuralain

—A todo esto, ¿qué significa Nuralain?

—Nuralain significa “luz de mis ojos” en árabe y es algo autorreferencial, ya que es el apodo con el que me llamaba mi abuelo. Tiene que ver con el amor que uno le tiene a las hermanas, los hermanos, los hijos, los amigos y demás personas cercanas. Pero también tiene que ver con un proceso colectivo, cada una de las que forma parte de la tribu en la caravana del tiempo. Es la idea de pertenecer a un clan por decisión, no por imposición.

—Tenés dos hijos, las luces de tus ojos, que también son artistas y creadores.

—Sí, Tadeo y Ciro son la luz de mis ojos; Tadeo es realizador audiovisual, especializado en animación e ideólogo de la creación de la Biblioteca Popular Pedro Lemebel, siempre fue muy lector y me acuerdo que todo surgió una vez que estaba mirando el noticiero y pasaban una nota sobre la Feria del Libro de Buenos Aires, y pegado pasaron otra sobre el paro de subtes, con gente saltando los molinetes: Y él entendió que la gente saltaba los molinetes desesperada por entrar a la feria, porque seguro estaba muy buena. Y Ciro es bailarín, actualmente desempeñándose en el Ballet de Stuttgart; el día que nació yo había estado dando clases de baile hasta unas pocas horas antes del parto. Se llevan un año, cuatro días y ocho horas de diferencia, así que los crié casi como mellizos. Los crié sola, con el abrazo de mi tribu, de mis hermanes, de Nuralain. Fueron criados en un abrazo colectivo. A diferencia de la tradición de crianza judeo-cristiana, en África se dice que se necesita una comunidad entera para criar un hijo, y mis hijos fueron criados en comunidad. La tribu nos ayudó a crecer.

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