El presidente Barack Obama anunció este sábado que atacará al régimen de Asad, pero pedirá antes la autorización del Congreso. No la necesita, pero aseguró que lo hará para dar un ejemplo democrático.
"He decidido que EE.UU. debe emprender una intervención armada contra Siria"
"Aunque creo que tengo la autoridad, sé que el país será más fuerte si tomamos este camino… Debemos tener este debate", dijo en el anuncio. "Estamos preparados para atacar cuando quiera que queramos", dijo Obama, pero precisó que el ataque será igual de efectivo si se hace "mañana, la semana que viene o dentro de un mes".
"Estoy preparado para dar esa orden, pero habiendo tomado mi decisión como comandante-en-jefe, basándome en lo que estoy convencido son nuestros intereses de seguridad nacional, también soy consciente de que soy el presidente de la democracia constitucional más antigua del mundo. Siempre he creído que nuestro poder no está enraizado sólo en nuestra fuerza militar, sino en nuestro ejemplo como un gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo", dijo el Nobel de la Paz.
"El régimen de Al Assad reconoció que un ataque químico había ocurrido. En total más de mil personas fueron asesinadas, muchos cientos eran niños. Todos atacados por su propio gobierno", justificó Obama en su comparencia, en la que resaltó varias veces que esta matanza afecta la seguridad nacional y es una amenaza internacional.
Mientras hablaba Obama, en los jardines de la Casa Blanca, se realiaba una protesta popular frente a la residencia.
"En un mundo con muchos peligros esta amenaza debe ser atacada. Estamos listos para atacar cuando queramos. Va a ser efectivo mañana, en una semana, en un mes o cuando sea necesarios", precisó el mandatario.
Y agregó: "Somos EE.UU. y no podemos hacer la vista gorda con este tipo de ataques. Lo venimos haciendo desde la Segunda Guerra Mundial. Voy a buscar autorización para el uso de la fuerza, con los representantes del Congreso".
El Pentágono ya tiene preparados en el Mediterráneo cinco destructores, cargados de dos docenas de misiles de larga distancia cada uno, varios submarinos y 300 marines en un barco con helicópteros para posibles evacuaciones.












